La agente, tras declarar ante el Tribunal Togado Militar de Valladolid, el pasado noviembre.
La agente, tras declarar ante el Tribunal Togado Militar de Valladolid, el pasado noviembre. / R. GÓMEZ

La jueza exculpa a la guardia civil que usó un chaleco antibalas propio

  • El auto reconoce «los inconvenientes» para las mujeres del Cuerpo de utilizar la prenda estándar»

El Juzgado Togado Militar territorial número 42 de Valladolid ha archivado la causa contra Alicia Sánchez, la guardia civil que se negó a utilizar un chaleco antibalas oficial y optó por usar uno propio que se amoldara más a su anatomía femenina, lo que provocó que fuera acusada de insubordinación por un superior.

La agente, destinada en Salamanca y actualmente de baja psicológica, se enfrentaba a una pena de seis meses de prisión, ya que llevaba años usando un chaleco no reglamentario hasta que un oficial decidió dar parte de tal situación y elevó la incidencia a instancias judiciales. En el auto, dado a conocer ayer por la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), la jueza pone de manifiesto que este problema no es único de la agente, ya que en la actualidad son muchos los miembros del Instituto Armado que van ataviados con sus propios chalecos no reglamentarios, que pueden llegar a adquirir por 500 euros. Asimismo considera que el asunto ha sido sobredimensionado, ya que no debería haber superado el propio régimen disciplinario de la Guardia Civil, sin tener que llegar a un tribunal militar, según informa Efe.

El auto reconoce «la existencia de una problemática que afecta particularmente a los componentes femeninos de la Guardia Civil en relación a la poca disponibilidad de chalecos antibalas específicamente diseñados para las mujeres y los inconvenientes de utilizar los chalecos estándar».

El periplo judicial de la agente comenzó el pasado agosto, cuando en un control policial solicitó poder utilizar un chaleco antibalas propio que se amoldara a su cuerpo, ya que el oficial es demasiado grande para su cuerpo, lo que la impedía poder acceder a su arma y a los grilletes.

La agente, destinada en Salamanca, se encuentra de baja psicológica en la actualidad desde que saltó el caso a la opinión pública.