La ciudad rinde homenaje a tres mujeres que apostaron por crecer

Foto de familia tras el acto de homenaje a tres mujeres salmantinas que han destacado en sus diferentes campos profesionales y sociales. /LAYA
Foto de familia tras el acto de homenaje a tres mujeres salmantinas que han destacado en sus diferentes campos profesionales y sociales. / LAYA

Feli, Paquita y Magdalena tienen en común emprender y luchar sin descanso

EVA CAÑAS / WORDSALAMANCA

Sus nombres han pasado a la historia de la ciudad, no solo por haber recibido una distinción por parte del Ayuntamiento de Salamanca en el Día de la Mujer, sino por ser un referente y un modelo a seguir por las nuevas generaciones. Feli Cañada, Francisca Rodríguez (Paquita) y Magdalena Hernández Mediero han marcado una página con lecciones sobre cómo cuidar las tradiciones de su tierra, emprender en un mundo de hombres hace más de 30 años o poner la semilla de una red de asociaciones que velan por los enfermos de alzheimer y sus familiares.

En el acto institucional que tuvo lugar ayer en el teatro Liceo, se reconoció a estas tres mujeres «por ser un referente y un ejemplo para nuestra seguir», como apuntó la concejal de Familia e Igualdad de Oportunidades, Cristina Klimowitz sobre el escenario. Además, ofreció unos apuntes de cada una de sus trayectorias. De Feli Cañada, por dedicar su vida al traje charro, a su restauración y difusión. Tras recibir la placa conmemorativa de la mano del alcalde de la capital, Alfonso Fernández Mañueco, Cañada reconoció que a día de hoy sigue investigando y viendo todo lo que puede de trajes charros, «y así dejar un mayor legado que quede durante siglos». De hecho, confirmó que está restaurando trajes de 1820, que aseguró que son una joya, «y somos capaces de que vuelvan a estar vivos y salgan por Salamanca de nuevo». Feli también pidió perdón a sus alumnas, por ser tan exigente, «lo hago con todas mis fuerzas para que salga perfecto, porque hacemos obras de arte, y quiero que estén orgullosas de eso que hacen». Por último, quiso tener un guiño con las mujeres trabajadoras en el 8 de marzo:«Las tengo en el corazón, aúpa mujeres». Unas palabras que se cerraron con un fuerte aplauso.

Acto seguido se subió al escenario Francisca Rodríguez, Paquita, que la ciudad de Salamanca ha querido reconocer por su valentía y por emprender un negocio que supuso la primera tienda donde se vendía comida preparada de Castilla y León, en 1982. Su discurso fue emotivo y cercano. «Este homenaje lleva implícito a tantas mujeres de mi generación, tengo 84 años, a unas mujeres que se nos educó para ser amas de casa, esposas y madres, pero algunas no nos conformamos y quisimos ser algo más», sentenció. En su caso, se metió en el mundo de la empresa, «donde las mujeres teníamos que trabajar el doble para conseguir lo mismo que ellos, porque el campo de la empresa era un coto privado de los hombres». Paquita recordó a su marido, con quien fue de la mano siempre, «juntos, no detrás ni delante, y abrimos camino dentro de un negocio que no se conocía pero queríamos hacer algo distinto». Y antes de concluir su intervención, Paquita quiso compartir el aplauso que iba a recibir en el teatro Liceo «con las mujeres que nunca han recibido un aplauso ni una palmadita, sea por ellas».

La última en recibir la distinción fue Magdalena Hernández Mediero, abanderada desde hace más de 30 años de los enfermos de alzheimer y sus familiares, desde que lo vivió en su familia, con su madre. La actual presidenta de AFA Salamanca promovió las diferentes asociaciones que existen en España. En su discurso repasó la trayectoria de la asociación, desde que abrió su centro de día, en 1991, o la inauguración de la residencia que lleva el nombre de su madre, en el año 2000. «Todo esto no hubiera sido posible sin las personas que confiaron en este proyecto y que se han dejado la piel», añadió. También agradeció a los salmantinos «por su generosidad y apoyo constante.

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