Alfredo Pérez Alencart con el libro sobre su poesía.
Alfredo Pérez Alencart con el libro sobre su poesía. / JOSÉ AMADOR MARTÍN

«El mundo gira y gira sobre el eje de la poesía»

  • Alfredo Pérez Alencart / Poeta

  • Coincidiendo con el Día Mundial de la Poesía, se publica ‘Órbita poética de A. P. Alencart’, del colombiano García Maffla

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La obra poética de Alfredo Pérez Alencart hace tiempo que ha traspasado esas fronteras que constriñen y arrinconan. No hace mucho pudimos hablar con él sobre su libro ‘Tras la niebla’ (Trilce, Salamanca, 2017), un volumen que contiene un único poema traducido a 53 idiomas del mundo, hermosamente ilustrado con otras tantas pinturas del reconocido artista Miguel Elías. Ahora, coincidiendo con el Día Mundial de la Poesía, acaba de aparecer un amplio ensayo sobre su obra poética, escrita por un intelectual colombiano y publicada entre dos editoriales de Chile y España, con un rotundo retrato suyo presidiendo la portada, realizado por el pintor español José Carralero.

-¿Cuál su impresión en torno a ‘La órbita poética de A. P. Alencart’, libro de ensayos que Jaime García Maffla acaba publicar sobre usted?

- Aunque muchos podrían pensar que el mundo gira en torno a la economía, con sus dosis adictivas de dinero y poder, lo cierto es que gira y gira sobre el eje de la Poesía. Ya lo decía el filósofo Hölderlin, «pleno de méritos pero poéticamente habita el hombre en esta tierra». ¿Qué decir acerca de lo destilado por García Maffla? La primera y última palabra que aflora de mi boca es «gratitud», no solo porque es un denso ensayo que va orbitando sobre las distintas vertientes o satélites de mi poesía, sino porque lo ha hecho un maestro en torno a la obra de un aprendiz, magna prueba de generosidad poco habitual en un mundo lleno de contiendas, de egos y sobrevaloraciones.

Admiro tanto la poesía como los ensayos filosóficos del maestro nacido en Cali allá por el año 44. Y ahora que pasa sus años de jubilación entre Bogotá y su refugio de Guaymaral, me conmueve que haya dedicado unos seis meses a entrañarse en mis ejercicios poéticos. Su abordaje ha sido insuperable, pues es heterodoxo, nada esquemático ni haciendo exégesis cronológica de libro a libro publicado. Lo suyo es mestizaje poético y filosófico que parte de ciertos versos míos para ahondar en su significancia. Ha dado en el clavo, pues a mí no me gusta siquiera citar la fecha o el libro de donde salen mis poemas. Y que haya escrito treintaiún capítulos partiendo e insertando reflexiones y versos míos, es algo que me llena y satisface, porque entiendo que en los fragmentos está la huella total de mi poesía. En poesía, en todos los milenios que llevamos desde las tablillas hasta las tablets, lo que ha quedado y quedará en la memoria de las gentes, serán unos cuantos fragmentos, unos pocos versos sueltos…

-¿Conoce personalmente al autor que le ha dedicado tan importante estudio?

- No. Y ahí radica el mayor asombro. Aunque, pensándolo bien, el asombro, combustible imprescindible para la buena poesía y para la filosofía, está en que pareciera que nos conocemos desde hace siglos, desde que existe la Poesía. Menos de un año que nos escribimos correos electrónicos, pero la empatía y absoluta afinidad nos ha engemelado, sin importar pasaportes o calendarios. Nos une la fe en la Poesía y también la fe en el poeta galileo llamado El Cristo.

Antes de este completísimo libro, recuerdo que lo primero que Jaime escribió sobre algo mío, fue un ensayo sobre mi libro El pie en el estribo. Apareció en mayo de 2016 y en Viceversa, una excelente revista literaria de Nueva York, bajo el título de ‘El pie en el estribo o los Quijotes de Alencart’.

-¿Qué nos puede comentar sobre el retrato suyo que ocupa la portada del libro?

- Que es obra de un inmenso pintor llamado José Carralero, quien, además de ser Premio Castilla y León de las Artes o Premio BMW de Pintura, es un hermano para mí. Coincide que este maestro de la pintura también, como García Maffla, se ha jubilado hace poco de la docencia universitaria, en su caso de la Universidad Complutense. Este leonés del Bierzo, de los más notables retratistas españoles contemporáneos, estuvo insistiéndome cerca de cinco años para hacerme el retrato, para ‘decapitarme’, como solía decir. Para mí era un honor, pero no coincidíamos en fechas posibles para ir a posar a su estudio de Las Rozas (Madrid). Hasta que en enero del 2016 estuve un fin de semana en su casa y surgió el cuadro. No lo había dado a conocer, pues la categoría de Pepe se merecía un reconocimiento, que ahora se ha dado al presidir el magnífico ensayo de Jaime.

