Los extrabajadores de Pedro Diego se manifiestan tras dos años sin cobrar

Un momento de la concentración de ayer a las puertas de la fábrica de Pedro Diego en Cantagallo.
Un momento de la concentración de ayer a las puertas de la fábrica de Pedro Diego en Cantagallo. / E. Gómez
  • Medio centenar de personas arroparon ayer a los once despedidos tras dos ERE, a los que aún no se les ha pagado el finiquito ni los atrasos

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Alrededor de medio centenar de personas se reunieron ayer a las puertas de la fábrica de Pedro Diego en Cantagallo para reclamar el pago de las indemnizaciones por el despido improcedente de once trabajadores, a los cuales también se les adeuda parte del sueldo de cuando aún estaban trabajando.

Y es que ya va a hacer dos años desde que, en diciembre de 2014, los once trabajadores conocieran su despido, tras haber pasado por dos ERE (el segundo de ellos de extinción y que solo les había afectado a ellos once). Dicho despido se hizo finalmente efectivo en los primeros días de enero, tras haber agotado sus vacaciones pendientes.

Desde entonces las demandas contra la empresa se han repetido, puesto que ninguno de ellos ha visto el dinero que se les adeuda, pese a las buenas palabras que en algunas ocasiones el empresario ha tenido con los trabajadores.«Hace un año quisimos hacer una manifestación, pero nos dijeron que habláramos para llegar a un acuerdo e irnos pagando poco a poco. Al final no nos pagaron nada, lo único que querían era que no les arruináramos la campaña de Navidad», se quejaban algunos trabajadores ayer, en la puerta de la empresa.

«En enero hará dos años que el segundo ERE acabó con once trabajadores de patitas en la calle.Lo hemos denunciado y ganamos el juicio que nos reconoce el despido improcedente, pero aún nos adeuda ese despido, que en algunos casos es un dineral porque llevaban casi 20 años trabajando aquí, y varias nóminas», explica Ramón Sánchez, uno de los once despedidos.

Sánchez asegura que su despido y el de sus compañeros fue porque «habíamos denunciado la situación» en la que se encontraban en ese momento, con varias nóminas adeudadas y los ERE en marcha. «Ha sido un mensaje para los que se han quedado y a nosotros nos pusieron en la calle porque somos molestos».

Pese a que la justicia les ha dado la razón, los extrabajadores siguen sin haber recibido su dinero y la empresa sigue con su actividad, contando actualmente con una veintena de trabajadores. «La empresa sigue funcionando y es lo que nos extraña porque le tienen embargadas las cuentas, los camiones, las naves... no sabemos cómo funcionan y cómo siguen pagando a la gente, a los proveedores...», explica Sánchez quien sentencia que «no tienen ninguna voluntad de pagarnos» y lamenta que «todo este tipo de situaciones se está repitiendo en muchos sitios. No entendemos porque nos pueden echar, sin pagarnos un duro, y no podemos quejarnos».

La lucha de los extrabajadores de Pedro Diego por cobrar lo que se les adeuda no es solo de ellos mismos, sino que reúne a familia, amigos y vecinos –como se pudo ver en la protesta de ayer– que les dan apoyo moral y toman esta batalla como propia.

Entre ese apoyo cabe destacar el de la familia de Juan Manuel González, uno de los once despedidos en diciembre de 2014 y que falleció apenas unos meses después. «A mi marido le despidieron el día después de Navidad, aunque fue efectivo el 11 de enero, por las vacaciones. Falleció el 6 de abril, justo el día en el que salió la sentencia que decía que era un destino improcedente y que tenía que volver, que lo tenían que reincorporar», explica su mujer, Dolores Hoya, quien acudió a la manifestación acompañada por sus hijos y otros familiares, que la arroparon en todo momento en lo que sin duda es una lucha muy dura para todos por la gran pérdida.

«Estoy peleando por mi indemnización y la de mis hijos, es la herencia que nos corresponde porque le correspondía a él, ya que llevaba 19 años trabajando aquí», explica Hoya quien lamenta que «el tema aquí no solo es lo que no les han pagado, sino lo que les han hecho vivir hasta que los han echado». Yes que su marido murió con tan solo 48 años de un infarto, algo que la familia relaciona con la situación de estrés que vivía a causa del despido.

Además de familiares y amigos, ayer se contó con representantes de Izquierda Unida y de Podemos así como también de miembros de CGT. Desde el sindicato se ofrecieron a dar todo tipo de asesoramiento legal a los afectados, así como también a apoyar personalmente su lucha en próximos actos y la impresión de carteles y chapas sobre la protesta de estos trabajadores.

Como ya sucedió hace dos años, cuando este medio publicó sobre el segundo ERE que acabó en despido de la empresa, desde Pedro Diego se han negado a dar explicaciones. Y es que, aunque ayer por la tarde no había nadie en la empresa –según los manifestantes, por orden expresa de la directiva para evitar coincidir con la protesta–, alguien contestó al teléfono tras la llamada de este periódico. Ante la pregunta de si tenían alguna declaración que hacer por la protesta o sobre los despidos una carcajada y el silencio fueron la única respuesta obtenida.