El Norte de Castilla

Parte de la conocida fachada del Edificio España.
Parte de la conocida fachada del Edificio España. / MANUEL LAYA

¿Qué pasará con las estatuas del Edificio España?

  • El derribo total del edificio de la plaza España en un plazo de 90 días deja varias incógnitas, como la de las esculturas de su fachada, obra de Damián Villar

En pocos meses la que es una de las imágenes características de la Salamanca del siglo XX cambiará para siempre. El Edificio España, finalmente, perderá también su fachada, tras la decisión de la comisión técnico-artística que se reúne periódicamente en el Ayuntamiento. Así se conoció ayer tras la Comisión de Fomento y Patrimonio habitual de cada martes, en la que se concedió la licencia de derribo, total, a la empresa propietaria del inmueble. En 90 días ese derribo tiene que estar ejecutado. No hay vuelta atrás ni salvación posible para el gran edificio de piedra de Villamayor, que no está catalogado en el Plan General de Ordenación Urbana y que no tenía, por tanto, ningún asidero legal al que acudir para salvar su fachada.

Como se recordará, los propietarios planean levantar un nuevo inmueble que contendrá 26 viviendas de altas calidades, cinco despachos profesionales, locales para negocios y más de 60 plazas de aparcamiento. Todo envuelto por una fachada en la que combinarán la piedra de Villamayor con otros materiales, como el mármol pulido negro y el granito, según comentaron ayer integrantes de la Comisión de Fomento que pudieron conocer el proyecto del nuevo inmueble que sustituirá al España. Un diseño que no satisface las expectativas de los expertos, pero que ha sido caballo de batalla de la empresa propietaria. Y es que derribar una estructura conservando la fachada implica más costes y tiempo que el derribo completo del inmueble. De igual modo, el arquitecto que ha diseñado el nuevo proyecto quiere que quede constancia de su obra, y que no permanezca oculta tras la fachada antigua.

Edificio sin interés

Y así será, porque el España no está catalogado como edificio de interés y, por lo tanto, no tiene ni la más mínima protección legal. De hecho, la conservación de las esculturas de su fachada, obra de Damián Villar, queda al libre arbitrio del promotor del nuevo inmueble, ya que desde el Ayuntamiento ni siquiera se va a decir nada al respecto. Tan sólo se va a realizar la sugerencia de que en el edificio a estrenar quede constancia de aquel que lo precedió a través de fotografías o de un mural en el portal. Una solución que no satisface, en absoluto, a los defensores del España, que apelan a la memoria colectiva de miles de salmantinos como argumento para protestar contra este derribo sin paliativos y sin concesiones.

La incertidumbre acerca de las estatuas es mucha entre los círculos patrimonialistas, que no comprenden la decisión del Ayuntamiento de no solicitar o requerir su conservación. Tal y como se puede leer en la tesis doctoral de 2014 ‘El arquitecto Francisco Gil González y la arquitectura salmantina del segundo tercio del siglo XX’, de Sara Núñez Izquierdo, en 1953 Francisco Gil proyectó junto a Buenaventura Vicente Miñambres el Edificio España, situado en la plaza homónima, promovido por el empresario Elpidio Sánchez Marcos. El arquitecto contó con la colaboración de Damián Villar, para realizar la decoración de los dos frentes del inmueble a través de dos figuras femeninas protegidas por hornacinas con un resultado cercano a obras ya conocidas. La primera, señala la autora de la tesis, tiene características similares a la pieza situada en el zaguán de un edificio de Pedro Jaén, «de la que se diferencia por la posición de la cabeza, peinada con flequillo y girada hacia la derecha, gesto que se contrarresta con la pierna izquierda, ligeramente avanzada».

La figura aparece con un vestido, que recoge a la altura de la rodilla con la mano izquierda, mientras que con la derecha sostiene una figurilla con los brazos cruzados a la altura del pecho. La otra escultura tiene características similares, pero se diferencia por la posición frontal de la cabeza y las manos. La derecha muestra la palma hacia el espectador, mientras que en la izquierda sostiene una victoria alada, que por sus características parece una reproducción exacta de la Victoria de Samotracia.

En otro orden de cosas, como se recordará, y como es obvio, la próxima desaparición del emblemático edificio ha supuesto también el cierre y traslado de los negocios que allí tenían su sede, que recibieron la comunicación en el mes de marzo. El caso más conocido ha sido el del bingo y sala de fiestas, ya que para su cambio a otro local cercano fue necesario modificar el Plan General de Ordenación Urbana, decisión que adoptó de forma inicial, el pleno del Ayuntamiento el pasado mes de septiembre. Así se garantizó la supervivencia de los 40 puestos de trabajo del negocio.

Y es que, hasta el cambio, este tipo de establecimientos sólo podían situarse en los denominados ‘edificios de uso exclusivo’, esto es, que no contuvieran viviendas. Con la modificación, se crea una nueva categoría dentro del uso terciario en la que se tiene en cuenta también la relación con el aforo permitido. Así podrán darse negocios de este ramo con aforo de hasta 350 personas en edificios residenciales o de uso exclusivo en las zonas 4 y 5 de la ciudad, según la clasificación del PGOU.