-Vemos también que las portadillas interiores llevan dibujos del pintor Miguel Elías…

- Así es. Mi comunión con Elías viene de vieja data. Por ello su pintura y mi poesía han sabido amalgamarse hasta hacerse amigas-hermanas, como nuestros corazones. Elías ha puesto su impronta pictórica a la mayoría de mis poemarios y antologías publicadas. Para este libro ha aportado treintaiún creaciones suyas, una para cada capítulo.

-Dos editoriales, dos países y una posibilidad de acceso global a la obra…

- Mi gratitud se extiende de forma diáfana a los dos editores, que a la vez son poetas. Me refiero a Felipe Lázaro, de la madrileña Editorial Betania, y a Luis Cruz-Villalobos, de Hebel Ediciones, en Santiago de Chile. Han logrado una obra muy cuidada y, lo más importante, han permitido que la edición se hiciera en papel y digital. La primera, para quienes aprecien la lectura con el tacto y con la vista. Esta versión tiene un coste. La segunda, digital, porque estimo que este libro de García Maffla no solo me compete a mí, sino que es una ofrenda a la Poesía. Por ello podrá descargarse libremente desde cualquier lugar del orbe, accediendo al portal de ‘Crear en Salamanca’, revista que dirige José Amador Martín desde nuestra capital del Tormes.

-¿Podría ampliar aquello que señaló al principio, de que el mundo gira alrededor de la poesía?

- Por fortuna la Poesía no genera dinero ni para el poeta ni para las editoriales. Así no entra en comercio alguno ni está sujeta a ningún poder, salvo el del espíritu de quien tiene hambre de preguntarse por la razón de existir y convivir en sociedad. Claro que el mundo aclama lo inmediato y reclama las necesidades alimenticias, de vivienda y vestido, de coches, de lujos… Pero agotado esto, conseguidas unas o muchas cosas, surge la necesidad de expresar los sentimientos, de llenar los vacíos… Es en este viaje interior cuando el mundo gira y gira sobre el eje de la Poesía. Y por si alguien tiene alguna duda, basta con acercarse a los textos Sagrados de todas las religiones. Miles de millones de seres humanos necesitan orbitar sobre ellos, buena parte de los mismos escritos en diamantino lenguaje poético. Y no solo los creyentes…

-Ya sé que es una pregunta tópica, pero ¿qué es la poesía para usted?

- Mientras más pretendemos definirla, más se desvanece la Poesía, el lugar donde todo sucede. Ahora, para mi gusto, lo que sí debe contener es una mezcla de concepto y emoción, un trenzado de sentimientos e ideas. Pero una cosa es proponerse algo y otra el resultado, pues pocos poetas conocen la dosis exacta que logre lo esperado por todos: que esos versos conmuevan al otro, que lo marquen para siempre.

-¿Cómo debe reaccionar el poeta ante las situaciones de injusticia o ante las intolerancias de nuestro tiempo?

- Todo atañe al poeta, como hombre que es, y siguiendo lo postulado por Terencio. El poeta siempre será la consciencia de su tiempo, aunque algunos pretendan denostarle diciendo que solo se dedica a ver la luna. Lo importante es que su dolor ante lo injusto sea transformado en canto perdurable y no en ripioso panfleto.

-Para finalizar. En sus libros publicados usted tiene poemas extensos y otros bastante breves. ¿Cómo los modula?

- Así como ha constatado esto, también todo lector verá que tengo poemas abstractos o preñados de metáforas, y otros aparentemente sencillos, de elemental comunicación, entendible por todos. Los tengo más atentos a la tradición o más próximos al futuro. Unos me encasillan como poeta social; otros como poeta de estirpe cristiana, de versos religiosos. No falta quien haga prevalecer mi poesía amorosa o la de mis dos paisajes connaturales, lo amazónico y lo mesetario de Castilla... Lo cierto es que varias voces cohabitan en mi escritura poética, y a todas las reconozco mías. Lo mismo sucede con lo breve y lo extenso. Cada criatura ‘exige’ su talla y no se debe forzar la necesidad de cada uno. De la órbita del haiku me viene esa vertiente de escritura fractal, fragmentaria, breve, donde lo poco puede llegar a decir mucho. Algo así como ese menos es más del arquitecto Ludwig Mies van der Rohe.