Sequeros se suma a la fiesta de las matanzas tradicionales

Los matanceros junto al cerdo recién chamuscada.
Los matanceros junto al cerdo recién chamuscada. / M. J. G.
  • Los asistentes pujaron a ver quién acertaba el peso del cerdo, que en esta ocasión fue un animal de 126 kilos

El municipio serrano de Sequeros se sumó en la jornada de ayer a las matanzas tradicionales convertidas en una fiesta, de la mano de la Diputación de Salamanca, que este año ha elaborado un calendario de matanzas incluyendo a más de una veintena de municipios de toda la provincia.

Como el día no acompañaba, el lugar elegido para el acto fueron los soportales de la torre del reloj y la plaza de la Iglesia, a la que se dotó de un plástico para evitar que la gente se mojara.

Ante el público se llevó el cerdo ya muerto para ser chamuscado mientras que el actor Josetxu amenizaba el acto, comenzando por unos versos en el que el cerdo, el marrano, el cochino... el guarro, era el protagonista. Y es que todos esos nombres y alguno más fue los que le dedicó este maestro de ceremonias.

Para hacer más amena la espera hasta que comenzara el despiece del animal, Josetxu pidió a los asistentes que averiguasen el peso del cerdo, a lo que unos se acercaron mucho pero otros se pasaron de lo lindo y es que hubo alguno que apostó por 125 kilos y otros tiraban por los 150, 170 y hasta 190 kilos y entre esos, otros muchos más. Lo cierto fue que el peso del cerdo fue de 126 kilos.

Las degustaciones tampoco faltaron en esta fiesta, que contó con la música del tamborilero local Manuel Roda. La comida consistió en patatas meneás con torreznos, además de chichas y jeta, todo acompañado de buen vino serrano.

Estos actos contaron con otros complementos como fue un mercadillo de productos artesanos, pero también con un espectáculo cultural, porque a las 16:30 horas dio comienzo en el teatro León Felipe ‘Cuentos al Serano’, del monologuista Guti.

Tras este acto y para concluir la jornada con un buen sabor de boca, se repartió chocolate caliente con bizcochos para todos los presentes, que puso el colofón perfecto a la I Fiesta de la Matanza.