Cáritas advierte de que las familias que se han quedado en la pobreza «están peor»

Carmen Calzada, Carlos López y José María Rodríguez. / MANUEL LAYA

La institución diocesana atendió el año pasado a más de 22.400 personas y dedicó 813.000 euros a socorrer ayudas de primera necesidad

D. BAJO / WORDSALAMANCA

Cáritas Diocesana de Salamanca presentó ayer su memoria de actividad de 2016. A simple vista son datos muy similares a los de 2015, pero si se miran con detalle se aprecian algunas diferencias.

El primer dato que llama la atención es el número de usuarios de las diversas actividades y proyectos de la institución, que ascienden a 22.435. El secretario general de Cáritas Diocesana de Salamanca, José María Rodríguez, explicó que esa cifra incluye a todos los que han acudido, una o más veces, a Cáritas. Entre los servicios prestados por ésta destacan la acogida e inclusión social, las inserciones laborales, la economía social o los programas de sensibilización.

La mayor parte de los participantes en los programas de asistencia de la organización diocesana son familias con hijos, seguidas de personas solas y familias monoparentales. La mayoría (65%) son españoles. Hay más mujeres que hombres y la edad media está entre 30 y 55 años.

Hay una cifra que llama la atención y que deja entrever el complicado panorama que viven muchas familias de Salamanca. El área de acogida y atención primaria de Cáritas atendió el año pasado a 2.291 familias, a las que prestó ayudas de primera necesidad como alimentos o medicinas. Como comparación, en 2015 ayudaron a unas 3.000 familias. Un descenso de 800 familias en un año debería hablar bien de la marcha de la economía, aunque desde Cáritas aclaran que en 2016 tuvieron que prestar más atenciones y entregar más ayudas que en 2015 porque esas 2.291 familias tenían más carencias. Menos familias, sí, pero con más necesidades.

José María Rodríguez lo resumió explicando que «las familias que se han quedado en situación de pobreza están peor que antes. Con menos personas hemos tenido que hacer más atenciones y soportar económicamente mas ayudas para las necesidades básicas. No todo el mundo sale de la crisis».

La memoria de Cáritas revela que muchos de los que acuden a sus instalaciones están en paro o tienen un empleo «muy precario». La institución diocesana considera que «la inserción laboral es el paso determinante para conseguir una plena inclusión en la sociedad». El año pasado, Cáritas consiguió que 401 personas obtuviesen un empleo gracias a sus tareas de asesoramiento, sus cursos de formación y sus labores de intermediación laboral.

Inclusión

La acogida y la inclusión social marcaron buena parte de las actividades de Caritas en 2016. De acuerdo a su balance anual, trabajaron con 450 presos en servicios de acogida y seguimiento, mientras que otros 44 internos fueron avalados para la obtención de permisos y 75 más participaron en actividades ocupacionales.

La acogida e intervención con enfermos de Sida se ocupó de 43 pacientes, el Espacio Abierto atendió a una media de 27 personas al día (fines de semana incluidos), el servicio de acogida Padre Damián registró más de 9.000 estancias y sirvió más de 25.000 comidas y el proyecto de atención a las drogodependencias auxilió a 231 personas.

Recursos

Cáritas también desgranó todas sus cuentas. Ingresó 4,38 millones de euros (el 56% provenientes de fondos propios) e invirtió 4,37 en sus distintos programas y actividades. Destacan los 813.000 euros para ayudas de primera necesidad, los 589.000 euros para el proyecto Padre Damián y los 479.000 euros para intervenciones en drogodependencias. El remanente (8.364 euros) se ha dedicado a Espacio Abierto, el programa para atender a personas que viven en la calle.

Con estas cifras y actividades se conoce por qué el obispo de Salamanca, Carlos López, afirmó ayer que Cáritas es «una institución única y relevante» y un «elemento esencial de la diócesis» que «encauza y promueve el ejercicio de la caridad».

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