Vista exterior de la prisión de Topas.
Vista exterior de la prisión de Topas. / WORD

Interior inspecciona Topas y concluye que no presenta problemas de higiene

  • El PSOE trasladó al Congreso las quejas planteadas por diferentes trabajadores de la prisión y pidió explicaciones al Gobierno

El centro penitenciario de Topas no padece problemas de higiene ni carencias en materia de limpieza dentro de sus dependencias. Ésta es la principal tesis que esgrime el Gobierno en tres recientes respuestas parlamentarias tramitadas en el Congreso de los Diputados, con las que intentó disipar las dudas planteadas por el parlamentario socialista David Serrada.

El diputado salmantino interpeló a finales de enero en el hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo al Ejecutivo con tres preguntas simultáneas, con el fin de conocer las medidas que tenía previsto adoptar el Ministerio del Interior para solucionar los problemas de higiene y limpieza en la prisión. El PSOE interrogó al departamento ministerial que dirige Juan Ignacio Zoido sobre si tenía conocimiento de la existencia de las quejas vertidas por diferentes funcionarios de la cárcel sobre las deficiencias que presentaban los módulos en relación a su higiene.

En la primera respuesta del Gobierno, fechada el 3 de marzo, se señala textualmente que «en las visitas giradas por los inspectores competentes al centro penitenciario de Topas no se ha observado ningún problema con la limpieza e higiene del establecimiento». El Ministerio del Interior puntualizó que el número de horas semanales incluidas en el contrato de limpieza de las oficinas y otras dependencias suscrito por el centro penitenciario viene recogido expresamente en el pliego de prescripciones del contrato, que establece «un módulo fijo de 80 horas semanales, de las que el 95% se destina a la limpieza general de las distintas dependencias del centro y un 5% a la limpieza de cristales y paramentos verticales».

En otra de sus contestaciones, el Gobierno ponía de relieve que entre noviembre y diciembre de 2016 se llevó a cabo una limpieza extraordinarias en varias dependencias del centro, así como en todas las cabinas de los funcionarios, abarcando los cristales, los azulejos, los sanitarios, el mobiliario, las persianas y las paredes, además de las escaleras de la torre y los accesos. Eso sí, se aclaraba que la limpieza de las zonas comunes es una función que compete a los propios internos de la cárcel.