Aspace impulsa la primera asociación de personas con epilepsia de Castilla y León

Bienvenido Mena, Jesús Alberto Martín Herrero y José Ignacio Calvo Arenillas. /WORD
Bienvenido Mena, Jesús Alberto Martín Herrero y José Ignacio Calvo Arenillas. / WORD

El objetivo es dar respuesta a las necesidades de sus afectados en diferentes etapas de la vida

EVA CAÑAS / WORDSALAMANCA

La epilepsia es una enfermedad crónica del sistema nervioso central que se caracteriza por las crisis recurrentes, que pueden ser motoras, sensitivas, vegetativas o psíquicas. Sus síntomas dependen del área cerebral donde surja la descarga. Después de las cefaleas es el trastorno neurológico más frecuente y afecta a un 1% de la población.

El número aproximado en Salamanca de personas con epilepsia es de unos 3.300, y en Castilla y León la cifra subiría a más de 24.000.

Esta enfermedad crónica puede surgir en diferentes etapas de la vida, desde el nacimiento, en la edad adulta o en la vejez, cada uno por sus causas. La población afectada tienen que convivir con una serie de dificultades en la etapa académica en y laboral que intentarán resolver desde la nueva asociación que se ha creado en Salamanca para toda Castilla León bajo las siglas de ASPE(Asociación de Personas conEpilepsia de Castilla yLeón), bajo el abrigo de Aspace.

Entre los usuarios de esta asociación de parálisis cerebral tienen un importante porcentaje de casos con epilepsia, en concreto, hasta un 60% del total. Sus impulsores han dado a conocer la nueva entidad el segundo lunes de febrero, Día Internacional de la Epilepsia, con la intención de buscar el asociacionismo de las personas que lo padecen, «para que no estén solas, compartir situaciones similares y conseguir un mayor desarrollo, además de cubrir las necesidades de este sector en diferentes ámbitos», enumeraba ayer el presidente de ASPE, Jesús Alberto Martín Herrero.

Este responsable repasó las necesidades del colectivo en las diferentes etapas de su vida, porque como argumentó, «no son las mismas en un niño en edad escolar que en un adulto durante su vida laboral, hay que establecer canales de comunicación con los profesionales de referencia en la Comunidad y hablar con las administraciones de las dificultades que afrontamos y estudiar de forma conjunta las soluciones».

Según detalló Martín Herrero, ya el niño con epilepsia tiene dificultades para acceder a una guardería, y ponen dificultades a sus familias para atenderles por su complejidad y la desinformación que tienen».

Además, habló de las dificultades que sufren en los centros escolares, desde las falta de adaptaciones que pueden provocar problemas de convivencia con otros compañeros, «ya que si padecen una crisis la situación es traumática para otros niños que lo pueden considerar como algo raro». Y ante este hecho, el presidente de ASPE considera que hay que aceptar y asumir este tipo de situaciones, «y en los centros escolares se carece de sensibilización y formación para atender y acoger a estos niños e integrarlo con sus iguales, que son personas con características especiales».

Desde esta nueva asociación se pedirá una mayor sensibilización y preparación para estar en un entorno normalizado:«El personal debe de conocer que padece epilepsia, los efectos de los medicamentos, cómo actuar en caso de crisis y avisar a la familia cuando note un cambio en las destrezas físicas o intelectuales», explicó. Asimismo, los compañeros del aula tiene que saber lo que significa la epilepsia y comprender que se pude convivir fácilmente con alguien que la padece, «los niños no tienen los mismos prejuicios que tenemos los adultos y convivir con otros niños con diferentes circunstancias, les hace más tolerantes y abiertos».

Pero no solo en el etapa escolar hay que cambiar las cosas para que mejore la calidad de vida de las personas que padecen epilepsia, según describía Jesús AlbertoMartín Herrero, en la etapa laboral surgen otros problemas, como por ejemplo, que la tasa de paro en personas con epilepsia sea superar a la población en general, de dos a tres veces mayor. Otro obstáculo reside en la falsa creencia de que las personas con epilepsia producen accidentes laborales y les rechazan para su contratación, o el por el índice de absentismo, pero como confirmaban desde ASPE, «las estadísticas no llegan a los índices medios, porque son adultos que se cuidan para tener controlada la enfermedad y no condicionen su vida».

En el terreno más personal, los enfermos de epilepsia también se enfrentan a situaciones de tensión y dificultades en su vida familiar, «que pueden llegar a la ruptura de la propia pareja». Para esta nueva organización, este tipo de cuestiones «nos preocupa», y de ahí su razón de ser.

Por ese motivo, desde ASPE quieren aportar soluciones de diferentes ámbitos, desde el acogimiento, el ocio o la convivencia, y como describía MartínHerrero, «contar con profesionales del mundo sanitario y educativo». ASPE ya nace con unos 80 socios que espera incrementar a medida que se conozca la asociación por toda Castilla y León, aunque con sede en Salamanca, en la calle Juan del Encina, 4-6. «Nos dedicaremos a buscar aliados que potencien la asociación, a realizar actividades divulgativas, a detectar necesidades en el colectivo en diferentes etapas y momentos de la vida, así como hacer de interlocutor con las administraciones públicas», apuntaron.

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