El Norte de Castilla

«En Otorrinolaringología pensamos en persistir en la superespecialización para ofrecer la mejor atención»

    Angel Muñoz Herrera, jefe del servicio de Otorrinolaringología y Cirugía de cabeza y cuello.
    Angel Muñoz Herrera, jefe del servicio de Otorrinolaringología y Cirugía de cabeza y cuello. / Manuel Laya
    • Angel Muñoz Herrera -Jefe del servicio de Otorrinolaringología y cirugía de cabeza y cuello, El jefe del servicio en Salamanca destaca el valor añadido que ofrece a la atención sanitaria la colaboración entre especialistas de diferentes departamentos

    El doctor Ángel Muñoz Herrera tomó hace dos meses el mando del servicio de Otorrinolaringología y cirugía de cabeza y cuello, tomando así el relevo al doctor Juan Luis Gómez González, quien dirigió este servicio desde octubre del año 2014. En este servicio trabajan 20 otorrinos más ocho residente, pues esta sección del hospital salmantino cuenta con la acreditación docente para la formación de dos Facultativos Internos Residentes nuevos cada año. Peculiarmente la mitad son españoles y la otra mitad naturales de Hispanoamérica, lo que le hace al doctor Ángel Muñoz valorar muy positivamente la preparación que traen las nuevas generaciones de los países latinoamericanos y la fuerte competencia que ejercen con los futuros especialistas españoles.

    El servicio de Otorrinolaringología y cirugía de cabeza y cuello está compuesto de las unidades de:Oncología de cabeza y cuello; Rinosinusología y cirugía de base de cráneo anterior, vía lagrimal y descompresiones orbitarias (en colaboración con oftalmología);Otorrinolaringología pediátrica;Otología, cirugía de base posterior e implantes cocleares;Otoneurología;Disfagia y foniatría. Aunque según declaraciones del doctor Muñoz Herrera, «pensamos hacer más unidades para mejorar lo máximo posible», o lo que es lo mismo, quieren «persistir en la superespecialización de la progresión de los individuos», es decir «en el empeño de que la gente se especialice en algo concreto para ser el mejor».

    El actual jefe del servicio recuerda aquellos tiempos en los que no había especialidades. Él fue quien montó la unidad de Oncología, más adelante participó en la creación de la unidad de Base de Cráneo y finalmente puso en marcha la de Disfagia. En la actualidad se dedica a esta última, por lo tanto, hace cirugía oncológica, cirugía de base de cráneo y disfagia.

    – ¿Qué es la disfagia?

    – Es la dificultad para transportar los alimentos desde la boca hasta el estómago. Tenemos la única unidad de Castilla y León. Llevamos con ella desde el 2009.

    – Hace dos años estaban en proceso de unificación de los servicios del Hospital Virgen Vega y del Hospital Clínico Universitario. ¿En que fase están ahora?

    – Ya estamos fusionados, estamos en el Clínico, salvo las urgencias que se suben y bajan en función de donde esté el enfermo. Los pacientes con disfagia ingresados en el Virgen Vega, cuando se precisa su traslado, se hace en UVI móvil.

    – ¿Continúan siendo servicio de referencia?

    – Somos referencia para León, Zamora y Ávila. También recibimos pacientes de Extremadura y de más lugares. En implantes cocleares fuimos centro nacional de referencia en los años 90, ahora somos referentes en la región, aunque también se ponen en Valladolid.

    – ¿Qué es lo último que implantaron en el servicio?

    – La unidad de disfagia hace siete años. También tenemos una unidad cirugía de base de cráneo dividida en dos secciones. La de base de cráneo anterior la hacen los encargados de rinología. La de zona de base de cráneo posterior la hacen los cirujanos de oído. La unidad de Otorrino Infantil es la última. Tenemos una Unidad de Foniatría, que es de las pioneras de España, que la puso en marcha Málaga. Fue la primera especialización de Otorrino que se puso en marcha en Salamanca.

    – ¿Cómo son las nuevas generaciones de otorrinos?

    – Son un poco distintas pero hay gente brillante. Hay de todo como en las antiguas generaciones.

    – ¿Cómo ha sido su adaptación a la jefatura del servicio?

