30 años tocando el cielo de Salamanca

Ángel Rufino de Haro, en el balcón de la cúpula de la Torre. /WORD
Ángel Rufino de Haro, en el balcón de la cúpula de la Torre. / WORD

El Mariquelo subirá hoy de nuevo a la torre de la Catedral, como cada 31 de octubre

REDACCIÓN / WORDSALAMANCA

El folclorista Ángel Rufino de Haro, conocido popularmente como ‘El Mariquelo’, cumplirá hoy con su tradicional compromiso de subir cada 31 de octubre a lo más alto de la Catedral de Salamanca.

Como cada año, desde que en 1987 recuperase este acto que se remonta al siglo XVIII, estará acompañado desde primera hora de la mañana por grupos de baile y tamborileros, hasta que a las 11:30 horas empiece la ascensión.

‘El Mariquelo’ cumplirá así con este acto que trata de «mantener la tradición y la identidad salmantina», según explicó su protagonista hace unos días, cuando destacó que en esta ocasión pedirá especialmente apoyo por las personas que sufren Alzheimer y por la labor que desempeña Asprodes.

Ángel Rufino de Haro reconoció que, por motivos de seguridad impuestos por el Cabildo, tendrá limitado el ascenso y que no llegará, como hacía años, hasta lo más alto de la Torre de las Campanas escalando por el exterior. La tradición establecía que llegase por el interior de la torre hasta la cúpula y que desde allí, a través de unas asideras metálicas, trepase hasta la veleta que corona la torre, a más de 100 metros de altura.

Un poco de historia

En cualquier caso, el folclorista protagonizará así su trigésimo primera subida a lo alto de la Catedral de Salamanca, desde cuyas alturas tocará música tradicional con su gaita y su tamboril.

La familia de los Mariquelos empezó a velar por la integridad de la torre en 1755, tras el terremoto de Lisboa

En 1987, este conocido tamborilero recuperó esta tradición de ascender a las alturas del templo, una acción que comenzó con el terremoto de Lisboa en 1755 -temblor que se dejó sentir en Salamanca y que provocó importantes daños materiales-. Desde ese momento, la familia relojera conocida como la de ‘los mariquelos’, subía cada año, el 31 de octubre, los 365 escalones de la torre para comprobar si las grietas del templo, provocadas por el terremoto, iban creciendo o se mantenían igual sin mayores riesgos. En aquellos años no había otra forma de comprobar si la torre estaba torcida o no y la familia de los mariquelos era la encargada de ascender cada año hasta lo más alto y corroborar que todo iba bien. Y de paso, daban gracias porque el terremoto borró Lisboa del mapa y se dejó sentir en todo el sur de Europa, pero milagrosamente, en Salamanca no hubo víctimas. La Catedral se llevó la peor parte y hubo que acometer varias obras para consolidarla y reparar algunas grietas que amenazaban con echarla abajo. Afortunadamente, los arquitectos lograron salvar la torre.

Ésta se mantuvo sin mayores cambios durante siglos. Los mariquelos conservaron la tradición de subir hasta mediados del siglo XX, hasta que Ángel Rufino, quien repite cada año esta acción desde lo alto del templo, la recuperó hace ya 30 años.

Ascenso

En esta ocasión, pasadas las 11:30 horas, el folclorista iniciará el ascenso por el interior de la torre, y ya en la terraza más alta se dirigirá a los cientos de personas que, previsiblemente, estarán concentradas en la Plaza de Anaya, como sucede todos los años.

La ascensión arranca a las 11:30, pero por motivos de seguridad no podrá llegar hasta la veleta

A continuación, seguirá con el ascenso, con una nueva parada a la altura del reloj, por cuya ventana para arreglar las agujas volverá a salir. Y luego, ya desde las alturas y desde la conocida campana de ‘María de la O’, dará las «gracias a Dios por la paz y la salud», además de tocar y cantar la ‘Charrada de El Mariquelo’ y soltar palomas como «símbolo de la paz».

Finalmente, tras bajar de nuevo, Ángel Rufino de Haro continuará con una jornada de actividades, marcada por la tradición, pues se sucederán los bailes charros, los paseos a caballo y las intervenciones folclóricas por el centro de la ciudad.

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