La Sierra de Francia revive las matanzas

    Numerosas personas asistieron a la matanza de dos cerdos en Madroñal invitados por la empresa Cárnicas Madroñal y posaron junto a los dos animales.
    Numerosas personas asistieron a la matanza de dos cerdos en Madroñal invitados por la empresa Cárnicas Madroñal y posaron junto a los dos animales. / María Jesús Gutiérrez
    • San Esteban de la Sierra, Garcibuey y Madroñal vive esta costumbre familiar convertida en fiesta popular

    Las matanzas tradicionales convertidas en fiestas populares se han puesto de moda y el mes de enero es el más propicio para ello. La Sierra de Francia no es ajena a esta costumbre, que en algunos pueblos se inició hace años, cuando sólo existían las matanzas familiares.

    Uno de estos municipios fue San Esteban de la Sierra que celebró sus primeras matanzas tradicionales de manos del Ayuntamiento, para con el paso del tiempo ser la Asociación Cultural El Álamo la que tomaría las riendas de esta celebración con la colaboración del Ayuntamiento.

    En este pueblo, que celebra sus jornadas matanceras durante todo el fin de semana, se inició ayer esta fiesta haciendo una gran lumbre en la Plaza Mayor, donde a lo largo de la mañana se irían asando distintas partes del cerdo para ser degustadas por todos los asistentes. Pero antes, chocolate caliente con bizcochos para empezar con fuerza la mañana mientras se chamuscaba el cerdo para pasar después a su despiece, algo que hicieron varios hombres ante la atenta mirada de todos los presentes. Después llegó el momento de ir seleccionando la carne y quitando las gorduras, algo que hicieron también dos niños siguiendo los pasos de los mayores y aprendiendo unas labores que han pasado de generación en generación para que no se pierda algo tan ancestral como las matanzas del cerdo, que antiguamente eran esenciales para dotar de alimento a las familias.

    Los bailes típicos y las degustaciones, en las que no faltaron diferentes partes del cerdo así como las típicas chichas y las costilletas, completaron la mañana, en una jornada en la que el buen tiempo acompañó y llenó la Plaza de San Esteban de la Sierra.

    Hoy continuarán estas jornadas con la cata de las chichas y de lobo adobado; así como con el sorteo de un jamón y de una paleta del cerdo matado ayer. Sorteo celebrado para recaudar dinero con el que pagar parte de los gastos de esta celebración.

    Garcibuey

    Garcibuey es otro de los municipios que ayer celebró la matanza típica, en este caso su primera edición, con el objetivo de entrar el próximo año en el calendario de matanzas de la Diputación de Salamanca, iniciado este mismo año.

    En este pueblo, la organización corrió a cargo del Ayuntamiento con la colaboración de la Mancomunidad Sierra de Francia y también de los vecinos del municipio, que fueron los que se encargaron de llevar a cabo el despiece del cerdo y también de elaborar las diferentes degustaciones que hubo a lo largo de la jornada, y que se iniciaron con el reparto de aguardiente y perronillas, para después continuar con un almuerzo a base de sopas de ajo, morcilla, chorizo e hígado asado; mientras que la comida consistió en patatas meneás con tocino, costilla asada, chichas y panceta.

    La música fue otra de las protagonistas de la jornada, gracias a Mariano Díaz, que con gaita y tamboril amenizó el chamuscado y despiece del cerdo y por la tarde amenizó el baile en el salón del Ayuntamiento.

    Por otro lado, hay que señalar que en este pueblo se subastaron las distintas piezas del cerdo, con las que se recaudaron 422 euros, que se destinaron a pagar parte de los gastos generados con esta fiesta.

    Madroñal también revivió ayer las matanzas tradicionales, en esta ocasión, gracias a Cárnicas Madroñal, que mató dos cerdos e invitó a más de medio centenar de personas entre familiares y amigos.

    El chamuscado y despiece del cerdo se realizó de la forma más tradicional, con la participación de hombres y mujeres, que concluyeron la mañana con una gran comida de confraternidad. Por la noche siguió la fiesta con cena y hoy lo hará con una nueva comida, recordando así las matanzas familiares de antes que duraban tres días.