Victoriana, acompañada por los agentes el día de la explosión.
Victoriana, acompañada por los agentes el día de la explosión. / LAYA

«Me dan un piso en Vistahermosa pero prefiero pagar un alquiler en mi barrio»

  • Victoriana Dosuna, una de las afectadas por la explosión, ha dormido las dos últimas noches en el albergue Lazarillo de Tormes

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«En el momento de la explosión estábamos los tres en casa, escuchamos un estruendo muy grande y me dijo mi hija, ¡vámonos a la calle!». Victoriana Dosuna lleva 42 años viviendo en el mismo edificio que el pasado miércoles vio hecho añicos por la explosión. «Se caía todo. Yo perdí las gafas, no sé ni cómo. Mi hija nos agarró a mi marido y a mí y nos llevó a la calle», relata más tranquila, 24 horas después. «Nosotros salimos con lo puesto, y ahora ya no hay ni escalera», se lamenta Victoriana, que vivía con su marido Agustín y su hija María Jesús.

En el albergue Lazarillo de Tormes donde ha pasado la noche sigue dándole vueltas a lo mismo. Repasando las mismas escenas una y otra vez. Primero delante de sus amigas, luego con las llamadas que va recibiendo,...

El impacto ha sido tan fuerte que las lágrimas no salen de sus ojos. «No he llorado nada pero soy incapaz de comer, tengo un nudo», reconoce. «Si me dejaran, iría a ver cómo ha quedado el piso. No me importaría verlo, pero no me dejan ahora porque hace mucho frío», apunta Victoriana, abrumada por tantas llamadas como ha recibido en las últimas horas mientras le hacían las curas en el hospital. «Estaba en el Clínico y no daba abasto. No teníamos teléfono ni móvil ni nada, se quedó todo en el piso», apunta. «Hemos tenido que dar una lista muy detallada de todo lo que queríamos que nos sacaran del piso, de donde estaba y lo que era para que los bomberos lo intentaran recuperar», señala. Se refiere Victoriana al dinero, las joyas e incluso la ropa que se pudo salvar del estruendo. Otra historia bien distinta es el piso.

Victoriana ya sabe que el edificio ha sidodeclarado ruina y que no podrá volver. «Nos han dicho que el alcalde nos va a dar un piso amueblado en Vistahermosa, pero no sé cuando. Pero yo prefiero pagar un alquiler a irme allí. Allí no quiero ir. Le dije al alcalde que quería un piso más cerca pero me dijo que no tenía, que había dado ya los del cementerio y el barrio Garrido. Si me dan un piso amueblado me viene bien, ¡pero anda leches donde me mandan! No estoy conforme, prefiero irme a un piso de alquiler a vivir lejos de mi casa», asegura, molesta.