Cartas de paz desde el paredón

El autor de ‘Escrito en Capilla’, Daniel Sánchez Gutiérrez, en una imagen de archivo./WORD
El autor de ‘Escrito en Capilla’, Daniel Sánchez Gutiérrez, en una imagen de archivo. / WORD

‘Escrito en Capilla’ recopila las últimas horas de siete fusilados por el franquismo

D. BAJO / WORDSALAMANCA

¿Qué haría usted si supiese que dentro de pocas horas van a fusilarle? ¿Qué le diría a sus seres queridos? Estas dos preguntas son los ejes en torno a los que gira ‘Escrito en capilla’, el libro que mañana presenta la Asociación Salamanca Memoria y Justicia en el Centro Documental de la Memoria, en la plaza de los Bandos, a las 19:30 horas. El libro, escritor por Daniel Sánchez Gutiérrez, narra las últimas horas de siete condenados a muerte por el franquismo en los primeros meses de la Guerra Civil.

El libro es el fruto de la afortunada unión de varias ideas. Sánchez Gutiérrez comenta que al empezar a investigar la memoria histórica descubrió que había «bastantes casos de fusilados» que habían escrito cartas de despedida a sus familiares estando en capilla (es la expresión que usaban los jueces al enviarles a prisión, de la que sólo saldrían para ser fusilados).

La mayoría de las cartas tenían «un denominador común, que era la humanidad que transmitían». Los condenados eran encarcelados en torno a la medianoche y sabían que a las 06:00 les sacarían de allí para llevarles al patíbulo. «Ya sabían lo que venía. A las seis horas morirían», explica el autor. «En algunos casos se ponen a escribir y las cartas son muy humanas. Es muy difícil ponerse en su pellejo y ellos dan consejos y recomiendan a sus hijos que busquen la concordia y la paz» en vez de la venganza.

La Asociación Memoria y Justicia presenta el libro a las 19:30 horas en Los Bandos

La segunda semilla de la que nace el libro la plantó la Asociación salamanca Memoria y Justicia. Mientras Sánchez Gutiérrez estudiaba las cartas, la agrupación comenzaba a documentar los juicios sumarísimos de los prisioneros del franquismo en Salamanca. Las cartas y los sumarios de los juicios eran las dos caras de una moneda. Sánchez Gutiérrez complementó el proyecto con varias entrevistas a descendientes y herederos de los fusilados. La narración del libro «no es densa ni doctoral», comenta. Planteó ‘Escrito en capilla’ como una mezcla de los textos sumarísimos con las peripecias contadas por los familiares y los manuscritos de los represaliados.

Su «obsesión» era narrar la historia de aquellos ajusticiados de forma comprensible y humana. La prueba de fuego fue presentar los relatos ya editados (que en principio ni siquiera iban a forma parte de un libro, sino un estudio que no iba a publicarse) a los descendientes. La reacción fue prácticamente unánime: le llamaron emocionados por ver plasmada en el papel una historia tan familiar y con tanta carga trágica.

Siete hombres, seis historias

Los siete protagonistas de esta historia son Juan Calvo Moronta (chófer del parque de bomberos), Vicente Enrique Iza y su hijo Enrique Vicente Baldión (empleados de la empresa eléctrica salmantina, de una familia muy relacionada con el teatro y la cultura y únicos que comparten historia en el libro), Manuel Martín Cascón (alcalde de Ciudad Rodrigo, del mismo partido de Manuel Azaña), Valentín Garrido Muñoz (diputado provincial y concejal de Béjar, responsable de crear el albergue de dicha localidad), Pedro Miñana Regadera (secretario del Ayuntamiento de Béjar) y Casto Prieto Carrasco (alcalde republicano de Salamanca el 18 de julio de 1936).

El autor afirma que las cartas de despedida de los represaliados piden «paz y concordia»

Daniel Sánchez Gutiérrez aporta algunos detalles más para conocer cómo fue el proceso de creación de ‘Escrito en capilla’. Afirma que todos los relatos pueden verse como parte de una historia. «Parecían inconexos» hasta que empezaron a aparecer vínculos entre ellos. El denunciante de Calvo Moronta, por ejemplo, aparece citado en el escrito de otro juicio sumarísimo.

El autor también recuerda que Calvo Moronta dejó escrita una despedida en el reverso de una fotografía de su mujer y su dos hijos y que Casto Prieto, que ni siquiera fue juzgado, escribió un diario durante los 11 días que estuvo en prisión y una carta a su mujer Ana lamentando que no pudieran celebrar el día de Santa Ana (26 de julio) como hacían cada año.

Sánchez Gutiérrez confiesa que ha dejado algunas de estas intrahistorias personales en el tintero. Son las crónicas a pie de calle de la Guerra Civil, que ayudan a comprender qué supuso aquel conflicto para España y apreciar en su justa medida la reconciliación que traería el final de la dictadura. La concordia y la paz que pedían aquellos condenados aún tardarían 40 años en llegar, pero acabarían llegando.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos