El Norte de Castilla

La primera familia solicitante de asilo supera la fase inicial de integración

Imagenes tomada en la Plaza Mayor de Salamanca, durante una protesta por la situación de los refugiados.
Imagenes tomada en la Plaza Mayor de Salamanca, durante una protesta por la situación de los refugiados. / WORD
  • La segunda fase del programa de acogida se activa seis meses después de la primera llegada

Cruz Roja acaba de dar el segundo paso con una de las familias solicitantes de asilo temporal que tiene en sus 20 plazas de acogida temporal activadas. El tiempo pasa, y también corren los meses que el Estado contempla para sufragar los gastos que supone ayudar a estas personas a integrarse con normalidad en el país. El total son 18 meses, que se pueden alargar hasta 24, en ciertas circunstancias especiales de vulnerabilidad.

La primera fase es la denominada de acogida en centros, donde las personas solicitantes o beneficiarias de protección internacional pueden permanecer hasta seis meses o nueve, en caso de prórroga. La segunda fase, que es la que acaba de activar Cruz Roja Española en Salamanca es la de ayudas para la integración, que tiene una duración máxima de seis meses, que serían más en situación de vulnerabilidad. La tercera fase, en principio, comenzará a activarse dentro de un año, y consiste en un apoyo a base de ayudas puntuales para la integración, que puede durar hasta seis meses, que serían más en caso de personas en situación de vulnerabilidad.

En Salamanca, el primer piso de Cruz Roja se activó en marzo y el segundo en junio.

Es la denominada oficina de Asilo y Refugio del Ministerio del Interior, la que derivó a Cruz Roja en Salamanca a estas personas, hasta completar las 20 plazas activadas. La entidad recibió el aviso con un tiempo de antelación y asimismo también pudo conocer las características de las personas que iban a llegar a Salamanca.

Cada una de estas personas solicitantes de asilo, lo primero que tienen que hacer es presentar la solicitud de protección internacional en España. En este trámite, la asesoría legal de Cruz Roja en Salamanca es fundamental. Mientras tanto viven en las plazas de acogida de Cruz Roja en Salamanca, repartidas en cuatro pisos. En concreto, son cuatro familias y dos personas individuales. Las nacionalidades de las mismas son de países como Pakistán, Guatemala, República Democrática del Congo o Siria.

En otro tipo de proceso, es decir, sin requerir ese acogimiento en los pisos activados por esta entidad. Cruz Roja también atiende a otras cinco unidades familiares más que están en ese proceso de solicitud de protección internacional. Estas últimas no precisan ni la ayuda de manutención ni la de alojamiento. Sí se benefician de la intervención social y el asesoramiento legal que ofrece Cruz Roja a personas solicitantes de protección internacional.

«La diferencia es que unos son autónomos en necesidades básicas y los otros tienen unas situaciones de carencia más graves», explica Monserrat Hernández, responsable del programa de Atención a Inmigrantes y Refugiados.

Los recursos de acogida temporal están concebidos para los primeros seis meses, «aunque se puede pedir una prórroga en función de la vulnerabilidad por la situación de la familia o de la persona», anota la responsable, quien calcula que «lo normal sería que entre seis y nueve meses las personas abandonen este recurso» y puedan venir otras familias o personas para beneficiarse de este proceso.

En estos primeros seis meses, la ayuda del Estado canalizada a través de Cruz Roja, en este caso, cubre todas las necesidades las personas solicitantes de protección internacional. Es un tiempo en el que «no están autorizados a trabajar», concebido, por ejemplo para el aprendizaje del idioma, que por otro lado es «herramienta fundamental para su inserción laboral».

Después, poco a poco, las personas que llegan de otros países, van siendo dotadas de herramientas, por decirlo de algún modo, habilidades y destrezas para que puedan desenvolverse por sí mismas. Para su independencia es fundamental que adquieran esa fuente de ingresos, que sería el empleo. De las plazas de acogida pasarían a alquilar una vivienda, y seguirían contando con un apoyo aunque ya en menor grado. El objetivo es irles liberando para que antes de que terminen esos entre 18 y 24 meses puedan desenvolverse por sí mismos en un país distinto a su tierra.

En la actualidad, Cruz Roja Española tienen en todo el territorio nacional 1.200 plazas activadas, que podrían llegar a 1.300. Una cifra que difícilmente será mayor, en esta entidad.

No obstante hay que tener en cuenta, en alusión al famoso acuerdo firmado con la Unión Europea, con el que España se comprometía a acoger a un máximo de 18.000 personas, hasta el momento han sido alrededor de 350 las que han venido a todo el territorio nacional.

Reserva de plazas

La llegada de personas al recurso de Cruz Roja era conocida con antelación previa, no obstante, «desde septiembre, cuando la Unión Europea firma el acuerdo con diferentes países, sabemos que van a llegar refugiados, existe la previsión de que España acoja a 18.000 personas, pero esa realidad sólo existe cuando se concreta con la llegada».

En el caso de Cruz Roja, según explica Monserrat Hernández, su experiencia con una familia acogida en el marco de ese proceso, es que «hasta prácticamente el día que han llegado no hemos tenido los datos, por eso en muchos casos las familias debían coger el avión donde se decidiera y algunas no lo cogieron y no llegaron a España», esta es la razón de que Cruz Roja Española no diera a conocer la llegada de estas personas prácticamente hasta la fecha en que estos llegan a Salamanca. En opinión de Monserrat Hernández «se deberían agilizar los procedimientos para resolver las solicitudes de asilo, porque una solicitud de asilo es un periodo de transición». El problema que se origina con el retraso de estos trámites es que «la respuesta a esa solicitud de asilo puede ser negativa, en cuyo caso, la persona pasaría a estar en situación irregular».

El dar mayor velocidad a este proceso haría más fácil, la ya de por sí difícil situación de estas personas, en el sentido de que «en la medida en que una personas pueda saber más rápidamente que se le ha concedido la solicitud de asilo, que se le ha concedido la condición de refugiado, que puede vivir y trabajar y tener libertad de movimiento en España, yo creo que se gana tranquilidad y se funciona mejor». Hay que entender que «cuando tu solicitud tarda en resolverse uno, dos o tres años, vives en una situación de incertidumbre que no es nada buena para favorecer la integración y adaptación de las personas», anota.