El Corpus, una seña de identidad del pueblo y una tradición que se siente

El Corpus, una seña de identidad del pueblo y una tradición que se siente

La procesión del Santísimo recorre las calles con sus fachadas ‘pulidas’ y sus altares llenos de vistosidad

M. JESÚS GUTIÉRREZ / WORDLA ALBERCA

El pueblo de La Alberca vive mañana una de sus tradiciones más arraigadas y de mayor sentimiento del año, una celebración declarada Fiesta de Interés Turístico Regional como es el Corpus Christi, que se diferencia al de otros municipios debido a que «mostramos una seña de identidad que tiene La Alberca», señala el alcalde, Miguel Ángel Luengo, ya que «se mantiene la tradición sin desvirtuar, es un atractivo turístico innegable» y además, se pueden ver los trajes típicos, concretamente los de vistas, que atraen a muchos visitantes, debido a que sólo son vestidos en dos ocasiones al año, en este momento y el día 15 de agosto, en la fiesta de la patrona, de la Virgen de la Asunción. A este hay que añadir el elemento religioso, la decoración de las calles, puesto que las fachadas se ‘pulen’ con bordados.

Todo ello forma un compendio que hace única y especial la celebración del Corpus en La Alberca porque une lo religioso, el ritual, la vistosidad, lo tradicional, es «un compendio que hace que sea una fiesta insuperable en ciertos aspectos».

La procesión con el Santísimo es el momento culmen de esta tradición, con su recorrido por las calles engalanadas con parada en los altares realizados para la ocasión en diversos lugares como la Plaza Mayor, San Antonio, Barrionuevo, El Chorrito, la residencia, El Solano..., además de otros pequeños con imágenes y paños. Tras el recorrido el acto final en la escalinata de la iglesia parroquial, donde tiene lugar el ofertorio siguiendo también un ritual y un protocolo (hay que subir y bajar las escaleras siempre de frente al Santísimo y haciendo una serie de genuflexiones) que inician las autoridades con el juez de paz, seguidos de los mayordomos con sus familiares, los cofrades del Santísimo, los niños de Primera Comunión y los fieles en general.

«El ofertorio es quizás el acto que más llaman la atención de este día quizás por ese protocolo, por la tradición en la que se ven los trajes típicos que llevan los mayordomos -incluidos los de vistas-, a los miembros de la Cofradía del Santísimo vistiendo capa; por la ofrenda en sí, por el entorno donde se realiza... Yo creo que es un elemento muy llamativo para los visitantes», explica el primer edil; quien recuerda que hay personas que visitan La Alberca sólo para conocer y ver en directo esta celebración, gente que llama al Ayuntamiento para saber cuándo se celebra y poderlo presencia ‘in situ’. «Ya hay excursiones que vienen única y exclusivamente a ver el Corpus» porque lo han visto en los medios de comunicación y les ha llamado la atención. «O grupos que están tres o cuatro días por la Sierra y reservan esta mañana para ver el Corpus de La Alberca», apostilla.

Muchos son los que acuden atraídos por esas noticias, pero si hay una cosa clara es que en La Alberca se mantienen y cada vez van a más estas celebraciones. El motivo de ello es un secreto a voces y éste no es otro que «son tradiciones que se sienten, es decir, que se hacen desde dentro, no se hacen con una finalidad, como puede ser la turística o simplemente por lucirse. No, se hacen porque se sienten, porque se viven, por creencia, por tradición, por espiritualidad, por religiosidad. Se viven y se sienten, y ello lleva implícito el que salga bien, y eso la gente de fuera lo agradece».

Este sentimiento, como indica Miguel Ángel Luengo, es el mismo que puede haber con la moza de ánimas, en el ofertorio el 15 de agosto, en la Minerva en la iglesia, con el marrano de San Antón, con la tradición del Día del Trago o las carreras de gallos; «son tradiciones que se sienten, si fueran solamente hechos aislados que se hacen para que los venga a ver la gente no duraríamos ni unos años. Por eso, yo estoy seguro y tranquilo en ese sentido porque son tradiciones que la gente las ha vivido, las ha mamado y van a seguir con ellos durante muchos años».

Prueba de ello es que en todas es fácil ver a niños que apenas saben caminar participando junto a sus familias. Esto demuestra que «el hecho generacional en La Alberca está muy arraigado». Y es que un niño desde muy pequeño en el municipio serrano «oye el tilín de la moza de ánimas, un niño en La Alberca va al ofertorio, asiste a la Loa desde que es pequeñito..., ve lo que hacen sus mayores. La Alberca es un atractivo y la gente mayor inculca ese amor por las tradiciones y esto no es una forma de hablar vacía», sino que se nota porque si ves fotografías de todos los tiempos siempre hay niños participando o asistiendo a todos los actos porque es lo que han vivido siempre, lo han tenido muy cerca y los «llevan muy arraigado y muy interiorizado». Los niños entienden que eso es «una seña de identidad» de su pueblo y de su ser».

Por ello, el alcalde invita a todo el mundo a conocer y disfrutar de esta tradición, pero siempre desde el respeto a la religiosidad de la misma.

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