El Norte de Castilla

El Museo de Historia de la ciudad espera un lugar en el que desplegar sus fondos

Edificio del cerro de San Vicente construido en 2002 para albergar el museo.
Edificio del cerro de San Vicente construido en 2002 para albergar el museo. / MANUEL LAYA
  • Los objetos y documentos están almacenados desde hace 14 años en el convento de Las Claras

El edificio del cerro de San Vicente se recuperó para las visitas turísticas el pasado verano. Un inmueble en principio destinado a albergar el Museo de Historia de la Ciudad de Salamanca de cara a las celebraciones de la Capitalidad Cultural del año 2002. Cuatro millones de euros se invirtieron, financiados por Gobierno, Junta y Ayuntamiento, en un lugar que quedó sin ocupación durante 14 años. Mientras tanto, los fondos que deberían conformar ese recorrido por la historia de la capital permanecen almacenados en el convento de Las Claras, institución a la que el Ayuntamiento paga cada año la cantidad de 12.888 euros en concepto de alquiler.

¿Qué sucedió para que en el 2002 no se creara el Museo? ¿Por qué se sacaron los fondos del Palacio Episcopal y se almacenaron en las Claras sin más explicaciones ni salidas? Son preguntas que nadie acierta a responder. Desde el Grupo Municipal Ganemos se ha preguntado en varias comisiones de Fomento y Patrimonio por los motivos de esta situación, reclamando que el edificio del cerro de San Vicente adquiera su verdadera y primigenia función, aquella para la que fue diseñado, la de ser el Museo de Historia de Salamanca.

«No nos han explicado nada por mucho que hemos preguntado y es una pena porque sería un museo que podría adquirir mucha relevancia dentro del circuito turístico de la ciudad», comenta el concejal de Ganemos, Gabriel Risco, portavoz de su grupo en la comisión de Fomento y Patrimonio. Risco recuerda que la exposición sobre la Calzada de la Plata inaugurada este verano dentro del edificio del cerro, obra de la Consejería de Cultura de la Junta de Castilla y León, poco tiene que ver con la idea original e incluso con el propio cerro de San Vicente, zona en la que se encuentran los restos del poblado prerromano que se considera germen de la ciudad de Salamanca.

Un lugar en el que, según Isabel Muñoz, procuradora de Podemos en las Cortes regionales, y ex presidenta de la asociación Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio, debería estar ese Museo de Historia de la Ciudad y también un centro de interpretación del patrimonio salmantino, como el que se encuentra en la actualidad en la antigua iglesia de San Millán.

Otras voces se preguntan por el estado de conservación de lo guardado en Las Claras y si esa colección se ha aumentado en las últimas décadas o permanece estancada sin que nadie se haya preocupado de hacerse con piezas y obras de autores, que se habrán, por tanto, perdido para siempre dejando un vacío en la cronología histórica de la ciudad.

Eso sí, hay piezas que esporádicamente salen del almacén para ser expuestas, como los cuadros de Ubierna que hasta hace pocos días se han podido contemplar en San Eloy o el cuadro de Ramiro Tapia dedicado a Santa Teresa de Jesús que se puede ver en el Ayuntamiento. También el neceser del Duque de Wellington con sus utensilios personales se pudo ver en una exposición en Ciudad Rodrigo con motivo del bicentenario de la Guerra de la Independencia.

Otros objetos almacenados en Las Claras son planos, carteles, proyectos urbanísticos o la maqueta en madera de cedro de la Plaza Mayor realizada por García de Quiñones, en la que se puede contemplar el diseño original que nunca se llevó a cabo. También objetos municipales de diversa índole, como el último farol de aceite que existió en el alumbrado de la ciudad, o utensilios y ropajes del personal municipal, sin olvidar el crucifijo artesanal del siglo XVII trabajado en madera policromada, ante el que juraban el cargo los alcaldes de Salamanca.

De igual modo, allí se guardan objetos de alto valor arqueológico como la vajilla morisca descubierta en lo que hoy en la plaza del Campillo o restos hallados en las excavaciones del cerro de San Vicente, sin olvidar documentos de relevancia histórica como la concesión de 1454 para que Salamanca celebrase sus fiestas en septiembre, el documento del siglo XIV por el que se firmó la concordia entre los municipios de Ledesma y Salamanca. También, entre otros muchos objetos, bandos históricos o el último pendón rojo de la ciudad, hecho en el siglo XVIII, y el primer de color morado, correspondiente al año 1868.