Un centenar de personas se dan cita en el encuentro familiar Díaz-Benito y García Díaz

Parte de los participantes en el encuentro familiar junto al Ayuntamiento de Santibáñez de Béjar, donde se iniciaron las visitas al municipio./Marjés
Parte de los participantes en el encuentro familiar junto al Ayuntamiento de Santibáñez de Béjar, donde se iniciaron las visitas al municipio. / Marjés
SANTIBÁÑEZ DE BÉJAR

El primero tuvo lugar en 2015 y el segundo se celebró ayer con participantes llegados de diferentes puntos de España

MARÍA JESÚS GUTIÉRREZ / WORD Salamanca

Un centenar de personas de las familias Díaz-Benito y García Díaz participaron ayer en el segundo encuentro en Santibáñez de Béjar, promovido por Marcelino Díaz González, quien también organizara el primero, que tuvo lugar en 2015 y al que asistieron 283 personas.

Ahora han sido muchos menos -procedentes de casi todos los puntos de España con un nutrido grupo de Almendralejo (donde se encuentra el mayor número de personas de estas familias), Salamanca, Valladolid, Madrid y Toledo, entre otros localidades- pero todos se marchaban al término del mismo con la satisfacción de haber vuelto a ver a personas de su misma sangre, puesto que prácticamente todos los asistentes habían acudido al primer encuentro, excepto los familiares de Pedro Díaz, campeón de Europa de Tiro de Pichón, del que acudieron por primera vez una decena de personas.

Fue una jornada en la que los participantes disfrutaron en 'su' pueblo, que tiene un aspecto muy diferente al que algunos recordaban, cuando los animales corrían por las calles y había suciedad en muchas de ellas, «ahora todo está limpio, las casas muy cuidadas y presenta un aspecto acogedor y gratificante», a lo que había que sumar el día tan bueno con el que se encontraron, con muy buena temperatura, «la Sierra nevada al fondo, las paredes chorreando y el pueblo 'de dulce'», apostillaba Marcelino Díaz.

Jornada en la que, además, se llevó a rajatabla la programación, que se inició con la visita al Ayuntamiento y la entrega de un obsequio conmemorativo del encuentro a los participantes. Y continuó con una novedad respecto a la reunión celebrada en 2015 y que fue una visita a las escuelas, para rendir homenaje a las escuelas y maestros rurales que tanto han luchado desde que en 1880 se impusiera la educación obligatoria y se obligara a las ayuntamientos a responsabilizarse de ella.

«Con este acto hemos querido también rendir un homenaje a Jorge Moro, el primer maestro de Santibáñez de Béjar, que enseñó a nuestros padres una cultura enorme, porque no sólo les enseñó a leer y las cuatro cosas básicas, sino también a cómo defenderse en los negocios, conocedor de que la mayoría de ellos se incorporarían a las empresas de sus padres», explicaba el alma mater del encuentro, quien no dudaba en hablar de los hijos de este primer maestro, todos ellos con importantes trayectorias, como el que llevaba su mismo nombre, Jorge Moro, que siguió sus pasos como maestro en Navalmoral de la Mata, donde le dedicaron una calle y le hicieron una estatua. Además, recibió la medalla de la Gran Orden de Alfonso X El Sabio. Otro de los hijos, Santos Moro fue obispo de la Diócesis de Ávila, y otros dos (hombre y mujer), ambos religiosos, fueron mártires que murieron fusilados en la guerra. Todos ellos forman una familia fue significativa de la que ayer se habló.

Además de las escuelas, también se visitó la iglesia, donde se explicó la reforma realizada en los años 50; y la ermita, donde se habló de su historia y de la Virgen de Valparaíso y los asistentes pudieron ver el manto que sus madres regalaron a esta talla, fotografiándose además con ella. A la salida de la ermita se le unieron varias jóvenes del pueblo ataviadas con traje típico, que les ofrecieron unos bailes al son del tamborilero, a los que se unieron algunos de los participantes en el encuentro familiar.

Ya al mediodía tuvo lugar una comida de confraternidad de Béjar, realizándose a los postres varios actos, como por ejemplo la entrega de los roscones de boda que antes daba el padrino o novio a la novia y que están muy decorados, cantando a la vez las coplas que acompañaban a esta tradición; el homenaje a los patriarcas y matriarcas de más de 80 años; y la intervención de los organizadores, de la familia que asistía por primera vez -la de Pedro Díaz- y de los homenajeados.

Y para acabar, despedidas y el compromiso de volverse a juntarse dentro de 3 años, en 2021, en un encuentro que ya queda instaurado.

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