«Tenemos abiertas tantas camas como necesitamos»

Cristina Granados muestra la última maqueta del nuevo hospital que ha llegado a sus manos.
Cristina Granados muestra la última maqueta del nuevo hospital que ha llegado a sus manos. / Rubén Ramos
  • Cristina Granados, gerente del complejo asistencial universitario, asegura que recuperar los incentivos por productividad es uno de los objetivos del consejero de Sanidad porque «el sistema incentiva al que trabaja menos porque cobra lo mismo que el que trabaja más»

Ha hecho suyo buena parte del foco informativo durante el último mes, y lo ha afrontado con la misma tranquilidad y temple con los que se enfrenta a la grabadora. Más temerosa ante la cámara, se muestra clara y directa cuando le toca responder, una por una, a todas cuantas noticias genera el hospital que gestiona. Cristina Granados, diecisiete meses en el cargo, no rehuye ninguna de las preguntas ni necesita retorcerlas en busca de una escapatoria. Los tres lustros que lleva en la gerencia le han servido de aprendizaje, pero también para afilar bien la muleta ante todo tipo de problemas.

Ni la inquietante estadística de la lista de espera quirúrgica del tercer trimestre ni el último comunicado desafiante de la Junta de Personal han conseguido mover una sola palabra de su discurso.

–La lista de espera lidera el ránking de problemas que preocupan al salmantino medio, ¿en qué punto se encuentra?

–Sacyl tiene un proyecto de contención de lista de espera, que se llama ‘Perycles’, y tenemos un objetivo para este año que a día de hoy podemos decir que vamos a conseguir. A fecha 30 de noviembre hemos hecho casi 2.000 intervenciones más que el año pasado, y lo hemos hecho mejorando la ocupación de los quirófanos, que está por encima del 82% de media, y luego adaptando salas para pasar intervenciones pequeñas, con lo cual hemos mejorado el rendimiento. Entonces, teníamos un objetivo de lista de espera estructural y de demora por debajo de 140 días, y puedo decir que lo vamos a conseguir.

–En el tercer trimestre se encontraba en 163 días...

–Sí. Pero a 30 de noviembre estábamos ya en 150 y a día de hoy podemos decir que estamos en 143. Y ahora no podemos permitirnos ningún parón navideño. Queríamos haber conseguido el objetivo a fecha 2 de diciembre y entonces lo que hemos hecho en estas tres semanas, reconociendo que la semana de Navidad y la de fin de año son más relajadas en los hospitales, se han programado 657 cirugías más que el año pasado entre 19 de diciembre y el 9 de enero. Estos son los datos que yo, desde luego, no me he invento. Con lo cual no vamos a cerrar camas, porque no podemos cerrarlas.

–¿Se desprende que no habrá recortes de personal pero tampoco descansos?

–La gente tiene sus vacaciones. Los que pueden coger días, claro, porque si me preguntas por cirujanos o anestesistas, podrán hacerlo a partir del 10 de enero porque hay que cumplir el objetivo. Tenemos todos los quirófanos ocupados y vamos a operar todo lo que tengamos que operar. Esto es sí o sí.

–¿En qué medida influye en ese impulso las intervenciones derivadas a centros privados?

–Es cierto que hemos derivado 300 intervenciones, y se van a hacer en este mes de diciembre, pero eso no tiene nada que ver con nuestra actividad y el objetivo que nos marcamos y vamos a cumplir.

–¿Por qué ahora sí se da un empujón para lograr el objetivo y no así en los tres primeros trimestres?

–Llevamos haciendo lo mismo desde que yo llegué, lo que pasa es que la dirección médica nueva se incorporó en enero y el último subdirector en marzo. Y el trabajo de todo un equipo es muy importante, y lo que se ha hecho es un cambio de tendencia. Hemos empezado una línea de trabajo muy clara, donde se operan los pacientes prioridad 1, que son los cánceres, luego prioridad clínica, pero también por antigüedad con los que llevan más tiempo de espera. En ese proceso hemos dado formación a todas las secretarías que hay en los servicios quirúrgicos, hemos hecho una Unidad de Gestión de lista de espera quirúrgica para controlar los que entran y los que salen,… Hemos organizado mejor todo el proceso preintervención.

–¿Alguna preocupación especial?

–Trauma y Cirugía. Han trabajado muchísimo, pero también porque tienen muchos pacientes en lista de espera.

–¿Faltan anestesistas?

–Sí. De hecho a todo el que conozca un anestesista que quiera venir, lo contratamos. Yo creo que es un mal endémico en España. Hay una persona que trabaja en Madrid que tenía que venir a Salamanca, y en el hospital en el que está no le dejan venir hasta el 14 de enero porque estamos todos igual.

–¿No hay paro, entonces, entre los anestesistas?

–No, porque luego tienen también mucha salida en la privada. Ahí tenemos un problema y nos tenemos que sentar para buscar soluciones.

–En una entrevista anterior con este diario reconocía una falta de comunicación interna. ¿Persiste?

–Es muy difícil porque la información informal fluye en dos minutos y la formal no hay manera de que haya unos cauces. El equipo directivo se reúne con todos los jefes quirúrgicos cada quince días, con los jefes médicos cada mes, con las supervisoras cada mes, con los mandos intermedios también,… ¡Y aún así no conseguimos que la información fluya!

