Cáritas detecta a más familias que trabajan y no cubren necesidades

El secretario general de Cáritas, José María Rodríguez, y Oliva Martín, responsable de Atención Primaria y Acogida. /WORD
El secretario general de Cáritas, José María Rodríguez, y Oliva Martín, responsable de Atención Primaria y Acogida. / WORD

Este año han atendido a 111 más que el ejercicio anterior, un total de 1.409, en materia de pago de alquiler y suministros

EVA CAÑAS / WORDSALAMANCA

«La recuperación económica para los últimos no ha llegado», apuntaba ayer la responsable de Atención Primaria y Acogida de Cáritas Diocesana de Salamanca, Oliva Martín, durante la presentación de la campaña ‘OperaciónVivienda 2017’, que en este ocasión lleva por lema ‘Salamanca puede ser azar, pero también ayuda’.

Además, recordaron algunos datos en materia de ayuda de vivienda durante este año, tanto de alquiler como de pago de suministros. En concreto, esta organización diocesana ha ayudado a un total de 1.409 familias, 111 más que al año anterior.

«No es un orgullo decir que son más que en 2016, y esto nos hace ver que la recuperación no ha llegado a los más pobres», admitía Martín. Además, han invertido en esta materia un total de 527.479 euros, 38.296 más que el anterior ejercicio (del 1 de noviembre de 2016 al 31 de octubre de 2017). La mayor cantidad se destinó al pago de alquileres (450.014 euros), seguido de los recibos de electricidad (53.695) y de gas (23.397), entre otros.

Y para afrontar estos gastos de Cáritas Diocesana recuerdan la importancia de la solidaridad de los salmantinos a través de la campaña de ‘Operación Vivienda’, con la que en 2016 recaudaron 42.966 euros.

«A parte del pago de los alquileres está también la dificultad en el acceso, porque se piden nóminas que mucha gente no tiene o son muy bajas», subraya esta responsable. Cáritas ha detectado que cada vez se ofertan más trabajos precarios con los que no se pueden cubrir las necesidades básicas del día a día, de la vivienda. «En nuestras intervenciones cada vez tienen más peso un nuevo perfil de usuarios, los trabajadores pobres, que aún teniendo trabajo, sus recursos no son suficientes», determinaba Oliva Martín. Y a estos añadía aquellos que son parados de larga duración, «ya en edad muy difícil para acceder al mercado de trabajo». En otros casos, son personas que han agotado las prestaciones y dependen de los servicios sociales, bien públicos o de entidades como Cáritas, entre otras.

La organización diocesana está haciendo especial hincapié en las familias monoparentales, encabezadas por mujeres que además de tener una dificultad laboral y económica, «tienen otra de conciliación porque no siempre cuentan con apoyos por parte de los padres de sus hijos o de otros familiares». Otro cambio de tendencia ha sido el descenso de la red de apoyo familiar, «no por falta de solidaridad sino de recursos, porque a veces tienen que ayudar también a otros miembros en la misma situación». Y dentro de la ‘Operación Vivienda’, un año más, los alumnos de Comunicación de la Pontificia han diseñado una campaña para captar fondos, y todo el que quiera puede hacerlo en la colecta de este domingo en las parroquias, en la sede de Cáritas (calle Monroy, 2), en una entidad bancaria o a través de su página web.

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