Los Maristas cumplen 200 años con 15.000 alumnos y 1.200 profesores en sus colegios

    Mesa presidencial del acto conmemorativo del bicentenario en el Colegio Universitario Champagnat. En el centro de la imagen, la rectora de la Pontificia, Mirian Cortés, y el edil Daniel Llanos.
    Mesa presidencial del acto conmemorativo del bicentenario en el Colegio Universitario Champagnat. En el centro de la imagen, la rectora de la Pontificia, Mirian Cortés, y el edil Daniel Llanos. / Rubén Ramos
    • Salamanca forma parte de la Provincia Compostelana, que dirige sus retos hacia los niños y los jóvenes más vulnerables

    El 2 de enero de 1817 un joven de 27 años llamado Marcelino Champagnat, acompañado por otros dos muchachos de 23 y 15 años, comenzaba en la localidad francesa de La Valla, cerca de Lyon, un proyecto que «sentía como una llamada de Dios y que le quemaba por dentro». Esta contundente proclama, impregnada de una profunda religiosidad y transcendencia espiritual, afloró ayer durante el concurrido acto conmemorativo del bicentenario de la fundación de los Maristas, que se desarrolló en las dependencias del Colegio Mayor Universitario Marista Champagnat. La celebración, que fue refrendada con su asistencia por el obispo de la Diócesis de Salamanca, Carlos López, fue organizada, con motivo de los dos siglos de fértil andadura de los Maristas, por la Provincia Marista Compostela, que abarca las regiones españolas de Castilla y León,Galicia yAsturias, además del vecino Portugal.

    Alrededor de 200 maristas de la Provincia Compostela asistieron a la efeméride, que contó también con la presencia de la rectora de la Universidad Pontificia, Mirian CortésDiéguez, y del concejal de Juventud y Obras del Ayuntamiento, Daniel Llanos. Este último intervino en el acto conmemorativo en su condición de antiguo alumno de los Maristas.

    La celebración incluyó la plantación de un olivo conmemorativo de los 200 años de fecundo peregrinaje de los Maristas, que se acompañó con la entrega de otros pequeños olivos a los representantes de las diferentes instituciones y entidades que se sumaron a la efeméride, como fueron los casos del prelado de la Diócesis salmantina, la rectora de la Pontificia y el edil Daniel Llanos.

    Aquel 2 de enero de 1817, tal como quedó patente durante las diversas alocuciones y discursos de la ceremonia conmemorativa, MarcelinoChampagnat, después de percatarse y tomar conciencia de la ignorancia religiosa de los niños y jóvenes de las aldeas francesas del entorno de Lyon, reunió a dos muchachos para ser maestros y catequistas en las escuelas de la comarca, erigiéndose de esta forma en los primeros hermanos Maristas de la historia.

    La Provincia Marista Compostelana rememoró ayer la semilla sembrada por sus primeros hermanos, pero también vislumbrando un futuro esperanzador, surcado por un proceso de actualización pedagógica que pretende renovar en las primeras décadas de este siglo la esencia del mensaje marista. Las tres grandes referencias, en forma de violetas, de la comunidad Marista siguen vigentes plenamente en los convulsos tiempos actuales, como son la humildad, la sencillez y la modestia.

    La Provincia Marista Compostelana, que también comprende Honduras dentro de su jurisdicción, consta dentro de sus dimensiones geográficas con dos 17 colegios, dos colegios mayores universitarios y cuatro obras sociales destinadas a muchachos en situación de riesgo. Todas ellas son obras educativas católicas que ofrecen una formación integral de la persona, promoviendo el crecimiento en el ámbito de los valores humanos y cristianos. Actualmente la vertiente educativa de la Provincia Marista Compostelana se materializa en la formación de más de 15.000 alumnos gracias al quehacer docente y pedagógico en las aulas de 1.200 profesores.

    Como nuevos retos, los Maristas se comprometen a renovar su compromiso con la construcción de una Iglesia de rostro mariano «abierta, inclusiva, misionera y servidora».También aspiran a mejorar continuamente el servicio evangelizador a través de la educación de los niños y los jóvenes, además de «salir a las periferias geográficas y existenciales» de los menores, principalmente de quienes soportan situaciones de pobreza y de mayor vulnerabilidad.

    Dentro de las obras sociales, sobresalen los dos centros maristas del vecino Portugal, como son la casa para niños de Tires, que acoge a menores hasta seis años con padres o madres que cumplen condena en la cárcel ubicada en las proximidades, muy cerca de Lisboa, así como el centro de Ermesinde, emplazado en el distrito de Oporto, que acoge a chicos entre 6 y 18 años bajo protección judicial o que han sido abandonados por sus padres. Además, un centro de similares características, enfocado a los hijos de inmigrantes, desarrolla su labor solidaria en el municipio leonés de Ponferrada.

    Por su parte, el hermano provincial de los Maristas, Tomás Briongos, destacó en su alocución el compromiso de los Maristas por construir un futuro «tomando lo mejor del pasado» y con disposición de ser receptivos a las novedades del mundo actual, siempre pensando en la formación integral de los niños y de los jóvenes. Briongos se refirió especialmente a todos los muchachos que han encontrado en los centros educativos maristas «un espacio de aprendizaje, convivencia, diálogo y crecimiento como personas» y recalcó que, con motivo del bicentenario, sobre «esta herencia nos comprometemos a construir el futuro», todo ello con el fin de «darnos la oportunidad de un nuevo comienzo, tomando lo mejor del pasado».

    Respecto al olivo plantado ayer en los exteriores del colegio mayor, Briongos señaló que se trata de «un árbol, como el Instituto Marista, que ya tiene mucha historia, con profundas grietas y arrugas de las heridas y dificultades vividas en este tiempo, en el que también ha dado mucho fruto y ha beneficiado a muchas personas». Además, enfatizó que «todavía le quedan muchos brotes y muchas ramas por salir para dar respuesta a los nuevos tiempos que vivimos» y consideró que constituye «un recuerdo que exige mucho trabajo y nuestro cuidado», todo ello mirando hacia el sugestivo horizonte que encarnará el tercer centenario de la fundación de los Maristas.