–En su momento, los directivos disfrutaron de incentivos económicos por objetivos, ¿es partidaria de recuperar esas compensaciones?

–No soy partidaria de lo que se llamaba peonadas, pero sí de una productividad ligada a objetivos. Y estoy hablando de los profesionales, no de los directivos.

–¿Quiere decir que la gente se pondría las pilas?

–Yo he trabajado con ese sistema y la gente sí se pone más las pilas. Y el que no se las pone, no pasa nada, no lo cobra. El problema de este sistema, desgraciadamente, es que se incentiva al que trabaja menos, porque cobra lo mismo que el que trabaja más. Eso es lo perverso de nuestro sistema. El consejero quiere recuperarlo en esta legislatura. Soy partidaria, y es que nuestro sistema de información nos permite saber cuántos informes ha visto cada médico, cuántos enfermos ha curado cada enfermera, cuántas analíticas se hacen,…

–¿Ha evolucionado el Hospital en los problemas que tenía en Urgencias?

–Ahora funciona bien en general, y eso no quiere decir que haya problemas puntuales con algún paciente que tenga que esperar por una cama. Por un lado hemos llevado servicios al Vega, y ahora Urgencias del Vega tiene un 20 por ciento más del volumen que tenía, con lo cual se ha repartido los pacientes, y luego hemos hecho una obra importante para que los pacientes no estén en un pasillo sino en una sala de tratamiento. Este hospital, salvo días muy puntuales, no tiene pacientes pendientes de ingreso porque siempre hay cama libre.

–Parece claro que en este punto no existe la perfección.

–No. Y es algo que llevamos tiempo comentando, porque el 60 por ciento de los pacientes que vienen a Urgencias no tenían que venir al hospital. Podían ser atendidos perfectamente en un Centro de Salud. Y de hecho de los que vienen a Urgencias, solo ingresamos a un 12 por ciento.

–¿Con qué pie ha entrado el nuevo gerente de Atención Primaria, Luis Javier González Elena?

–Estamos muy contentos con su incorporación porque desde el primer día nos sentamos a hablar y tiene el mismo concepto que tenemos nosotros. En el poco tiempo que lleva hemos tenido cuatro o cinco reuniones para poner en marcha proyectos.

–El retraso digital es otro de los problemas que han amenazado el día a día del hospital. ¿Cuándo estará implantado el programa Jimena 4?

–Ya se ha implantado y funciona en Urgencias, y esperamos que a final de enero esté todo implantado para ir adelantando. En 2017 va a haber un avance importante. Ahora, en enero, cuando vengan los ordenadores, empezaremos un proyecto para la informatización de los cuidados intensivos y la REA.

–¿Tan malas son las Unidades de Gestión Clínica para que se anime a los trabajadores a rechazarlas?

–Siempre he dicho que uno de los motivos por los que vine al hospital era porque íbamos a poner en marcha esas Unidades. Lo he discutido muchas veces, y al final si los profesionales no nos acompañan a la gestión, no hacemos nada.

–¿Es una batalla perdida?

–A ver. Los médicos están convencidos y adscritos, pero en enfermería se tiene un poco de miedo porque dicen ‘el jefe me va a mandar mucho’, cuando si el trabajo es en equipo no va a mandar nadie más que nadie. Lo que hay que tender es que todo el personal se acerque a la toma de posesiones y pueda opinar. Estoy absolutamente a favor de las Unidades de Gestión.

–En el último comunicado emitido por la Junta de Personal se hablaba de tomar medidas de presión, ¿teme una nueva Marea?

–Llevo quince años en un puesto de gerencia y cuando es verdad lo que se dice, lo defiendo. Pero en este caso hay cosas que no son verdad. Se han conseguido un montón de mejoras, y ya lo dije en la Junta de Personal, tenemos abiertas tantas camas como necesitamos. Neonatos tiene 30 camas, y en el año y medio que llevo aquí no ha pasado la ocupación de diez. Y veinte camas vacías significa que Enfermería no tiene trabajo, no tiene pacientes que cuidar porque no hay.

–¿Miente la Junta de Personal?

–Repito lo mismo. Nosotros somos gestores de recursos públicos, y si esa Enfermería no tiene trabajo, la ponemos a trabajar en otro sitio. Se enfadan, pero no tenemos por qué tener enfermeras de brazos cruzados.

–¿Puede confirmar que se informa de todos los cambios?

–En una organización piramidal es difícil llegar a todos. Y por mucho que hable con los jefes, si al final no se transmite esa información, es muy difícil. Ahora bien, hemos empezado otro proceso de comunicación interna que espero que solucione buena parte de esos problemas. Mientras, nos seguimos reuniendo el segundo martes de cada mes.

–¿Ha notado que ya no se habla del retraso en las obras del hospital?

–Sí. Este año va a ser un año de mucho trabajo que no se va a ver. El seguimiento lo hace la dirección general de Infraestructuras, y nosotros lo que sí vamos a empezar a hacer es sacar todos los concursos para todo lo que vamos a necesitar para llenar el hospital. Es un trabajo importante para que el año 2018 se pueda abrir el hospital, porque los concursos tardan año y medio. Lo que sí hemos hecho este año es 600.000 euros en obra, vamos a terminar ahora la zona de endoscopias que está en muy malas condiciones, y ya he dicho que no vamos a hacer ni una más.