Un momento de la inauguración de la restauración.
Un momento de la inauguración de la restauración. / MANUEL LAYA

La Fachada Rica estará monitorizada para conocer su relación con el clima

  • Tras cinco meses de trabajos y 590.000 euros de presupuesto, se ha puesto de largo la restauración del emblema de la Universidad

La restauración de la Fachada Rica y las laterales de las Escuelas Mayores de la Universidad de Salamanca ya es una realidad, una vez se ha concluido tras casi cinco meses el trabajo de rehabilitación y se ha retirado el andamio.

Así lo comprobaron ayer la consejera de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León, María Josefa García Cirac, y el rector de la Universidad de Salamanca, Daniel Hernández Ruipérez, en el acto de reapertura oficial de este emblema del plateresco español.

Según García Cirac, la «magnífica remodelación» ha sido posible gracias a una inversión de 150.000 euros por parte de Enusa, y una subvención a Santa María la Real de 440.000 euros, aportados a partes iguales por la Usal y la Junta de Castilla y León.

Por su parte, el rector de la institución puso de relieve la «importantísima actuación que devuelve a la Fachada Rica todo su explendor», un relieve que es «la imagen emblemática de la Universidad en el mundo».

Entre los objetivos de esta iniciativa han estado «restaurar y contribuir al mejor conocimiento y difusión de tan emblemático espacio». Y, aunque la restauración se inició en agosto, la actuación comenzó a fraguarse en febrero de 2011, con el desarrollo de una primera fase, se realizaron los estudios previos necesarios para «diagnosticar y documentar» el estado real de la fachada y para redactar un proyecto de intervención adecuado a sus necesidades, tal y como informó ya entonces la Junta de Castilla y León.

Cuidados y sensores

Tras conocer los resultados de esos estudios previos, el equipo redactó el proyecto de intervención, que ha permitido durante las últimas semanas la limpieza del espacio, para lo que los técnicos han aplicado en cada zona el tratamiento menos agresivo.

Paralelamente, los profesionales han trabajado en la restauración de los pináculos, en la eliminación de sales, la reintegración volumétrica y la armonización cromática del conjunto, unas tareas que están completas y tan solo pendientes de una última revisión. El segundo reto al que ha debido hacer frente el equipo ha sido el de la humedad. Para ello, ha retirado la cubierta antigua y ha mejorado la ventilación, la estanqueidad y la impermeabilización, a la vez que ha facilitado la evacuación del agua.

Con el fin de facilitar la mejor conservación y mantenimiento de la fachada, los expertos asimismo han procedido a la monitorización interior y exterior del espacio, mediante la instalación de sensores ambientales y estructurales que servirán para comprender mejor el comportamiento del conjunto en relación con el clima exterior.