El Pozo de las Nieves ofrece una visión espectacular al visitante.
El Pozo de las Nieves ofrece una visión espectacular al visitante. / MANUEL LAYA

El Pozo de las Nieves estará visible en abril

  • Se recuperá así parte de la memoria del antiguo convento de San Andrés, desaparecido tras la Guerra de la Independencia

Fue conocido en tiempos como El Escorial de Salamanca y llegó a rivalizar con el cercano convento de San Esteban. Hablamos del convento de San Andrés, monumento que ocupaba buena parte de lo que hoy es el paseo de Rector Esperabé desde Arroyo de Santo Domingo hasta la glorieta de Ciudad de Brujas, llegando a la calle Cordel de Merinas. Una de las joyas perdidas del patrimonio salmantino del que, de todos modos, han llegado a nuestros días restos como el que ayer visitó el alcalde de Salamanca, Alfonso Fernández Mañueco, acompañado de los concejales de Patrimonio y Cultura y Turismo, Carlos García Carbayo y Julio López, respectivamente. Se trata del Pozo de las Nieves, una curiosidad arquitectónica que fue descubierta en el año 2011 y que formaba parte de las dependencias de ese convento, junto al único tramo de la muralla que luce almenas y junto a otros habitáculos del mismo monasterio de Carmelitas, que también han sido ahora recuperados para el disfrute de todos.

De hecho, el Ayuntamiento confía en que, de no producirse contratiempos, las obras terminen este mismo mes, de modo que el Pozo de las Nieves pueda comenzar a ser a visitado desde principios de abril. En estas obras se han invertido 278.000 euros, de los que 150.000 han sido aportados por el Gobierno a través de la convocatoria del 1,5% cultural.

En la visita de ayer participaron también Jesús Málaga, exalcalde de Salamanca, y el arquitecto responsable de los trabajos Emilio Sánchez Gil, quien explicó la historia del lugar y el porqué de la desaparición casi en su integridad de ese convento de San Andrés. «Desde la Guerra de la Independencia y sobre todo tras la construcción de la carretera Vigo-Villacastín se derruyó con lo que quedaba». Sánchez Gil realizó estas declaraciones en lo que, en su momento, fueron las oficinas del convento, situadas a pocos pasos del Pozo de las Nieves. Allí llegaban los labriegos y gente del campo a dejar sus productos.

El Pozo de San Andrés era uno de los ocho que existieron en la ciudad. Conserva la bóveda original aunque cuenta con un agujero en la parte superior, realizado durante los tiempos en los que en esa zona hubo una fábrica textil. Se construyó en torno a 1738 y allí se apelmazaba la nieve y el hielo que se utilizaban para la conservación de alimentos y para temas médico-sanitarios durante los meses de estío. Fueron elementos muy populares durante los siglos XVII y XVIII, cuando en Europa se vivió la denominada Pequeña Edad de Hielo.

Junto al Pozo, que puede contemplarse tanto desde arriba como desde su suelo, existen varias galerías subterráneas cuyo uso no ha quedado determinado. Parece ser, y así lo señaló el arquitecto, que podrían dirigirse a las huertas ribereñas. Como decíamos, el convento de San Andrés ocupaba toda la extensión del paseo de Rector Esperabé. Desde ahí comenzaba una zona de huertos en la que vivía un gran número de personas, en torno a parroquias y a la catedral de Santa María la Blanca. Sánchez Gil relató, en este sentido, que las fuertes crecidas del Tormes producidas en aquellos tiempos echaron a aquellos pobladores de las riberas, que quedaron para las tenerías y molinos.

También se han recuperado los restos de la torre noroeste del convento de San Andrés, utilizada parcialmente desde finales del siglo XIX como casa del peón caminero y taller eléctrico y se ha acondicionado un mirador junto al único tramo de la muralla que conserva almenas y una estrecha galería de 15 metros construida para canalizar el agua y que podrá también visitarse en una gran parte.

Entre los nuevos descubrimientos, se encuentran un segundo pozo hallado en el patio original del Convento con una profundidad de cuatro metros y un acceso al fondo del Pozo de las Nieves para facilitar las labores futuras de mantenimiento, dadas sus dimensiones y profundidad, que se habilitará también para las visitas.

Próximamente, comenzará una obra complementaria para soterrar el cableado ubicado en la entrada del Pozo de las Nieves y los restos recuperados del convento de San Andrés. El alcalde señaló, por último, que el Ayuntamiento tiene previsto realizar visitas guiadas gratuitas y abiertas a todas las personas y colectivos interesados.

En verano este espacio se incorporará, además, a los tradicionales recorridos teatralizados que incluirán la Cueva de Salamanca, la plaza Concilio de Trento, donde se ubica el convento de San Esteban, y el Pozo de las Nieves. También está prevista su integración en el programa ‘Las llaves de la ciudad’, que se desarrolla anualmente en otoño y tiene como objetivo mostrar o redescubrir el patrimonio de la ciudad de Salamanca.