El Norte de Castilla

Manuel Carlos Martín, José Luis Hernández Rivas, Fernando López y Manuel Antón.
Manuel Carlos Martín, José Luis Hernández Rivas, Fernando López y Manuel Antón. / MANUEL LAYA

UGT teme que el enfrentamiento entre patronales evite futuros pactos

  • La actual situación pone en peligro los doce convenios colectivos que, según Rivas quedan por negociar y que afectan a unas 40.000 personas

La Unión General de Trabajadores, UGT, dio a conocer ayer su postura el relación a la negociación del Convenio Colectivo para las actividades de Construcción en Salamanca.

En la última de las negociaciones colectivas que participaron «las partes que estaban habilitadas para ello», según palabras de Manuel Carlos Martín Iglesias, secretario general de la Federación de Industria, Construcción y Agro (UGT-FICA), que es la que denominó José Luis Hernández Rivas, secretario general de UGT Salamanca, «Mesa Tripartita», formada por Asociación de Empresarios de la Construcción, (Aescon) como patronal; Comisiones Obreras (CCOO) y UGT. Estas partes, que son los componentes paritarios del Convenio Colectivo de Construcción se sentaron a negociar. El fruto seria que, mediante el cual a dichos trabajadores se les paga el plus de formación y el plus de seguridad, «a los que cumplan con los requisitos», subrayó Manuel Carlos Martín.

Según dató Manuel Carlos Martín, iniciaron las negociaciones de estos pluses en el mes de mayo, llegaron a un acuerdo en agosto y la publicación en el Boletín Oficial de la Provincia de Salamanca se demoró sin razón aparente. «No pudimos contar con la nueva asociación porque tuvimos constancia de su creación el 4 de noviembre, malamente podíamos convocar a quien no conocíamos», argumentó.

En el último convenio no participó la nueva asociación, denominada Agrupación Empresarial de la Construcción y sus Servicios Auxiliares (Aconsa), porque según mencionados portavoces aún no contaba con los requisitos. No obstante «nos sentaremos en su día cuando se convoque la mesa del próximo convenio si acreditan su representatividad, bienvenidos sean ellos y cualquiera que acredite los requisitos que marcan la legislación», dejó claro Manuel Carlos Martín.

Martín aludió al problema principal, «que es grave, porque si estas asociaciones se comienzan a deslegitimar una a la otra, los que van a pagar este enfrentamiento van a ser los trabajadores». Algo que no van a consentir desde este sindicato.

En cierto modo puede ser problema que «en el convenio presente solo podrán certificar las organizaciones que hemos suscrito el convenio y en el futuro, las organizaciones que estén negociándolo», explicó Manuel Carlos Martín.

Precisamente, lo que inquieta a los representantes de UGT es ese futuro, teniendo en cuenta la rivalidad de patronales, entre Aescon y Aconsa, poniéndose en el lugar de los trabajadores (a quien representa), pues, tal y como relató José Luis Hernández Rivas, «hay alrededor de doce convenios colectivos que quedan por negociar y que afectan a 40.000 personas».

En este sentido Rivas aludió a la actual división de la patronal en las confederaciones previamente mencionadas, cuando dijo, «si vamos a entrar en que sí negociamos con uno, vamos a impugnar otros, mal vamos».

Por ello quiso dejar claro que UGT, «solo negocia con cosas legales, no hacemos pactos de ningún tipo y que la negociación colectiva la vamos a seguir manteniendo en la misma situación en que estamos ahora. No excluimos a nadie de la negociación colectiva, si tienen derecho a estar tendrán que estar».

Formación y Seguridad

Manuel Carlos Martín manifestó no entender como una asociación que contempla el plus de Formación y el de Seguridad en uno de sus convenios, lo tiene por ilegal en otro convenio.

También manifestaron preocuparles los términos «castigo e impuesto revolucionario», cuando dichos pluses fueron avalados por la justicia, cuando quien dudaba de ellos fue UGT, que fue quien hizo deliberar a los jueces sobre ellos.