El Norte de Castilla

Sin plan de accesibilidad un año después

Miguel Ángel Cuesta, conocido bloguero y activista en favor de las personas con movilidad reducida, durante un paseo por la ciudad.
Miguel Ángel Cuesta, conocido bloguero y activista en favor de las personas con movilidad reducida, durante un paseo por la ciudad. / WORD
  • En menos de un año entra en vigor la accesibilidad universal en el ámbito público y privado

  • El pleno del Ayuntamiento aprobó en 2015 dos mociones en este sentido pero el documento sigue sin ponerse en marcha

El 4 de diciembre de 2017 se cumple el plazo dado por la legislación para que las instituciones públicas proporciones accesibilidad a los servicios e instalaciones de uso público, oficinas de atención, edificaciones, entornos o medios de transporte que sean susceptibles de ajustes razonables. En concreto, así lo establece el Real Decreto 1/2013 de 29 de noviembre, por el que se aprobó el texto refundido de la Ley General de Derechos de las Personas con Discapacidad y de su Inclusión Social.

Así, el año que está a punto de comenzar se convirtió en la iniciativa Meta 2017 por la Accesibilidad Universal, apuesta a la que el Ayuntamiento de Salamanca se unió a través de una moción aprobada por unanimidad en el pleno del 4 de diciembre de 2015, justo dos años antes de esa fecha clave. Meses antes, el 31 de julio, en el primer pleno de la legislatura con contenido, todos los grupos políticos aprobaron otra moción por la que se comprometían a desarrollar un Plan Municipal de Accesibilidad con extensión hasta 2019 y con dotación presupuestaria suficiente en función de las diversas actuaciones planificadas.

De igual modo, de acuerdo a esa moción, se establecía la necesidad de redactar y aprobar una nueva ordenanza municipal de Accesibilidad, acorde con la normativa vigente, así como crear un grupo de trabajo compuesto por técnicos, asociaciones afectadas, personas expertas en accesibilidad, y representantes de los grupos municipales para que, a modo de observatorio, realice propuestas, un calendario de actuaciones, y el seguimiento tanto del Plan Municipal de Accesibilidad como de la ordenanza descrita. Este es el punto, o los puntos, de partida. Dos mociones aprobadas en 2015 con vistas a lo que sucederá en el año que está a la vuelta de la esquina. No obstante, no hay noticias de que se haya avanzado en estas cuestiones, tal y como explica Maribel Campo, concejala del Grupo Municipal Socialista. Las últimas noticias al respecto, por ejemplo, del Plan de Accesibilidad llegaron en primavera, cuando el concejal de Fomento y Patrimonio, Carlos García Carbayo, dijo que se estaba «ultimando». Poco después se solicitó a los grupos que propusieran a integrantes para ese grupo de trabajo que vigilaría por la puesta en marcha y desarrollo del plan y de la ordenanza.

Finalmente, el pasado 1 de diciembre el concejal de Fomento relató todas las actuaciones que se han llevado a cabo en materia de accesibilidad, respondiendo a una pregunta del concejal de Ganemos Gabriel Risco sobre los plazos que se marcaba el equipo de Gobierno para cumplir con el Real Decreto 1/2003. Carbayo respondió, en concreto, sacando a colación los bordillos rebajados, las actuaciones en materia turística, la construcción de rampas y las mejoras en el servicio de autobuses urbanos, entre otras medidas, pero no ofreció fechas ni plazos específicos sobre esta materia.

«Queda mucho por hacer, no lo vamos a cumplir ni de broma», señala la concejala del PSOE, que se esfuerza en explicar que el concepto de accesibilidad va mucho más allá del «rebaje de bordillos». De hecho, según la ley, la accesibilidad universal es la condición que deben cumplir los entornos, bienes, herramientas y servicios para ser comprensibles, utilizables y practicablespor todas las personas en condiciones de seguridad y comodidad y de la forma más autónoma y natural posible.

«Hablamos de un área transversal a todos los departamentos municipales y de ahí que se necesite un plan integral de actuación». Plan que, añade la concejala, debería estar a su vez enmarcado en otros documentos como el Plan de Movilidad Urbana Sostenible o el Plan de Gestión de la Ciudad Vieja, cuando comience a aplicarse. O también, no hay que olvidarlo, al Plan de Mayores, porque una de las vertientes más olvidadas de la accesibilidad es la accesibilidad cognitiva, que también afecta al sector de población de más edad.

Y es que Salamanca es y será más en el futuro, una ciudad de mayores. La moción aprobada por los grupos políticos señalaba, en este sentido, que las personas mayores de 60 años suponen más del 30% de la población, así como que la ciudad alberga centros estatales como el CRMF o el Centro de Referencia Estatal de Alzheimer y otras demencias, las viviendas de las asociaciones Asdem y Asprodes, y un amplio abanico de asociaciones de apoyo a personas con discapacidad, además del turismo. «Y es que en Salamanca cohabitan muchas personas con limitaciones en su funcionamiento que necesitan vivir en una ciudad accesible, en una ciudad inclusiva».

Turismo accesible

En accesibilidad cognitiva se han dado algunos pasos en materia turística, con las guías y visitas adaptadas que se presentaron hace algunas semanas y que tuvieron lugar en verano, respectivamente, pero queda mucho por realizar. Como indica Maribel Campo, existen muchas quejas de turistas que no encuentran ni accesos ni baños adaptados en la mayoría de establecimientos del centro de la ciudad ni tampoco tienen facilidades para conocer dónde se encuentras las plazas de aparcamiento reservadas, algo que en otras ciudades se facilita a través de una aplicación para teléfono móvil.

«Debería existir un plan, no tiene sentido hacer cosas sueltas», insiste Campo, en la línea de lo que manifiestan las asociaciones y personas afectadas, que reclaman una programación, unas directrices globales y específicas que respondan a un diagnóstico de las deficiencias y necesidades detectadas, no sólo en lo que compete al Ayuntamiento sino también en lo que se refiere al sector privado.

Aquí se revela como esencial la redacción de una nueva ordenanza municipal de Accesibilidad, que recoja las nuevas sensibilidades y necesidades que se plantean en torno a esta cuestión. Un documento que tiene estar aprobado antes de diciembre de 2017 «sí o sí», señala la concejala del Grupo Socialista. Y es que el texto ahora mismo vigente es del 1995, es decir, tiene más de 20 años y ha quedado por completo desfasado, como lamentan los expertos en la materia.

Ese debería ser el primer paso, la redacción de la nueva ordenanza, sin olvidar la puesta en marcha del plan global y transversal.

«Desde la comisión de Bienestar Social lo he pedido en varias ocasiones, que se impliquen al resto de comisiones, tanto a Hacienda, como Fomento y Urbanismo, y también Cultura», remarca Maribel Campo, que señala, para concluir, un avance que se dio este año, en las últimas ferias y fiestas, cuando en los conciertos de la Plaza Mayor se reservó un espacio para personas con discapacidad.