La investigación apunta a que el feto pudo ser arrojado por el inodoro de una vivienda

Mañana convulsa en El Zurguén, donde los bomberos procedieron a rescatar el cuerpo del feto de la alcantarilla en torno a las 09.50 horas.
Mañana convulsa en El Zurguén, donde los bomberos procedieron a rescatar el cuerpo del feto de la alcantarilla en torno a las 09.50 horas. / MANUEL LAYA
  • La policía investiga el paradero de la madre, que podría haber sufrido un aborto espontáneo

Pasaban unos minutos de las nueve de la mañana cuando la centralita de la Policía Nacional recibía una llamada inquietante. Operarios de la empresa Aqualia, concesionaria de aguas del Ayuntamiento, acababan de descubrir el cuerpo de un feto en la red de alcantarillado del barrio El Zurguén, concretamente en la avenida Virgen del Cueto. Al parecer, y según fuentes del Consistorio, varios vecinos de la zona habían llamado para alertar de un atasco en una de las alcantarillas. Al ponerse manos a la obra, los operarios de Aqualia se encontraron con un cuerpo, «ya formado», al que se le apreciaban tanto los brazos como la cabeza, según relató ayer uno de ellos a este diario. Ni siquiera tuvieron tiempo de empezar a limpiar el colector para el que habían sido avisados, ya que rápidamente avistaron el cuerpo del feto y alertaron a su jefe directo.

Pasaron unos minutos hasta que se presentaron en el lugar efectivos de la Policía Nacional, y de los Bomberos de Salamanca, así como del Sacyl. Fueron los bomberos los que procedieron a retirar el feto de la cloaca ante el riesgo de que lo arrastrara la corriente de agua, mientras varios agentes supervisaban la zona y realizaban las correspondientes comprobaciones, recogiendo testimonios de distintos vecinos de la avenida.

El reloj marcaba ya las 09:50 horas cuando los bomberos rescataban al feto y procedían a levantar el cadáver en presencia del forense. Para entonces, el barrio era ya un hervidero de rumores y los vecinos se preguntaban unos a otros por la posible procedencia del feto.

La investigación, mientras tanto, continúa abierta, según confirmaron ayer tanto desde la Subdelegación del Gobierno como de la Comisaría Provincial, y que después de los primeros pasos ha determinado que el cuerpo del feto hallado tenía entre 24 y 26 semanas, y podría haber sido fruto de un aborto espontáneo. Agentes del Cuerpo Nacional de Policía mantienen abierta la investigación para determinar la procedencia del feto y para dar con el paradero de la madre, en un caso excepcional que se escapa de toda lógica y que debería haber tenido consecuencias para la salud de la mujer.

Asimismo, en la tarde de ayer se realizó la correspondiente autopsia para arrojar más pistas que ayuden a despejar algunas dudas.

Fuentes de la investigación también apuntan que el feto podría haber sido arrojado por un inodoro de una de las viviendas cercanas al lugar del hallazgo entre la noche del pasado miércoles y las primeras horas de la mañana de ayer, algo que no se ha podido determinar todavía con seguridad, según informaron dichas fuentes a Efe.

Las mismas fuentes apuntan a consultorios y hospitales como posibles escenarios claves para dar con el paradero de la madre, si bien en la tarde de ayer no había ningún ingreso que hiciera sospechar, al menos en el Complejo Asistencial. Un caso complejo de desenmarañar con pocas pistas que hagan sospechar del paradero de los autores de los hechos.

Precedentes

Una situación anómala y excepcional que, sin embargo, encuentra dos precedentes en Salamanca al revisar la hemeroteca. El más próximo nos retrotrae al año 2009 cuando un operario del servicio de limpieza encontró el cadáver de un bebé recién nacido, aún con el cordón umbilical, entre restos de basura de un contenedor.

En aquel entonces, en un caso que conmovió también a la ciudadanía -en ese caso a los vecinos de Huerta Otea y San Bernardo-, el cuerpo de la recién nacida fue abandonado minutos después de dar a luz para estupor del operario que lo encontró entre restos de basura.

Las posteriores investigaciones, incluida la autopsia realizada, determinaron que el bebé presentaba fracturas y heridas de distintas consideración que se produjeron después de muerto, hemorragia incluida. Aquel suceso se saldó con una mujer de 27 años detenida como culpable de los hechos. La ausencia de testigos refuerza ahora la tesis de que el feto fuera arrojado por un inodoro de alguna de las viviendas de El Zurguén.

Un feto en un cámping

El segundo precedente similar ocurrido en Salamanca nos remonta al año 2000, cuando un feto apareció abandonado en un cámping próximo a la capital. En aquella ocasión fue un cliente del propio cámping el que encontró el cuerpo del feto con el cordón umbilical parcialmente cortado.

La Guardia Civil de Salamanca investigó la procedencia del feto y su hallazgo, y las conclusiones determinaron que se trataba de un caso de aborto ilegal. El feto apareció un 30 de agosto del año 2000.