El Norte de Castilla

¿La sanidad somos todos?

Los manifestantes desplegaron pancartas en defensa de la sanidad pública y contra los recortes ejecutados en la plantilla del ComplejoAsistencialUniversitario.
Los manifestantes desplegaron pancartas en defensa de la sanidad pública y contra los recortes ejecutados en la plantilla del ComplejoAsistencialUniversitario. / RUBÉN RAMOS
  • Los manifestantes pidieron el cese de la gerente del Hospital y un plan contra las listas de espera

  • La movilización lanzó proclamas contra el alcalde, Alfonso Fernández Mañueco, por su ausencia y se convirtió en un grito unánime contra el cierre de camas, los recortes de la plantilla y la derivación de operaciones al sector privado

El preocupante deterioro y el alarmante empeoramiento de la atención diaria a los pacientes en el Complejo Asistencial Universitario de Salamanca y los graves problemas que padece y acumula la Sanidad pública en Salamanca provocaron ayer, en una soleada mañana dominical, una multitudinaria protesta que se materializó en una nueva y masiva Marea Blanca en las calles de ciudad, que congregó a cerca de 15.000 personas, según los cálculos esgrimidos por los organizadores, y casi 10.000 manifestantes con forme a las estimaciones barajadas por el Cuerpo Nacional de Policía, cuyos agentes velaron en todo momento para que la protesta se desarrollara en un clima de plena normalidad y exenta de incidentes.

La Plataforma por la Defensa de la Sanidad Pública –el colectivo convocante de la protesta– se mostró plenamente satisfecha del eco que cosechó su movilización entre la ciudadanía.

La Marea Blanca partió a las 12:00 horas desde el Hospital Virgen de la Vega, a la altura del Paseo de San Vicente, y concluyó una hora después en la avenida Mirat, justo frente a la sede de la Gerencia de Salud de Área, donde el portavoz de la plataforma, Pablo de Unamuno, leyó, megáfono en mano, un manifiesto repleto de reivindicaciones sanitarias, que fue especialmente aplaudido por los miles de manifestantes que refrendaron con su presencia su total apoyo a esta Marea Blanca, la cuarta que se celebra en Salamanca desde el año 2015 y que fue capaz de igualar, prácticamente, el número de asistentes de la primera Marea Blanca.

De forma previa a la manifestación, desde la fachada del Hospital Virgen de la Vega se desplegaron varias sábanas desde las habitaciones como expresión del apoyo del personal del centro a la protesta.

La lectura del manifiesto se remató con el simbólico depósito de carbón negro frente a las puertas de la mencionada Gerencia, con el fin de dejar patente el malestar y la irritación ciudadana por el palpable retroceso que está sufriendo el tejido sanitario público en el conjunto de la provincia de Salamanca.

Los manifestantes profirieron gritos y lemas de forma reiterada contra la gerente del Complejo Asistencial Universitario, Cristina Granados, exigiendo su inmediata dimisión, y soflamas contra el consejero de Sanidad de la Junta de Castilla y León, Antonio María Sáez Aguado. También lanzaron proclamas contra el alcalde de Salamanca, Alfonso Fernández Mañueco, quien había sido invitado por la Plataforma por la Defensa de la Sanidad Pública a acudir a la manifestación. Pese a la invitación cursada por escrito por los organizadores para asistir a la Marea Blanca dirigida tanto al alcalde como al presidente de la Diputación provincial, Javier Iglesias, ni uno de los dos se personó en la manifestación, según puntualizó el presidente de la plataforma, Pablo de Unamuno. El resto de representantes políticos lamentaron la ausencia del alcalde, el primero de los salmantinos,

El manifiesto leído por Unamuno rememoró que el centro hospitalario salmantino era un «referente» en la Comunidad y uno de los mejores hospitales del país. Sin embargo, la «irresponsable» gestión, la carencia en la financiación, la «insuficiente» reposición tecnológica, la masificación, los recortes en personal, la precariedad laboral y la «interminable» construcción del nuevo hospital han provocado su «acentuado y progresivo deterioro», según subrayó Pablo de Unamuno. Todo ello ha desembocado en «una gestión ineficaz, política, caótica e improvisada» que constituye «un riesgo» para la salud y la vida de los pacientes.

