El Complejo Asistencial dispone de más de 300 celadores en sus diferentes unidades

arios celadores en el servicio de Radiodiagnóstico trasladando a un paciente.
arios celadores en el servicio de Radiodiagnóstico trasladando a un paciente. / MANUEL LAYA

El 65% de ellos son mujeres, con una edad media de entre 45 a 50 años, que cubren puestos por todo el hospital

EVA CAÑAS / WORDSALAMANCA

Aunque el celador no es personal sanitario es uno de los profesionales que primero atiende a la persona que entra al Complejo Asistencial. Bien en Urgencias, en una consulta o en una prueba diagnóstica. Basta con andar por cualquier rincón del hospital para cruzarse con uno de ellos, con su bata blanca, salvo en la zona quirúrgica que su uniforme es de color verde.

Una de sus funciones más habituales es el traslado de pacientes de un lugar a otro, tirando de una camilla o de una silla de ruedas. Entre los cinco edificios del ComplejoAsistencial:Clínico (135), Virgen de la Vega (90), Los Montalvos (23), Béjar (10) y Ciudad Rodrigo (19, suman una plantilla total de 300 trabajadores, repartidos en turnos de mañana, tarde y noche, es decir, una labor que nunca se detiene y se prolonga las 24 horas del día, de lunes a domingo.

En el turno de mañana del Clínico trabajan 70 por la mañana, 35 de tarde y 12 de noche

En el Clínico, que es donde más actividad asistencial se realiza, trabajan 70 celadores por la mañana, 35 por la tarde y 12 por la noche. En cuanto al perfil de este personal, cerca de un 65% son mujeres, de una edad media de entre 45 a 50 años, «algunos llevan trabajando desde que se abrió el Clínico», destaca el jefe de personal subalterno y de la unidad de inventario, Jorge Prieto Bragado, quien aclara que la plantilla de celadores está en todas las unidades donde se atiende a pacientes así como en otras áreas administrativas donde su papel es muy importante.

De hecho, como destaca este responsable, muchas de las tareas que realizan son totalmente desconocidas pero son clave para el engranaje y funcionamiento de este Complejo Asistencial. Por comenzar con algún ejemplo de la labor que realizan, son los responsables de llevar a una persona que fallece hasta el mortuorio y que la funeraria lo recoja. «Desde este servicio hemos informatizado el registro de fallecidos, que antes se hacía en un libro a mano, donde se ponía, la fecha, la hora, el nombre o la planta donde había muerto», describe Jorge Prieto Bragado.

Aunque es una tarea dura, como asegura este responsable, «es necesaria». El celador inicia su labor una vez que el médico certifica la muerte de la persona o las enfermeras quitan las vías y le preparan,«ya del desplazamiento nos ocupamos nosotros». De hecho, en la zona de Anatomía Patológica donde se realizan las autopsias hay siempre un celador. «Es muy duro porque igual te toca una persona de 90 años o un niño», relata el responsable de este personal no sanitario. En ocasiones, en las autopsias, también tienen que estar presentes, y bajo la orden de los médicos, «incluso tienen que pesar algunos de los órganos».

Como describe Prieto Bragado, no hay un sitio en el hospital donde haya trabajo que no esté presente un celador. Desde las Urgencias, las plantas de hospitalización, los almacenes, las salas de prueba o consulta, el pasillo de Dirección o en la recepción de las ambulancias de los servicios programados, entre muchas otras tareas.

Por ejemplo, en las zonas de hospitalización realizan una atención más directa al paciente, sobre todo de colaboración con todo el personal sanitario y en lo que se refiere a la movilización del paciente, su colocación en la cama, llevarlo de un sitio a otro, si va a realizarse una prueba o si tiene que ir a la zona quirúrgica. En este sentido, el encargado de los celadores lamenta que no exista una normativa actualizada de sus actuales funciones ya que datan del año 1971:«Se han ido adaptando pero no se han modificado, están atrasadas, porque hoy en día hacemos muchísimas cosas más», argumenta.

En las plantas, los celadores también se encargan del traslado de la documentación, como las historias clínicas o los volantes que se puedan generar. Asimismo, trasladan analíticas o diferentes muestras al laboratorio, además de subir los pedidos del almacén. Cuando un paciente recibe el alta, si precisa de una ambulancia para la vuelta a casa, es el celador el que se encarga de la gestión y de trasladarlo hasta la zona.

Una de las tareas más especialidades es la que realizan los celadores de quirófano. «Bajan al paciente hasta el quirófano, lo colocan en la mesa y ayuda al personal de enfermería y a los cirujanos a colocar todo el aparataje necesario para la posición en el que hay que operar al paciente», detalla Jorge Prieto Bragado.

De hecho, en algunas intervenciones están presentes porque tienen que ayudar al personal médico a cambiar de postura al paciente. «Los celadores de quirófano suelen ser los mismos y tener un sitio más específico porque su labor es más compleja y tienen que estar más especializados», añade. Y una vez que termina la intervención, este personal no sanitario saca al paciente del quirófano, «y le acompañan hasta anestesia».

Otra zona específica donde están los celadores es la de UVI, Críticos Coronarias o en Hemodinámica, con tres personas. Allí, su función es la de movilizar al paciente pero en estos casos requieren de mayor complejidad porque están muy encamados, «son difíciles de mover y se trabaja en equipo con el personal».

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