Defensa del Patrimonio carga contra el mercado de Anaya

Casetas instaladas a lo largo de la plaza de Anaya./MANUEL LAYA
Casetas instaladas a lo largo de la plaza de Anaya. / MANUEL LAYA

Denuncia la «grave intromisión» en el espacio público y tacha de «inadmisible» que se le concediese un permiso de siete semanas

REDACCIÓN / WORDSALAMANCA

La Asociación Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio ha solicitado conocer la valoración positiva que han realizado las Administraciones Públicas competentes en materia de patrimonio para autorizar la celebración de un mercadillo «considerado como navideño», y que estará ubicado en la Plaza de Anaya durante siete semanas. Las casetas permanecerán en su emplazamiento hasta el próximo 8 de enero.

Dicho mercadillo, apuntan desde la asociación patrimonialista, está conformado por un «importante» número de pequeñas casetas y utiliza una plaza pública, declarada Bien de Interés Cultural, en el centro del conjunto histórico de un bien inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial. La asociación recuerda que «desde el pasado mes de noviembre Salamanca dispone de un Plan de Gestión Integral que establece serios criterios y restricciones a fin de conservar el paisaje urbano y asegurar el disfrute de la ciudad monumental».

Independientemente de la duración de ese mercadillo y del «escaso valor o aportación a la oferta comercial de Salamanca», esa actividad es «inadecuada», señalan, por «la sola colocación de tan numeroso grupo de casetas, lo que produce un gran impacto en el paisaje urbano y en la contemplación de esta histórica plaza».

Las casetas causan «un gran impacto» en el paisaje urbano de la plaza y su entorno

La agrupación también critica las tareas de montaje y desmontaje, con el consiguiente daño al pavimento y molestias a los transeúntes y visitantes; la instalación de los correspondientes tendidos de cableado, para un lugar que «por suerte» no está habilitado para tal uso; el hecho de que se sitúe junto a destacados monumentos y sus entornos como el Edificio Histórico de la Universidad de Salamanca, la Catedral Nueva o la Iglesia de San Sebastián, «produciendo un desgaste y un notable menoscabo y ocultación de los mismos» y, también, por las «molestias hacia los vecinos de la zona que deben soportar el incremento de la actividad, afluencia y ruido, especialmente durante el montaje, desmontaje y celebración de actividades de animación» vinculadas al mercadillo.

Todo ello pone de manifiesto «el escaso criterio con el que se ha autorizado dicho mercadillo» y que para cualquier salmantino «con un mínimo sentido común y preocupado porque su ciudad sea respetada en todo momento», se trata de una «grave intromisión en el espacio público», que «perturba el paisaje urbano», en una ciudad monumental y turística, durante un largo periodo de tiempo, lo cual es «inadmisible».

Críticas a las obras de montaje y desmontaje, los cables y las molestias hacia los vecinos

Defensa del Patrimonio considera que el uso dado durante siete semanas a la Plaza de Anaya «no está justificado en cuanto a la demanda existente y tampoco porque una plaza pública no es una parcela dotacional desde la que ofertar servicios». La plaza «debe ser para el esparcimiento, el uso y disfrute libre por parte de la ciudadanía». Es más, rematan, «ésta no es la única actividad promovida o autorizada por el Ayuntamiento de Salamanca a lo largo del año en este lugar impidiendo su uso y disfrute libre, así como su visita y contemplación de los monumentos. Los daños producidos en el empedrado, además, han sido reparados con poca fortuna».

La asociación se une así a un creciente número de comerciantes y a varios grupos de la oposición municipal que han protestado por la instalación del mercadillo, aunque en su caso se debe a cuestiones vinculadas con el volumen de negocio que resta a los locales salmantinos en Navidad y a la premura municipal para conceder los permisos.

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