Por si fuera poco, las listas de espera del hospital salmantino siguen registrando los peores datos de la región y las demoras de intervención quirúrgica superan los compromisos establecidos por la propia Junta de Castilla y León. En paralelo a este proceso, se siguen derivando pacientes a la sanidad privada mediante conciertos que proporcionan «cuantiosas ganancias a este sector».

Cierre de camas

El sombrío panorama dibujado por la plataforma en su manifiesto incide también en el «cierre desproporcionado» de camas, «sin ningún criterio objetivo», obedeciendo más a «motivaciones economicistas que a a razones asistenciales». Esta situación está proporcionando «situaciones graves de colapso» en la mayoría de los servicios del Complejo Asistencial, especialmente en los servicios de urgencias «con pacientes esperando en los pasillos hasta ocho y nueve horas para ser ingresados» por falta de camas.

La caótica tesitura hospitalaria conlleva «el cierre de plantas y la masificación en las que permanecen abiertas», lo que ha obligado a duplicar y triplicar camas, mezclar enfermos de varias patologías, poniéndose en riesgo la seguridad de los pacientes.

Los recortes de personal, la ausencia de sustituciones con plantillas «bajo mínimos», los contratos precarios y las jornadas maratonianas son otras estampas habituales actualmente en la sanidad pública salmantina. Todo ello se agrava con las elevadas tasas de interinidad, la eventualidad y los abusos de rotación que inciden negativamente en la falta de adaptación a los puestos de trabajo.

Pero todavía hay más. La atención primaria, rural y urbana, también se está viendo perjudicada, con recursos materiales y personales limitados. El deterioro de las infraestructuras y una falta de seguimiento del mantenimiento adecuado de los edificios son otras manifestaciones del declive, según consideró Pablo de Unamuno durante su alocución.

Por todo lo anterior, la plataforma cerró ayer su manifestación solicitando el «cese inmediato» de la gerente del Complejo Asistencial, Cristina Granados, y de la directora de Enfermería por los incidentes que afectaron a pacientes, familiares y profesionales durante el periodo navideño. Los colectivos que integran la plataforma abogan también por la articulación de un plan urgente que incida de forma eficiente en la disminución de las listas de espera y la optimización de recursos públicos propios.

El cese de las derivaciones al sector privado y de todo «exceso privatizador» de la sanidad pública es otro de los anhelos que vertebran el listado de reivindicaciones de la plataforma. «Exigimos máxima transparencia en todos los conciertos que se realicen con la sanidad privada –matizó Pablo de Unamuno– y, en el caso de producirse derivaciones, éstas se realicen en Salamanca. La batería de peticiones de la plataforma engloba también la reapertura de las plantas cerradas, con el fin de poner a disposición de los pacientes todas las camas disponibles en el Complejo Asistencial para garantizar su seguridad, intimidad y dignidad. En el ámbito de la Atención Primaria, los colectivos que integran las filas de la plataforma buscan un incremento de los recursos personales y materiales, tanto en las zonas rurales como urbanas. «Es imprescindible –se especifica en el manifiesto leído ayer– que se realice una adecuada distribución y adecuación de las plantillas para ofrecer una respuesta adecuada que garantice la calidad asistencial que se facilita a los ciudadanos».

El cese de los recortes en la plantilla, la negociación de acuerdos que garanticen una cuantificación suficiente del personal y la especificación de las competencias en cada uno de los puestos de trabajo fueron otros de los puntos en los que ahondó la plataforma, que pide el «pleno y constante mantenimiento» de las instalaciones sanitarias de los hospitales, centros de especialidades y centros de salud, tanto los urbanos como los rurales.