Vicario Setién, durante su extradición a España en febrero de 2016.
Vicario Setién, durante su extradición a España en febrero de 2016.

Interior traslada a Topas al etarra que secuestró en zulos a empresarios vascos

  • Gregorio Vicario Setién perteneció al Comando Barcelona y raptó a los industriales José María Aldaya y Cosme Delclaux en los años 1995 y 1996

El centro penitenciario de Topas se ha convertido en uno de los principales destinos carcelarios donde cumplen sus condenas y redimen sus culpas los miembros de la banda terrorista ETA.

La particular estrategia desarrollada por el Ministerio del Interior se hizo especialmente visible en mayo de 2016 cuando el sanguinario dirigente etarra Santi Potros fue trasladado a la prisión salmantina. El nombre de Potros está asociado, de forma macabra, a dos de los más despiadados golpes criminales de ETA, como fueron el atentado en la madrileña plaza de la República Dominicana el 14 de julio de 1986, que se saldó con el asesinato de 12 guardias civiles, y la brutal matanza de Hipercor en Barcelona el 19 de junio de 1987, donde fallecieron 21 personas y 41 más resultaron heridas.

Santi Potros cuenta desde la pasada semana con un nuevo compañero, uno de sus correligionarios más radicales que escribió con él buena parte de las páginas más macabras de la banda. Se trata de Gregorio Vicario Setién, uno de los históricos dirigentes de ETA que formó parte del temido Comando Barcelona. La pasada semana, según los datos recopilados por este diario, fue trasladado a la cárcel de Topas, donde continúa encuadrado dentro del fichero de internos de especial seguimiento. Eso sí, no se encuentra sometido a ningún régimen de aislamiento, como suele suceder habitualmente con otros internos encasillados como FIES por los responsables penitenciarios.

Además de su activa militancia en el Comando Barcelona, la trayectoria terrorista de Gregorio Vicario Setién (Durango, 1957) incluye dos acciones que sacudieron a la sociedad vasca y española en la década de los 90, marcando un relevante punto de inflexión en la radicalización de ETA.  Estos hechos fueron los secuestros del industrial vasco Cosme Delclaux, que permaneció durante 232 días encerrado en 1996, y del también empresario vasco José María Aldaya, cautivo desde el 8 de mayo de 1995 hasta el 13 de abril de 1996. Ambos estuvieron retenidos en un zulo ubicado en una nave industrial en la localidad guipuzcoana de Irún.

Con anterioridad a su directa vinculación con el comando etarra que se especializó en la realización de secuestros a las órdenes del dirigente etarra José Javier Arizcuren Ruiz Kantauri, Vicario Setién perteneció al comando Barcelona a las órdenes de Felipe San Epifanio, más conocido en el universo etarra como ‘Pipe’.

Durante su etapa de pertenencia al Comando Barcelona, Gregorio Vicario Setién participó en la colocación en agosto de 1993 de un coche bomba en la calle Vilá de la ciudad condal, que fue desactivado, y nueve días después intervino en la instalación de un artefacto en el restaurante La Galera, en el Puerto Olímpico de Barcelona, cuyo estallido ocasionó varios heridos. Además, colaboró en la colocación el 29 de octubre de 1993 de un coche-bomba en la estación barcelonesa de Sants que causó diversos daños materiales, así como el asesinato del coronel del Ejército, Leopoldo García Campo, cometido el 7 de febrero de 1994, y dos meses más tarde, el 19 de abril de 1994, el atentado contra el Gobierno Militar de Barcelona, en el que resultó muerto el transeúnte Vicente Beti Montesinos y donde se contabilizaron varios heridos.

El siniestro historial de Vicario Setién se interrumpió en marzo de 2001, cuando fue detenido por la policía gala en el municipio francés de Annonay, acusado de haber robado más de 1.600 kilos de explosivos y detonadores cerca de la ciudad de Grenoble. Por aquellos hechos fue juzgado y condenado finalmente a 18 años de cárcel por la justicia gala. En febrero de 2016 fue trasladado a España, atendiendo a la reclamación que tramitó la Audiencia Nacional española ante la justicia francesa, acusado de varios delitos de asesinato, atentado terrorista, detención ilegal, falsificación, robo, pertenencia a banda armada y terrorismo. Finalmente el Ministerio del Interior, en el marco de su política de dispersión de presos etarras, lo ha trasladado al centro penitenciario salmantino de Topas.

Además de Gregorio Vicario Setién y de Santi Potros, duermen también a la sombra en la cárcel salmantina de Topas otros destacados etarras. Son los casos de otros cuatro hombres –Iñaki Etxeberría Martín, Juan Manuel Inziarte Gallardo, Gorka Lupiáñez Mintegi y Xabier Ugarte Billar– así como dos mujeres, como son Josune Arriaga Martínez y Maitane Linazasoro López. De todos ellos, uno de los casos más crueles lo encarna Xabier Ugarte Villar, quien formó parte junto con el difunto etarra Josu Uribetxeberria Bolinaga, del comando que mantuvo secuestrado en los años 1996 y 1997 durante 532 días al funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara.