Lo imprescinble del voluntariado

Las voluntarias Mónica Lopezosa y Cecilia Martín junto a la psicóloga de la AECC, Sylvia Amador.
Las voluntarias Mónica Lopezosa y Cecilia Martín junto a la psicóloga de la AECC, Sylvia Amador. / Laya
  • La Junta Provincial de la Asociación Contra el Cáncer en Salamanca convoca cursos durante el año, unos están dirigidos a formar a todos los voluntarios y otros son específicos de cada área

La Junta Provincial de Salamanca de la Asociación Española Contra el Cáncer, AECC, cuenta en la actualidad con 179 voluntarios activos y de sus 92 colaboradores. Estos datos facilitados por Sylvia Amador, psicóloga y a su vez una de las profesionales que preparan a los futuros y actuales voluntarios y colaboradores de la AECC.

Precisamente, la labor solidaria de las personas voluntarias y colaboradoras es la que hace posible el desarrollo y mantenimiento de los proyectos y servicios de esta asociación. Por ejemplo, en estos momentos los voluntarios están preparando acciones de ayuda englobadas en la campaña del Día Mundial Contra el Cáncer.

Los voluntarios son el motor de la AECC, quienes hacen posible el movimiento de toda la gran maquinaria de esta asociación. Hay varios tipos de voluntariado. Las personas que colaboran en esta asociación de forma totalmente altruista pueden dedicarse a trabajar con la población en general, a tareas de prevención, apoyo en la sede central, recepción y atención telefónica, ocio y tiempo libre o bien a estar en el hospital.

A esta última labor, la de «contribuir a mejorar la calidad de vida de los enfermos con cáncer y sus familiares durante su estancia en el hospital», se centran o van a ocupar de ello, tanto Cecilia Martín como Mónica Lopezosa. La primera de ellas lleva ya tres años de experiencia en esta área, mientras que su compañera comienza este año, aunque ya fue antes voluntaria, pero en la parte de prevención.

La motivación que lleva a cada persona a participar en un voluntariado es diferente, en el caso de Cecilia Martín, llegó a la AECC a raíz de un caso familiar, razón por la cual, «como nos ayudaron a mí y a mi familia, en agradecimiento, ahora participo y colaboro con ellos».

A Mónica Lopezosa lo que la llevó a ser voluntaria fue sus ganas de dedicar su tiempo a los demás.

Ambas asistieron en un primer lugar a la formación general y después al curso específico del área al que se iban a dedicar. Estas dos son los tipos de formación que se imparten desde la AECC y además «en cada campaña se realiza una formación para que los voluntarios sepan cómo actuar», explica Sylvia Amador.

Una de las características fundamentales del voluntario, que también es la diferencia con el colaborador, es la continuidad, explica Sylvia Amador, porque el colaborador apoya en momentos puntuales. La figura del colaborador es fundamental en las cuestaciones y marchas, que es cuando más manos se necesitan para poner en marcha la acción. Esto suele suceder entre septiembre y octubre se mueve. Por contra, el bajón suele darse en verano, cuando muchas personas se trasladan a sus residencias del pueblo, cogen vacaciones, o los estudiantes vuelven a sus hogares.

En esas ocasiones es cuando voluntarios como Cecilia Martín echan mano de su fuerza de voluntad para acudir con más ganas y evitar que se note la posible caída de voluntariado en esos días críticos.

En el hospital

Para llevar a la práctica su acción en el hospital, la Asociación Española Contra el Cáncer cuenta con 44 voluntarios en total. Los voluntarios cumplen con su compromiso adquirido de estar al lado de las familias y pacientes por la mañana y por la tarde.

Suelen encargarse de hacerlo cuatro voluntarios por la mañana y otros tres por la tarde. Nunca actúan de forma individual. En el despacho del hospital también trabajan una coordinadora de voluntariado, que es trabajadora social. También está destinada al hospital como psicóloga, Sylvia Amador. Además, la de Salamanca es la única junta provincial de la Asociación Española Contra el Cáncer que cuenta con el trabajo de un terapeuta ocupacional.

En el caso de Mónica Lopezosa que se incorpora en la actualidad al voluntariado en el hospital, espera que sea «bastante gratificante, sobre todo por los compañeros que son bastante buenos y porque estás ayudando a otras personas y eso a mí me llena», opina. Mónica anima a que otras personas se sumen a la aventura de ser voluntarios porque «se necesita gente, todos necesitamos de todos en esos momentos».

Cecilia Martín, que lleva ya tres años acudiendo un día a la semana al hospital, opina que la labor de la AECC en el mismo es fundamental, pues «la gente cuando va está muy perdida, porque el médico te trata, pero hay otra parte que se tiene que curar, la emocional». En este sentido, considera que «si una persona, emocionalmente no está bien, es más difícil que salga adelante». Esta voluntaria piensa que también hay personas que no necesitan el apoyo psicológico, pero reconoce que hay otros casos en los que sí el tratamiento médico va de la mano del psicológico la cura evoluciona mucho mejor. Cecilia también recomienda sumarse a la aventura de ser voluntario, «sobre todo a esa gente que se queja de nada», bromea.

El ser voluntario tiene sus gratas recompensas, como las que hacen que Cecilia se vuelva a casa llena, «cuando la gente te habla y sólo por escuchar te dicen gracias».

Para afrontar estas situaciones el voluntario ha de estar preparado, saber que su misión es escuchar, no opinar, ni juzgar. En este sentido se encuadran las lecciones ofrecidas por las psicólogas que previamente se encargan de impartir los cursos. «Es muy importante saber con qué se van a encontrar», dice Sylvia Amador. Otra de las muchas cuestiones que han de controlar los voluntarios que acuden al hospital es el no llevarse a casa los problemas. Los voluntarios han de ser capaces de empatizar pero deben saber separar esta labor con su vida cotidiana para que no se vean perjudicados emocionalmente.

El café que ofrece la AECC en el hospital, la escucha y ayuda a través de sus voluntarios hace más llevaderos esos momentos que cualquiera puede tener que pasar.