Cáritas activa el protocolo de ola de frío para proteger a las personas que viven en la calle

Una persona sin hogar, resguardado en el acceso de una tienda./WORD
Una persona sin hogar, resguardado en el acceso de una tienda. / WORD

En la madrugada del miércoles realizaron tres rutas en las que contactaron con unas 20 personas, y una de ellas fue a dormir a Padre Damián

EVA CAÑAS / WORD

Siempre que llega una ola de frío y las temperaturas en negativo pueden suponer riesgo para la vida de las personas que viven en la calle, desde Cáritas Diocesana de Salamanca, a través de su proyecto de Molokai, se activa un protocolo especial. En este caso, comenzó en la madruga del miércoles, con la intención de invitar a los sintecho que pernoctan de forma habitual en los cajeros automáticos, en las zonas de alguna tienda o en algún pasaje.

La coordinadora de Molokia es Noemí García Carlos, quien precisaba ayer que durante la primera noche salieron un total de tres rutas para ofrecer un techo en Padre Damián a los que dormían en la calle. «En la calle hay bastante gente durmiendo, en mi ruta hemos visto unas 10 personas, y otras tanta entre las otras dos», detallaba, lo que suponen un contacto con unas 20 personas sin hogar.

El protocolo de ola de frío forma parte del proyecto que realizan tanto desde la casa de acogida Padre Damián como desde Molokai. La diferencia, como explicaba esta religiosa de los Sagrados Corazones, es que los que normalmente llegan a Padre Damián lo hacen con el compromiso de cambiar algo en su vida para terminar con la situación que les llevó a la calle, pero con la bajada de temperaturas, «el objetivo es ofrecer un techo donde no estén expuestos a tanto frío», en Salamanca hasta de ocho bajo cero en la madrugada del miércoles.

Al respecto, Noemí García Carlos insiste en que en esta ocasión, la tarea de la calle es muy importante, «nunca exigimos nada, es invitar y acompañar, se intenta equilibrar ambas cosas».

Y antes de abrir las puertas de Padre Damián a todo el sintecho que lo requiera, se consulta a los actuales usuarios de la misma, que como precisa García Carlos,«son los primeros que colaboran y hacen un esfuerzo, incluso se trasladan a otras habitaciones para dejar espacio a los que lleguen».

La primera noche ha sido una toma de contacto con las personas que viven en la calle, para que sepan que tienen otra opción, »ya ha habido diálogo con gente y esta noche (por la del jueves) se lo pensará».

Para las rutas de esta noche, en un inicio tenían 20 personas para las diferentes rutas, pero como precisaba la coordinadora de Molokai se han ofrecido hasta 80 voluntarios. «Salimos sobre las diez de la noche con un margen amplio, no miramos el reloj para la vuelta», subrayaba esta religiosa.

A ella le admira la capacidad de supervivencia de muchas personas sin hogar, que duermen entre mantas o cartones, refugiados del frío en los accesos de tiendas, los cajeros o los pasajes de la ciudad. «La gente que está en la calle no tienen problemas de adicción, es de desamparo», dejaba claro. En su invitación a que pasen la noche en Padre Damián también se acompaña con una bebida caliente y una charla, «porque otra de los objetivos es que sepan que no están solos», que en cierto modo se desdibuje ese desamparo.

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