El ofertorio a San Valerio en la Plaza Mayor, amenizado por El Mariquelo, dio paso a un convite en los salones municipales.
El ofertorio a San Valerio en la Plaza Mayor, amenizado por El Mariquelo, dio paso a un convite en los salones municipales. / M.J. GUTIÉRREZ

La lluvia no impide que San Valerio salga en procesión ni el triunfo de Cayetano

  • El mediático torero corta cuatro orejas y un rabo a los dos toros de García Jiménez

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La lluvia no puede ni con la devoción ni con la afición a los toros de los vecinos de Valero, que ayer celebraban el día grande de sus fiestas patronales, la festividad de San Valerio, pasada por agua.

Los actos de la jornada se iniciaron con la eucaristía, a las doce y media de la mañana, amenizada por Ángel Rufino de Haro ‘El Mariquelo’ quien, junto a su mujer María y a un jovencísimo tamborilero, presidió la procesión en una mañana lluviosa, que no impidió que los vecinos de Valero sacaran a la calle a su patrón.

La procesión discurrió con total normalidad y con un gran número de paraguas acompañando el recorrido, que en la mañana de ayer cambió su trayecto. Así, en lugar de ir directamente a la Plaza se dio una pequeña vuelta para llegar a la plaza de toros donde un hombre, en forma de rima, pidió a San Valerio que permitiese que por la tarde se celebraran los toros. Y es que en la mente de todos estaba la posibilidad de poderse suspender el festejo taurino tanto por la lluvia como por lo impracticable que estaba la plaza con diferentes charcos, algo que se solucionó más tarde desde el Ayuntamiento, pues se llevó a cabo una especie de drenaje para que el piso de la misma permitiese que se desarrollase la corrida.

Tras el paso por la plaza de toros, a cuya puerta se echaron unos bailes, la procesión prosiguió hasta la Plaza Mayor, donde se confundían la música de gaita y tamboril de los tamborileros a su llegada con la imagen de San Valerio, con la tonada de la charanga El Bombazo que estaba amenizando el ambiente para los que se encontraban en el ágora.

Una vez colocada la imagen del patrón en una mesa se llevó a cabo el ofertorio, antes de devolver la talla a la iglesia, para proseguir la fiesta en un salón municipal con un convite amenizado por la charanga, que animó a más de uno a bailar.

Otro de los momentos más esperados de la jornada fue el festejo taurino, en el que el matador de toros Cayetano Rivera Ordóñez cortó dos orejas y dos orejas y el rabo a los dos toros de la ganadería García Jiménez. La música de El Mariquelo, quien escoltó a Cayetano Rivera hasta la plaza de toros, y la charanga volvieron a amenizar la tarde, en la que la lluvia continuó cayendo, pero esto no amedrentó a cientos de personas que querían ver al torero.