«Mi abuelo fue fusilado por pensar de otra manera y ser republicano, una sinrazón»

Ramón Hernández (segundo por la derecha), junto a otros familiares en el acto de ayer. /Antoraz
Ramón Hernández (segundo por la derecha), junto a otros familiares en el acto de ayer. / Antoraz

EVA CAÑASSalamanca

La historia de Ramón Hernández Garrido es una más de las otras 142 que se recordaron ayer en el acto organizado por la Asociación Memoria yJusticia de Salamanca. Él perdió a su abuelo materno y vivió la tristeza de su madre tras perder a su padre de una manera tan injusta y cruel.

Su abuelo se llamabaValentín Garrido Muñoz, tenía 53 años y era procurador de profesión. Además, era concejal del Ayuntamiento de Béjar y diputado provincial. Según retala su nieto, fue fusilado la noche del 31 de diciembre de 1936 al 1 de enero de 1937, «junto a diez personas más, como el alcalde de la ciudad de Béjar, algún concejal, el secretario y varias personas más». En el lugar donde hoy se levanta el memoria de ‘Los 143’ perdió la vida su abuelo, y casi 81 años después ha depositado en su nombre un clavel rojo sobre una silueta que refleja esa injusticia, y la de tantos otros.

«Yo desde que nací viví el sufrimiento de mi madre», subraya, porque de una familia de siete hermanos, a la del padre se sumaba la de otro hermano, de 24 años, y recién licenciado en Derecho, «que fue asesinado en una brutal paliza en Béjar». En ese momento, el abuelo materno de Ramón Hernández estaba en prisión en Salamanca. «A la familia le quitaron todos sus bienes, les expulsaron de la ciudad de Béjar y se tuvieron que venir a Salamanca a vivir de una pequeña pensión con la que pudieron salir adelante».

La madre de Ramón era la mayoor, y con 22 años vivía la muerte de su padre y de su hermano de 24 años. «Es la que más lo sufrió y lo padeció, y mi hermano y yo fuimos los que averiguamos todo lo que había ocurrido», detalla. En este sentido, asegura este salmantino que su madre, «nunca nos trasladó ningún sentimiento de odio, simplemente que recordásemos a mi abuelo y a mi tío Ramón siempre que pudiésemos, y por eso hoy estamos aquí, para recordarlos». Como él mismo reconoce, su abuelo fue fusilado «por pensar de otra manera, ser republicano, y a veces pasa, que la sinrazón se lo llevó por delante de una forma tremenda, y que Dios quiera que no vuelva a ocurrir jamás».

En relación al acto, para Ramón, lo que sea recordar a todas las personas que mataron en la guerra es bueno, «porque mantenemos vivo el recuerdo y de alguna manera mantenemos viva su persona».

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