El Norte de Castilla

Pañuelos para De la Mora en su solitaria postura contra la tauromaquia

    Jesús María Ortiz, a la derecha, le muestra el pañuelo rojo a Gabriel de la Mora durante el pleno de ayer.
    Jesús María Ortiz, a la derecha, le muestra el pañuelo rojo a Gabriel de la Mora durante el pleno de ayer. / Elena Gómez
    • Jesús María Ortiz, le sacó el rojo, en señal de que es manso, y el verde, que devuelve a los animales a corrales

    El tema de la tauromaquia es una cuestión que sigue enfrentando posiciones y, en una provincia como Salamanca, con un fuerte arraigo de este tipo de espectáculos, el debate sobre su continuidad o su prohibición, o incluso sobre si deben o no estar subvencionados públicamente, puede generar grandes momentos de tensión.

    Así quedó patente ayer en el pleno de la Diputación provincial al que el diputado de Ganemos, Gabriel de la Mora, llevó una moción para debatir sobre la retirada de ayudas públicas de dicha institución a la tauromaquia (La Salina destinará 320.000 euros de su presupuesto de 2017 a esta causa) lo cual incluye desde las subvenciones a los ayuntamientos para promover festejos taurinos o adquirir animales para los mismos, hasta el mantenimiento de la Escuela de Tauromaquia, que se lleva la mayor parte de esta partida.

    «Cualquier alumno de una actividad deportiva paga unos 100 euros anuales de matrícula, mientras que un alumno de la Escuela de Tauromaquia solo paga 3 euros», lamentaba De la Mora, pidiendo que se suprima la gestión pública de dicha entidad y que se gestione de manera privada «pagando cada uno su matrícula». Además, respecto a la partida dedicada a la compra de animales en los pueblos opinó que «cada uno debería pagarse sus toros». «La Diputación está para otras cosas, para temas prioritarios y esenciales», sentenciaba.

    Sin embargo, la propuesta de De la Mora chocó de frente con la posición de todos los otros grupos políticos, cuyos portavoces para esta cuestión fueron desgranando una serie de argumentos basados, especialmente, en la tradición de este tipo de festejos, su impacto económico y en la buena fama de la escuela salmantina, gestionada por la Diputación de Salamanca.

    El primero en mostrar su rechazo a la propuesta de Ganemos fue el diputado de Ciudadanos Jesús Luis de San Antonio, quien aseguró que «no estamos aquí para acabar con una tradición que tiene mucho arraigo y que sustenta a muchas familias».

    Por su parte, José Francisco Bautista, en representación del PSOE, aseguró que «la emoción de ver a José Tomás o un paseíllo de Morante sustituiría lo que dice De la Mora» a quien acusó de «mezclar temas con estadísticas malintencionadas y tendenciosas». Además señaló que «la Escuela de Tauromaquia tiene una función social y de dar un modo de vida a los alumnos» y criticó que no se había recibido apoyo por parte de Ganemos «cuando algunos hemos defendido la violencia de unos animales contra otros», refiriéndose a los ataques de lobo al ganado.

    «¿Por qué no defendemos a las plantas que según los últimos estudios tienen sentimientos?», bromeaba Bautista, añadiendo que «lo prioritario son las personas y no queremos conflicto donde no lo hay».

    A la entusiasta defensa de la tauromaquia hecha por el socialista, siguió otra aún más apasionada realizada por el popular Jesús María Ortiz, quien además de gran aficionado a los toros es el diputado delegado de la Escuela de Tauromaquia.

    «No defendemos opiniones ni gustos, solo trabajamos por lo que creemos importante como es la cultura, y la tauromaquia forma parte de nuestro patrimonio cultural que está protegido por la ley», aseguraba Ortiz, añadiendo que el año pasado «más de 6 millones de personas sacaron entrada para espectáculos taurinos, cifra que hay que multiplicar añadiendo los espectáculos públicos que no tienen entrada».

    «La defensa de la tauromaquia es la de los derechos fundamentales, la del derecho a elegir y pedimos respeto. También es la defensa de nuestra tradición y si la quitamos arrancamos nuestras raíces. Además supone la defensa de los empleos del sector que afecta a unas 200.000 personas y deja 140 millones de euros al Estado en IVA», aseguraba Ortiz, añadiendo que «la tauromaquia también es la defensa del campo charro y del toro bravo, que solo sobrevivirá si persiste».

    El diputado popular insistió en su defensa asegurando que «la Escuela de Tauromaquia es una referencia a nivel nacional e internacional» y que «mientras el PP gobierne la institución la escuela seguirá».

    Finalmente Jesús María Ortiz, ejerciendo de presidente de plaza, sacó dos pañuelos a De la Mora: uno rojo –con el que se pide poner las banderillas negras al animal, en señal de que es manso– y otro verde, que simboliza la devolución del toro a los corrales.