El Norte de Castilla

Foto de familia en el restaurante.
Foto de familia en el restaurante. / MANUEL LAYA

Acción de gracias en tierras charras

  • Estadounidenses residentes en Salamanca se reúnen para celebrar su fiesta

  • Alumnos de la universidad Wake Forest que aprenden español en la capital del Tormes pasan por primera vez este día lejos de sus casas

De todas las celebraciones estadounidenses, el día de Acción de Gracias es con probabilidad la que nos queda más lejana. Su inmediata consecuencia, el Black Friday, o inicio oficial de la temporada de compras con vistas a la Navidad, sí que ha sido trasplantada a nuestra sociedad, pero Acción de Gracias no encuentra hueco, quizá por su peculiaridad y carácter íntrinsecamente americano. Una fiesta familiar, tradicional y enraizada en la historia de los Estados Unidos, donde se celebra cada tercer jueves de noviembre. Pero, ¿cómo se vive ese día fuera del hogar, a miles de kilómetros, en una ciudad y un país por completo diferentes? Los estadounidenses que residen en Salamanca compartieron experiencias y morriña anoche, en una cena que tuvo lugar en un restaurante de Gran Vía. Entre los asistentes, un grupo de estudiantes de la universidad Wake Forest, de Carolina del Norte, que estarán en Salamanca hasta el 14 de diciembre perfeccionando su español.

Aunque la experiencia de estar fuera de su país, conociendo otra cultura, aporta satisfacciones, la añoranza en este día es inevitable. Algunos reciben a sus familias, que han venido desde los Estados Unidos para celebrar Acción de Gracias en Salamanca. Otros lo harán por primera vez fuera de casa, pensando en sus familiares y amigos de allá. «Para mí Acción de Gracias es un día para reflexionar sobre todo lo que tenemos, para pensar y dar gracias y también para ayudar a los demás», explica Brianne, una de las alumnas de Wake Forest. De hecho, es típico en algunos lugares que durante la mañana del día de Acción de Gracias tengan lugar acciones solidarias como carreras para recaudar dinero para gente sin hogar. También las familias donan comida para que todo el mundo pueda celebrar el día con el tradicional e imprescindible pavo.

Una jornada, en definitiva, para reunirse con los seres queridos, para comer juntos durante varias horas y ponerse al día. «Aquí en España casi cada día las familias comen juntas, pero allí en Estados Unidos no tenemos esa costumbre», comenta Annika, otra de las alumnas. Es precisamente esa vida con familias españolas lo que más destacan las jóvenes de Wake Forest de su estancia en Salamanca, a la que definen como la «ciudad ideal» para aprender español y para vivir sin depender del coche. Los choques culturales son inevitables pero forman parte del aprendizaje que se llevarán a su país en el momento del regreso.

Cena a las tres

Por otro lado, tal y como sucede en España en Navidad, los días previos a Acción de Gracias se dedican celebrar con grupos de amigos o en la propia universidad, cuya cafetería realiza todo un despliegue culinario para agasajar a sus alumnos. Y el mismo día de Acción de Gracias la cena comienza en torno a las tres o cuatro de la tarde, algo temprano para el horario habitual anglosajón. Tiene que ser así porque son muchos platos, muchas horas y una larga digestión que enfrentar, debida al pavo y demás platos típicos del día, como la gran variedad de tartas y dulces.

Por último, es inevitable tener en consideración las recientes elecciones en los Estados Unidos. «Nos hemos dado cuenta de la influencia que tiene nuestro país en el resto del mundo, al ver cómo se vivían desde aquí todas las noticias», comentan las alumnas. Algo que incrementa el temor a lo que pueda pasar tras la victoria de Donald Trump, «porque no sólo son los Estados Unidos, es el resto de países también los que se pueden ver afectados».