Los contratos a jornada completa avanzan y casi alcanzan a los firmados a tiempo parcial

Varios obreros del sector de la construcción trabajan en una obra en la capital salmantina. / Word

El Gobierno relativiza las diatribas sindicales sobre la precariedad del empleo en Salamanca

Ricardo Rábade
RICARDO RÁBADESalamanca

El movimiento sindical se prodiga habitualmente con constantes críticas hacia la precariedad del mercado laboral por las nefastas consecuencias de los cacareados recortes que provocó la galopante crisis económica, que vapulearon especialmente a las clases sociales más desfavorecidas a lo largo de los últimos años. Una evidente manifestación de dicha precariedad laboral son las contrataciones temporales por los que se inclinan muchas empresas y, también, los contratos con jornada parcial.

Las diatribas sindicales se prestan, sin embargo, a matizaciones. Al menos, estas impresiones deben valorarse si se tienen en cuenta las últimas contestaciones parlamentarias con las que ha respondido el Gobierno de España en relación a los contratos materializados en la provincia de Salamanca a lo largo del último lustro, en concreto desde los años 2011 a 2016. Dichas réplicas parlamentarias por pare del Ejecutivo que preside MarianoRajoy Brey obedecen a las preguntas que formuló el pasado mes de abril en elCongreso el diputado del PartidoPopular, José Antonio Bermúdez de Castro, en las que demandaba al Gobierno informaciones y datos concretos sobre el número de contratos a tiempo completo, a tiempo parcial y fijo discontinuo suscritos en la provincia de Salamanca entre los años 2011 y 2016.

La versión oficial del Gobierno contrasta y pone en entredicho las tesis esgrimidas por los sindicatos, que no se cansan de asegurar que los contratos a tiempo parcial proliferan de forma excesiva, arrinconando numéricamente a las contrataciones a jornada completa. Sin embargo, las argumentaciones gubernamentales desbaratan, al menos en buena parte, los planteamientos sindicales.

Las cifras que exterioriza el Gobierno de España en sus respuestas parlamentarias relativizan las constantes críticas de los sindicatos.En concreto, entre los años 2011 y 2016 se formalizaron en el mercado laboral salmantino un total de 560.091 contratos. De ellos, 286.284 fueron rubricados bajo las condiciones de un contrato a tiempo parcial, sobrepasando ligeramente a los 269.842 contratos legalizados a jornada completa. El rutinario uso de la calculadora para ejecutar una sencilla operación aritmética pone de relieve que más de la mitad –concretamente el 51%– de los contratos que hicieron las empresas salmantinas fueron a tiempo parcial.

En realidad, los paralelismos numéricos con los contratos a jornada completa no irradian grandes diferencias.Desde el año 2011 hasta el año 2016 los mencionados 269.842 contratos a jornada completa equivalen porcentualmente a cerca de un 49%, concretamente un 48,17%.La palpable deducción de todos estos bailes de cifras, promedios y porcentajes es que, en términos globales, el mercado laboral salmantino se ha fragmentado a lo largo de los últimos cinco años casi a partes iguales entre el número de contratos a jornada completa y los firmados a tiempo parcial (51,11% frente al 48,17% citados anteriormente ). Sin duda alguna, una conclusión que no coincide, en absoluto, con los planteamientos que acostumbran a verbalizar las principales fuerza sindicales, que desembocan en constantes diatribas sobre la precariedad del empleo.

La respuesta parlamentaria del Gobierno en el Congreso indica que el volumen de contratos ha ido creciendo de forma constante y progresiva a lo largo del último lustro, sorteando a la crisis económica. En el año 2011 se firmaron entre empresarios y trabajadores un total de 79.170 nuevos contratos, una cantidad que aumentó claramente en el año 2012, cuando se alcanzaron los 81.171. En el año 2013 se llegó a la cuantía de los 84.034, en el año 2014 fueron 94.357, mientras que en el año 2015 se superó el umbral de los 100.000, con un total de, exactamente, 106.250 nuevos contratos. Finalmente, entre los meses de enero y diciembre de la pasada anualidad se formalizaron 114.839 nuevos contratos.La suma de todos ellos se zanja con los mencionados 560.091 contratos suscritos a lo largo de este último lustro.

Básicamente las diferencias porcentuales entre los contratos a jornada completa y los de tiempo parcial sí han experimentado tímidos cambios a lo largo de estos últimos cinco años, favoreciendo levemente a los segundos.En 2011, por ejemplo, se firmaron 39.998 contratos a jornada completa, superando los contratos a tiempo parcial, que fueron 38.583. Sin embargo, en 2012 esta tendencia se invirtió, puesto que los contratos a tiempo parcial –nada más y nada menos que 43.122– sobrepasaron con creces a los contratos a jornada completa, que fueron muchos menos, exactamente 36.983.

El año pasado aconteció todo lo contrario, ya que los contratos a jornada completa volvieron a doblegar, numéricamente hablando, a los contratos a tiempo parcial, con 58.138 frente a 55.938 respectivamente. Sin embargo, en el balance global de este último lustro se produce prácticamente un empate entre ambas modalidades de contratación laboral.

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