El Norte de Castilla

«Sin tener sol y playa, Salamanca juega la Liga de Campeones a nivel turístico»

Alain Saldaña posa en la entrada del Hotel IBB Recoletos Coco del cual es director.
Alain Saldaña posa en la entrada del Hotel IBB Recoletos Coco del cual es director. / Word
  • Alain Saldaña / Presidente de la Asociación Empresarios Hostelería de Salamanca, Considera que el sector tiene la responsabilidad de aprovechar la gran oportunidad que supone el VIII Centenario de la Universidad salmantina

El reciente Congreso de Hoteleros Españoles celebrado en Salamanca ha dejado caer en la hospitalaria ciudad del Tormes a numerosas personas relacionadas con el sector y caras conocidas. Diversos nombres han resaltado estos días, pero si hay uno que ha trabajado intensamente, primero porque llegase esta importante cita a la capital charra y después porque saliera todo lo mejor posible, ése es el representante del sector de la hostelería en Salamanca, Alain Saldaña García, presidente de la Asociación Empresarios Hostelería de Salamanca y director del Hotel IBB Recoletos Coco.

– Es usted salmantino con todas las letras pese a nacer fuera.

– Soy salmantino de corazón y de origen, pero por las circunstancias de mi familia soy parisino de nacimiento pero retorné a Salamanca muy jovencito, a los tres años. Soy hijo de la inmigración de los 60. Mis padres, hermanos y abuelos son salmantinos, yo soy de sangre salmantina. Soy salmantino por los cuatro costados, pero circunstancialmente me trajeron al mundo en Francia, por eso mi nombre es francés.

– ¿Cuántos años lleva vinculado al sector?

– Llevo en el sector 32 años, de los cuáles llevo en Salamanca 22. Empecé con 20 añitos.

– ¿Cómo llegó usted a este sector?

– Fue algo circunstancial. Es verdad que me viene algo de tradición de mi familia. Mi padre tuvo un pequeño negocio de hostelería en Salamanca. Yo escapando un poco del negocio familiar fui a caer en la red de la hostelería en el Principado de Andorra. Luego fui enfocando mi carrera en la parte de dirección de hoteles. En 1987 dirigí mi primer hotel con cincuenta trabajadores.

– ¿Cómo es la relación entre los directores de hoteles?

– Curiosamente yo soy uno de los precursores de que el gremio o sector de los directores de hoteles tengamos la costumbre desde hace más 15 años, de reunirnos el primer miércoles de cada mes entorno a una mesa. En esa mesa ponemos en valor toda la casuística del sector y las necesidades y los problemas del día a día que vivimos desde el punto de vista de nuestro trabajo. Me congratulo de que somos un sector muy bien avenido, nos llevamos de maravilla, compartimos la casuística y los problemas unos con otros, nos cedemos material, nos pasamos personal, nos pasamos información, hay una relación exquisita, nos respetamos todos muchísimo. Esa es la genialidad, hay gente que no participa, es decir no todos los directores de hoteles vamos, pero dentro de los directores de hoteles, un 80% estamos en ese barco. Tengo la suerte de tener grandes profesionales a mi lado, que los considero también grandes amigos y todos participamos un poco de la misma filosofía, que es trabajar por nuestros negocios, pero por encima de cualquier cosas, trabajar por Salamanca, que al fin y al cabo es lo que nos interesa a todos.

– ¿Qué evolución del sector en Salamanca ha vivido?

– Llegué a Salamanca en el año 1994, desde Andorra y desde entonces he visto una evolución tremendamente al alza, en tanto en cuanto que venimos observando ese incremento de la oferta que habido en la ciudad de Salamanca en respuesta a una demanda que estábamos teniendo. Es verdad que lo hemos hecho bien desde las propias instituciones, como es la promoción turística que se hace de Salamanca y la provincia fuera de nuestras fronteras. Ha sido una evolución muy consecuente con respecto a la oferta. Se ha hecho una oferta muy adecuada a los tiempos actuales. Creo que tenemos en Salamanca y provincia una infraestructura excepcional. Aquí hubo un antes y un después, el año 2002, que fue la eclosión y gran evolución de la hotelería en Salamanca y provincia. A raíz de la hotelería creció la oferta gastronómica, la de la restauración y la del ocio nocturno. Es decir, todo ha ido un poco en ese consenso. Hay una pata importante que es el ocio nocturno y el hecho que se refleja en un gran colectivo que es el estudiantil.

– ¿Miran mucho los hosteleros a la universidad?

– Salamanca como ciudad universitaria y lo que yo represento, que es un poco mirar de cara a la universidad, a ese gran escaparate que es el mundo de los universitarios y la Universidad de Salamanca, con la cual tenemos una serie de convenios firmados y una exquisita relación. A fecha de hoy y volviendo un poco a los tiempos actuales, estamos muy expectantes con el VIII Centenario, que entiendo que va a dejar en esta ciudad una estela muy importante, de hecho, estamos comprobando que el nicho de mercado congresal ha crecido exponencialmente a raíz de que se hizo pública la oficina del VIII Centenario. Con lo cual entendemos que tenemos que apoyar esa causa. A la estela del 2018 la hostelería de Salamanca vamos a vivir con unas buenas mimbres. A partir de ahí los profesionales tenemos que poner la guinda al pastel.

– ¿Cómo deben hacerlo?

– Ofreciendo profesionalidad, dando servicio, atención y sobre todo mucha, mucha hospitalidad y mucho cariño.

– Dentro del ámbito mundial, ¿dónde sitúa usted a Salamanca?

– Salamanca no deja de ser una ciudad humilde, pequeña, perro podemos sacar pecho de ser una ciudad pionera a nivel de turismo interior en la circunspección de nuestra comunidad.

– ¿Comparada con otras ciudades españolas?

– Hoy día, lejos de pecar de vanidoso, podemos equipararnos a ciudades como Santiago de Compostela Córdoba o Granada. En el sentido de decir que es una ciudad con cierto calado. Salamanca se vende muy bien como marca. Es una marca consolidada, hay que reconocer que no somos equiparables a sol y playa, ni competimos con ciudades de Primera División, como son Madrid y Barcelona, pero dentro del gran pelotón del resto de ciudades a nivel de turismo de interior creo que estamos en la Liga de Campeones o a punto de entrar. No es porque lo diga yo, o me pueda el corazón, ahí están los datos que arroja el Instituto Nacional de Estadísticas. También hay que entender que en Salamanca vivimos de los servicios, no tenemos otra fuente de ingresos que no sea la universidad, el turismo y el comercio. Vivimos exclusivamente de dar servicio a los que nos vienen a visitar, por eso tenemos que trabajar por Salamanca, para venderla cada vez mejor, pero dando nuestro mejor servicio.

– ¿En qué época recomendaría a un amigo visitar Salamanca?

– En el mes de junio, porque en Salamanca la climatología es muy benévola, los días son muy largos, no tenemos esa ocupación exagerada de julio y agosto.

– ¿Algo que mejorar?

– Posiblemente nos falten temas de dotación a nivel de comunicaciones, tener un flujo de comunicaciones más adecuado para enriquecer ese núcleo de recepción de visitantes para que nos trajeran más clientes a la ciudad.

– ¿Está bien explotada la provincia?

– Hay mucho por hacer. Estamos en ellos, hay un programa de acción local con diferentes grupos de trabajo junto a la Diputación. Con ellos estamos trabajando codo con codo. Es el momento de poner en valor la provincia y nuestra oferta, porque es muy rica en servicio, en profesionales y en su conjunto. Salamanca es una belleza en todos los rincones.