    – Aumenta la burocracia y la responsabilidad en la toma de decisiones, aunque este es un servicio que se autogestiona desde hace años, es decir, los responsables de cada unidad asumen su correspondiente responsabilidad en cuanto a la atención sanitaria de primeras consultas, las demoras, los quirófanos. Cada uno opera a los pacientes que atiende. Entonces es un servicio muy fácil de dirigir porque no hay conflicto, hay muy buena relación entre los distintos miembros del servicio.

    – ¿Qué retos tienen ?

    – Estar al día, para lo cual aconsejamos rotaciones por servicios punteros del mundo. Hace poco ha vuelto un otorrinolaringólogo y en breve se irá otro.

    – ¿Salen fuera para ponerse al día?

    – El secreto es intentar pinzar el retraso que tengamos con respecto a los centros punteros, eso se arregla asistiendo a los centros de referencia.

    – ¿Tienen carencias?

    – Tenemos en algunos aspectos muy concretos, pero muy pocas. No queremos pensar que somos my buenos, queremos ser objetivos y mejorar lo mejorable.

    – Volviendo al tema de las especializaciones ¿Qué diferencias hay entre antes de existir estas y ahora, y qué es mejor?

    – La formación básica de otorrino es fundamental porque en una urgencia tienen que ser capaces de atender de todo. Es decir, para llegar a especializaciones tienen que tener un bagaje general de otorrino. Las superespecializaciones permiten abordar mejor los problemas específicos de cada región.

    – ¿De ahí la rotación necesaria de los residentes por las diferentes especialidades?

    – Sí, por eso también cuando viene un adjunto joven lo dejamos que vaya rotando para que se forme bien en todas los campos. Luego en operaciones específicas es necesario. Cuando se va acercando la jubilación vamos enseñando y responsabilizando a los adjuntos.

    – ¿Cuántos pacientes suelen atender?

    – Vemos de media entre 150 y 200 pacientes diarios. Luego tenemos dos consultas de referencia, una en Béjar y otra en Ciudad Rodrígo. Suman cuatro consultas externas por semana porque el especialista se desplaza dos días a cada localidad.

    – ¿Están preparados para el traslado al nuevo hospital?

    – Estamos dispuestos y encantados de irnos cuando esté. Yo estuve abriendo este hospital de alumno interno y mi jubilación va a ser cuando se acabe este hospital y comience el otro. Estamos preparados e ilusionados.

    – ¿Qué cambios esperan?

    – Mejorar la tecnología, el área de hospitalización. Mejorar las infraestructuras y las personas con las infraestructuras.

    – ¿Hay alguna necesidad en el servicio?

    – Tenemos todos necesidades que vamos solicitando. Acabo de aterrizar. Hay tecnología pendiente por conseguir, no obstante utilizamos las de otros servicios con los que trabajamos en colaboración. Sí tenemos algunas carencias, pero cubrimos casi todas la necesidades del servicio de otrorrino.

    – ¿Salen fuera para ponerse al día?

    – La tecnología es muy cara, como tenemos un hospital en marcha, creo que el día que llegue se implantará la tecnología de última.

    – Antes me dijo que hace cirugía oncológica, de base de cráneo y disfagia.

    – La disfagia la hace uno cuando es mayor, porque tiene que atender las secuelas que deja uno de la cirugía gorda que hace, es decir, la cirugía de base de cráneo provoca lesiones en pares craneales que causan disfagia. Ese fue el móvil que me trajo a la disfagia hace siete años, con el fin de reparar los daños colaterales que se originan con las cirugías gordas que haces. Actuamos sobre los daños colaterales para mejorar la calidad de vida de los pacientes que previamente pasaron por el quirófanos.

    – ¿Qué patologías son las mas frecuentes?

    – Por fortuna lo que más llega son enfermos por patología banal, es decir, faringitis, otitis, rinitis,..Pero lo que nos llega de más envergadura son tumores de base de cráneo, tumores de cirugía oncológica, casos complejos de disfagia y problemas otoneurológicos difíciles. Tenemos la unidad de Foniatria que se encarga de la rehabilitación de los implantados cocleares.