El Día de Acción de Gracias, a más de 7.000 kilómetros de casa

El grupo de americanos que celebró ayer en Salamanca el Día de Acción de Gracias. /MANUEL LAYA
El grupo de americanos que celebró ayer en Salamanca el Día de Acción de Gracias. / MANUEL LAYA

Un grupo de americanos que estudian en Salamanca se reúnen para celebrar la jornada más tradicional de su país

EVA CAÑAS / WORDSALAMANCA

Jack Hupper, J. P. Hayes, Drew Finley y Catherine Carlson pasarán su ‘Thanksgiving Day’ (Día de Acción de Gracias) lejos de su país y de su familia, en Salamanca. Para casi todos es la primera vez que no compartirán el pavo con salsa de arándanos con los suyos, y repasan uno de los días más tradicionales en Estados Unidos, que se celebra el penúltimo jueves de noviembre.

Estos cuatro estudiantes de Wake Forest University en Salamanca, de entre 20 y 21 años, resumen en tres palabras lo que supone un día como Acción de Gracias:«Familia, comida y fútbol americano». De entre ellas destacan la cantidad de platos que ponen sobre la mesa, de entre cuatro y seis, a los que se suman los diferentes postres. Jack Hupper cumple justo hoy 21 años, y como recuerda, es la tercera vez en su vida que coincide con el Día de Acción de Gracias.

J. P. Hayer confirma que en ocasiones viajan entre estados para ver a sus familiares, y que en su caso, para reunirse con sus abuelos tiene que coger un vuelo de casi tres horas. Los cuatro coinciden en que extrañarán el pavo, entre otros platos que cocinan sus familiares ese día. Hayer lo tiene claro, es su plato favorito, con la salsa de arándanos.

En el caso de Drew Finley, de Carolina del Norte, en su casa se llegan a reunir más de 20 personas en ese día, «donde siempre vemos el fútbol americano». Y algo que echará de menos es ser testigo de las clásicas discusiones que se producen entre sus familiares, sobre política, deportes o películas.

Este estudiante americano se decanta entre los platos que come en su Día de Acción de Gracias por el chucrut (col fermentada en vinagre), que sus otros compañeros de Wake Forest no conocían. «Es un plato que cocina mi abuela y que echaré de menos en esta ocasión», confesaba.

Por su parte, Catherine Carison, de Carolina del Norte, pasará por segunda vez su Día de Acción de Gracias fuera de Estados Unidas. Hace cuatro años lo disfrutó junto a su hermana y sus padres en Salamanca, cuando la primera de ellas vino a estudiar. «Esta vez la diferencia es que la pasaré yo sola», detalla. Esta joven de 20 años relata esta jornada festiva como una ocasión para descansar y disfrutar de la familia y amigos, y entre sus platos favoritos de ese día está el boniato con malvaviscos.

En el ‘Thanksgiving Day’ retrasan su hora habitual de comer (una comida-cena), con tal cantidad de alimentos, que como asegura Hupper, ese día no desayuna para tener más apetito.

De lo que también disfrutan tanto esa noche como al día siguiente es de las sobras de los platos, «en mi casa el que se levanta primero el viernes come más», relata. Lejos de su país, a más de 7.000 kilómetros, lo celebraron anoche juntos, en un restaurante de la capital salmantina, donde no faltó el pavo.

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