5.000 personas reclaman a Sacyl más medios humanos e inversiones

Cabecera de la manifestación a su llegada a la Avenida de Mirat. /LAYA
Cabecera de la manifestación a su llegada a la Avenida de Mirat. / LAYA

La sexta marea blanca supera las expectativas de asistencia en una jornada «con motivos más que suficientes para protestar»

D.B.P. / WORDSALAMANCA

La fecha quizá no era la mejor y el clima no acompañaba, pero ayer quedó comprobado que la sanidad es un tema que preocupa y mucho a los salmantinos. Unas 5.000 personas, según cálculos de los manifestantes (4.000, según la Policía), ocuparon ayer las calles del centro «para defender, una vez más, la sanidad pública de nuestra provincia», según rezaba el manifiesto de los convocantes.

La marea blanca estaba convocada las 19:00 en el hospital Virgen de la Vega. Llamaban la atención las sábanas blancas colgadas de varias ventanas del edificio hospitalario en señal de apoyo a los manifestantes.

Los portavoces de la Plataforma para la Defensa de la Sanidad Pública, Diego Cuesta y Regina Moreiro, explicaron que había «motivos más que suficientes» para protestar en las calles, como la supuesta destrucción de puestos de trabajo en la sanidad salmantina o el aumento en las listas de espera quirúrgica «diga lo que diga y lo explique como lo explique» el consejero. Según Cuesta «eso es una realidad que cualquier ciudadano que pida una cita lo puede comprobar». La protesta de ayer, recordaron los portavoces, no procede de un partido político «ni de un grupo de exaltados», ya que «desde distintas facciones y puntos de vista políticos» se han adherido a las mareas blancas. Ayer pudieron verse representantes de varios partidos políticos, de asociaciones vecinales y de sindicatos. Destacó la presencia del portavoz de Podemos en las Cortes, Pablo Fernández, quien cargó contra los «intolerables» y «vergonzosos recortes y privatizaciones».

Los organizadores comentaron al final de la marcha que ésta había sido «un éxito», aunque al comenzar no las tenían todas consigo. La caminata desde el Virgen de la Vega empezó con un millar de manifestantes tras las pancartas. Los portavoces afirmaban que «somos conscientes de que no puedes tener a todo el mundo en la calle todos los días y de forma permanente. Primero por el día que es hoy, porque hay gente que se ha ido de fin de semana y porque el día no es una maravilla. No es la mejor fecha, pero los que vengan serán bienvenidos».

La cabecera de la manifestación fue sumando gente conforme avanzaba por el paseo de San Vicente, Carmelitas y puerta de Zamora hasta llegar a la Gerencia de Salud de Área de la Avenida de Mirat, donde se leyó un manifiesto. En ese momento, apenas una hora más tarde, el millar escaso de manifestantes que partió del hospital eran unas 5.000 personas. La sexta marea blanca no será recordada como la más multitudinaria, pero sí como una de las más meritorias, porque la tarde y la hora invitaban a todo menos a salir a la calle. Durante la marcha, muchos comentarios de sorpresa por la buena respuesta y muchos gritos y cánticos contra la política sanitaria de la Junta, el consejero y las decisiones de Sacyl. Y por supuesto, miles de fotos con el móvil para corroborar que la marea cumplía con las expectativas.

El manifiesto leído al final de la marcha condensó las numerosas reivindicaciones de los convocantes. El texto lamenta que los responsables sanitarios «sigan desoyendo las masivas protestas ciudadanas y haciendo caso omiso a las propuestas de la ciudadanía, sindicatos, partidos políticos y profesionales sanitarios» y que los problemas sanitarios «no se solucionan». La Plataforma para la Defensa de la Sanidad Pública acusó a la consejería de «no querer abordar los problemas», entre los que citaron las consabidas listas de espera, los retrasos en las consultas a los especialistas, el «fracaso» de las derivaciones a clínicas privadas que «salen mucho más caras en términos económicos y de salud a las pacientes», la «insostenible» situación en el medio rural o la externalización de algunos servicios del Complejo Hospitalario como la limpieza, la lavandería o las cocinas, meced a la instalación de una línea fría «que ya nos ha costado cinco millones de euros» y va a acarrear la «pérdida de puestos de trabajo”.

La sexta marea blanca terminó con la lectura de una lista de 15 exigencias hacia la Consejería de Sanidad. Entre las más aplaudidas, la recuperación de «los recursos económicos perdidos a lo largo de la crisis» dotando a Sanidad «de presupuesto adecuado para ello»; «zanjar la deuda pendiente» con los vecinos de El Zurguén «que sufren una importante masificación» y aún no disponen de su prometido Centro de Salud o la petición de «un plan urgente para reducir las listas de espera» que «elimine» de los conciertos con la sanidad privada. La reapertura de camas durante todo el año «para garantizar la seguridad, intimidad y dignidad de los pacientes», la recuperación pública de los servicios privatizados y la adopción de «responsabilidades urgentes» por parte de los políticos también recibieron numerosas ovaciones.

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