El Norte de Castilla

Salamanca da su último adiós a Gómez Planche

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Llegada del féretro al tanatorio San Carlos Borromeo. / Laya

  • Cientos de personas acuden al funeral del benefactor del Museo de la Automoción y una de las seis únicas personalidades que ha recibido el título de Hijo Predilecto de la ciudad

Cientos de salmantinos se han acercado al Tanatorio San Carlos Borromeo para dar su último adiós a Demetrio Gómez Planche, coleccionista y aficionado al mundo del motor, además de hijo predilecto de Salamanca, que hizo posible con la donación de sus piezas la apertura del Museo de Historia de la Automoción en septiembre de 2002. Precisamente el museo puso durante todo el día de ayer un libro de firmas de condolencias a disposición de todos aquellos interesados. Todos los que se acercaron ayer al funeral coincidieron en destacar la figura de Gómez Planche como "un referente de la historia del coleccionismo y defensa y promoción del patrimonio automovilístico español", además de "su amabilidad, generosidad, carácter emprendedor y gran capacidad de trabajo".

Demetrio Gómez Planche nació el 22 de agosto de 1922 en Salamanca. Completó en 1945 el primer ciclo de Ciencias Exactas en la Universidad de Salamanca. Cinco años más tarde terminó sus estudios de aparejador en la Escuela de Arquitectura de Madrid y en 1970 se licenció como arquitecto técnico en la especialidad de Cálculo de Estructuras.

Entre los años 1966 y 1974 trabajó como profesor de materiales en la Escuela de Arte y Decoración en el Centro de Técnico. Trabajó, además, en el Ministerio de Educación y Ciencia; Junta de Construcciones, Instalaciones y Equipo Escolar; Ministerio de la Vivienda y fue el representante titular provincial del Comité Superior de Precios del Estado desde 1965 hasta 1998. Desempeñó también su labor y colaboró con empresas y entidades privadas.

Participó en numerosas obras promovidas por las administraciones y dirigió trabajos de restauración de monumentos, como el Claustro de la Universidad Pontificia (1998); la ampliación del Convento de San Esteban (1995); la segunda fase de murallas de Ciudad Rodrigo (1987) o el Claustro de acceso al Convento de Santa María de la Dueñas (1977), entre otras desde 1958.

Hijo de un industrial del automóvil, Demetrio Gómez de la Rosa, se aficionó desde niño al automóvil. Fue presidente del Automóvil Club de Salamanca, del que fue miembro fundador; socio de honor número uno del Club de Coches Clásicos y Antiguos de Galicia; miembro fundador de la Fundación Cultural del Real Automóvil Club de España (RACE) para el estudio y técnica del automóvil; miembro de la Federación Española de Vehículos Antiguos (FEVA); vocal fundador de la Federación Castellano Leonesa de Automovilismo y presidente honorífico de la Fundación Gómez Planche para la creación del Museo de Historia de la Automoción en Salamanca.

Pronunció diferentes conferencias sobre el automóvil y colaboró en distintas publicaciones como 'Ricart Pegaso. La pasión del automóvil' de Enrique Coma-Cros y Carlos Mosquera; 'El automóvil en España', de Pablo Gimero Valledor ; y 'La Hispano Suiza. Orígenes de una leyenda', de Emilio Polo.

Su labor y méritos en su faceta de aparejador, con "importantes obras de restauración de edificios históricos muy significativos en Salamanca y su provincia", y de "gran coleccionista y apasionado del mundo del motor y el automóvil", le hizo merecedor de diferentes e importantes galardones.

En 1998 recibió un Premio Homenaje a una Vida Dedicada al Automóvil por parte de Retromovil Madrid; en 2000 fue condecorado con la Medalla del Trabajo otorgada por el Colegio Oficial de Arquitectos y Aparejadores de Salamanca a 53 años de ejercicio de la profesión; y en junio de 2007, nombrado Hijo Predilecto de la Ciudad de Salamanca.