El Ministerio detecta una subida del número de estudiantes que no finaliza la Secundaria

La llegada de los exámenes llena de alumnos las bibliotecas universitarias.
La llegada de los exámenes llena de alumnos las bibliotecas universitarias. / Laya
  • El índice del abandono educativo en los jóvenes entre los 18 y los 24 años creció seis décimas durante el pasado año y alcanzó el 17,3%

El informe estadístico sobre el abandono educativo que recientemente ha hecho público el Ministerio de Educación define de forma precisa este concepto. Bajo la catalogación del abandono educativo temprano se encuadra aquel porcentaje de la población entre los 18 y los 24 años que no ha completado la segunda etapa de la Enseñanza Secundaria y no está recibiendo ningún tipo de formación. Evidentemente, estos jóvenes no pueden acceder a los estudios superiores al no tener el título del Bachillerato y no haber concurrido a las pruebas de acceso a la Universidad.

En el caso de Salamanca y de Castilla y León, el índice del abandono educativo experimentó una significativa subida a lo largo de la pasada anualidad. En 2015 dicho porcentaje alcanzó el 16,3%, pero en 2016 creció y ascendió al 17,3%, lo que conllevó un aumento porcentual de seis décimas.

Pese a esta preocupante evolución, lo cierto es que Salamanca y Castilla y León aportan señales más positivas en comparación con buena parte del territorio nacional. No en vano, la media española del abandono educativo en 2015 fue del 20%, aunque en 2016 bajó al 19%.

Las regiones que irradian las peores sensaciones en relación al abandono educativo de los jóvenes son Murcia y Baleares, con un 26% cada una de ellas. Incitan también a una profunda reflexión educativa los casos de Andalucía y Castilla La Mancha, que aparecen reseñadas en el estudio estadístico del Ministerio de Educación con un porcentaje de abandono del 23% en ambos casos. Como contrapunto esperanzador, hay dos regiones que aparecen por debajo del 10% en esta tendencia, como sucede con el País Vasco, con únicamente un 7,9% de abandono educativo, y Cantabria, que discurre por una senda similar con apenas un 8%.