Operarios municipales se afanaron durante la mañana de ayer en tirar poco a poco el edificio, para lo que tuvo que cortarse un área muy amplia de la plaza.
Operarios municipales se afanaron durante la mañana de ayer en tirar poco a poco el edificio, para lo que tuvo que cortarse un área muy amplia de la plaza. / MANUEL LAYA

Comienzan los trabajos de derribo del edificio del barrio Vidal

  • La explosión del pasado 21 de diciembre certificó la ruina de este inmueble en el que residían nueve familias que tuvieron que ser realojadas

Tal y como se temió en un primer momento y se confirmó poco después, el edificio del barrio Vidal que sufrió una explosión el pasado 21 de diciembre comenzó a ser derribado ayer. Los vecinos de este inmueble se despiden así del que fue su hogar hasta que esa mañana de hace casi dos meses dos bombonas provocaron una impactante deflagración en este céntrico enclave, entre la plaza del barrio y la calle Príncipe.

Cabe recordar que al día siguiente de la explosión, y una vez que los técnicos municipales confirmaron que no había esperanzas de salvación para el inmueble, los bomberos recuperaron enseres personales y documentación del interior de las viviendas. Todo lo necesario para que, dentro de lo que cabe, el comienzo de una nueva vida para los vecinos fuera lo más sencillo posible. Las bolsas, marcadas con el número de cada piso, se llevaron a la biblioteca municipal del barrio Vidal para que allí fueran recogidas por sus propietarios.

Los servicios sociales del Consistorio, por su parte, se ocuparon en su momento de las familias que tuvieron que abandonar sus hogares, en especial de aquellos que no pudieron refugiarse con familiares o amigos en las primeras horas y fueron trasladados primero al albergue Lazarillo de Tormes y después a un hotel de la ciudad. Todos a día de hoy han sido realojados en pisos de titularidad municipal.

Hasta que todos los trámites de la declaración de ruina del edificio se han llevado a cabo y ha podido emprenderse el derribo, los amigos de lo ajeno hicieron de las suyas en las instalaciones, que quedaron prácticamente a la vista. Así, en los últimos días la Policía Local tuvo que apostar una patrulla en la plaza del barrio Vidal para evitar «pillaje y okupas» en las viviendas del inmueble. Entre otras razones, por la propia seguridad de los ‘ocupantes’, dado el estado del edificio, del que han sido robadas instalaciones de cobre, puertas, ventanas o enseres que quedaban en el interior de las viviendas desalojadas.