La afición taurina de pequeños y grandes, protagonista de la jornada

Participantes en la mañana de ayer en el encierro infantil que tuvo lugar en la Plaza, con una muy buena participación y mayor diversión.
Participantes en la mañana de ayer en el encierro infantil que tuvo lugar en la Plaza, con una muy buena participación y mayor diversión. / M. J. Gutiérrez
El Maíllo

La programación de ayer contó con encierros y capeas durante todo el día, por la mañana infantil y por la tarde para todos los públicos

MARÍA JESÚS GUTIÉRREZ / WORD

La afición taurina de los vecinos de El Maíllo quedó patente durante la jornada de ayer de sus fiestas de verano y es que los encierros y capeas fueron los protagonistas durante todo el día.

Por la mañana fueron los niños y los más jóvenes los que se lo pasaron en grande en el encierro infantil, en el que los astados-carretones echaban agua por los pitones, calando a más de uno de los aficionados que se encontraban en la Plaza, daba igual que fueran niños o adultos.

Fue un encierro en el que hay que destacar que los ‘novillos’ no sólo eran adultos, sino que también los había de menor tamaño que eran manejados por dos niños que emulaban a los mayores y que no dudaban en envestir con sus astados a sus padres o familiares o entrar a la capa de algún amigo, e incluso se atrevían con los toros más grandes y le hacían cara.

Con este actos se iniciaba una mañana en la que El Maíllo estaba a rebosar de gente y de animación, que fue la tónica de todo el día, ya que el festejo taurino organizado para la tarde también contó con una gran participación, no sólo de vecinos y veraneantes de El Maíllo -que es por los que se organizan esta fiesta- sino de gente llegadas de los pueblos del entorno, principalmente; aficionados a este tipo de festejos que son fieles a estas celebraciones.

Un encierro y una capea que estuvo amenizada por la charanga El Bombazo, de Sotoserrano, que anteriormente había dado un pasacalles para animar la fiesta; y que contó con dos vacas donadas por la Ganadería Hermanos García Jiménez. El encierro tuvo lugar en la calle Larga, como es costumbre, y la capea ya en la Plaza, a la que no dudaron en salir los jóvenes del pueblo para demostrar su afición.

La jornada finalizó con verbena con la orquesta Seven y bingo en el descanso, para ayudar a sufragar los gastos de esta fiesta.

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