El Norte de Castilla

El ocaso de los vestigios franquistas

Retirada del medallón de Franco en junio de 2015 en Oviedo.
Retirada del medallón de Franco en junio de 2015 en Oviedo. / El Comercio
    • Oviedo eliminó su medallón de Franco en 2015 pero Salamanca todavía lo conserva

    La glorificación del general ferrolano y jefe del Estado español entre los años 1939 y 1975, Francisco Franco Bahamonde, pervive todavía en la Plaza Mayor de Salamanca bajo el formato de un controvertido medallón que continúa colocado en los arcos de la Plaza Mayor. El Ayuntamiento, concretamente su tercer teniente de alcalde, Fernando Rodríguez, añadió todavía más polémica todavía al caso, al ordenar días atrás que la imagen fuera cubierta con una vitrina de cristal para prevenir incidentes con motivo del pasado 20-N, fecha en la que se conmemoró el 41 aniversario del fallecimiento de Franco.

    En realidad, el medallón del ágora monumental no es el único símbolo franquista que ha propiciado ríos de tinta en los círculos políticos, acalorados rifirrafes dialécticos en las redes sociales entre nostálgicos y detractores del dictador y sonados pleitos judiciales en los últimos tiempos.

    Mientras entre la opinión pública local el medallón resucita los fantasmas de nuestra reciente historia, en otras ciudades se ha dado carpetazo al asunto ingresando los vestigios franquistas en el baúl de los recuerdos. Es lo que sucedió el 8 de junio de 2015 en Oviedo, cuando su Ayuntamiento retiró el medallón dedicado a Franco que se encontraba colocado en la céntrica Plaza de España de la capital asturiana.Aquel día operarios municipales, siguiendo los expresos dictados de la Comisión de la Memoria Histórica, desmontaron el medallón que adornaba el Monumento a la Paz. En aquel momento gobernaba la ciudad el Partido Popular con Antonio Iglesias Caunedo al frente de la alcaldía ovetense.

    La retirada fue la consecuencia de las presiones políticas que ejercieron las fuerzas de la oposición y del particular periplo que protagonizó el medallón en las instancias judiciales. El PSOE e Izquierda Unida venían denunciado en los años precedentes el incumplimiento por parte del Consistorio ovetense de las recomendaciones efectuadas por la Comisión de la Memoria Histórica al no haberse retirado este símbolo franquista. De hecho, el Ayuntamiento llegó a ser sancionado con una multa por decisión judicial por obstinarse en continuar conservando el medallón. El PSOE llevó este espinoso asunto a los tribunales y presentó un recurso contencioso administrativo para exigir la supresión del símbolo franquista. El Ayuntamiento, al verse acorralado por la intensa presión política y el varapalo judicial, solicitó un dictamen a la Comisión de Cultura del Principado de Asturias para que arrojara luz sobre este pleito, autorizando finalmente su retirada y dando cuenta de su decisión al departamento de Patrimonio de la corporación ovetense.

    Ataques

    El medallón asturiano, obra el escultor Juan de Ávalos, había sido objeto de diversos ataques en años anteriores. Incluso fue sustraído de su pedestal en noviembre de 2003 por dos jóvenes que fueron posteriormente absueltos por los tribunales, al considerar que cometieron esta acción«guiados por su ideología política» y que su acción coincidía con el espíritu de la Ley de Memoria Histórica.

    El caso ovetense ofrece un enorme y curioso paralelismo con las vicisitudes que envuelven los sucesivos intentos y peticiones para que el medallón de Franco desaparezca de la Plaza Mayor. Al igual que en Oviedo, este clamor político también llegó en Salamanca a las instancias judiciales, dado que IU demandó al Ayuntamiento que gobierna el alcalde del PP, Alfonso Fernández Mañueco, por negarse a cumplir y obedecer los preceptos de la Ley de Memoria Histórica.

    Semanas atrás el juez dictaba sentencia y obligaba al Ayuntamiento a solicitar el correspondiente dictamen de la Comisión Territorial de Patrimonio de la Junta de Castilla y León.La comisión se reunió el pasado miércoles sin adoptar ningún posicionamiento, dado que este asunto no figuraba en el orden del día de la reunión, a la espera de recibir la comunicación oficial del Consistorio.

    En el caso salmantino, la última palabra también la va a tener una comisión –la de Patrimonio– quien resolverá si el medallón debe ser retirado o, por el contrario, continuar en su actual emplazamiento, al tratarse de una de las excepciones contempladas en la Ley de la Memoria Histórica como parte integrante de un bien de valor patrimonial, como es el emblemático conjunto monumental de la Plaza Mayor.En Oviedo una comisión de similares características –la de Cultura– acordó la desaparición del símbolo franquista. Eso sí, en Salamanca no ha sucedido lo que ocurrió en Oviedo, donde fue denunciado hasta el arzobispo ovetense por el mantenimiento de símbolos franquistas.