El Norte de Castilla

Tomás Durán, en los pasillos de la Casa de la Iglesia.
Tomás Durán, en los pasillos de la Casa de la Iglesia. / WORD

«Hay que soñar con una Iglesia más a pie de calle que toque los sufrimientos»

  • Tomás Durán: Vicario de Pastoral, El Comité de Aplicación de la Asamblea comienza hoy a decidir las medidas de cambio que llegarán a la Diócesis de Salamanca

Tras el intenso trabajo realizado, llega el momento de la práctica. La Asamblea Diocesana que durante dos años se fue gestando en los engranajes de la Diócesis ha culminado en una serie de conclusiones que, poco a poco, se pondrán en marcha. Hoy mismo comienzan las reuniones del Comité de Aplicación de la Asamblea, a través del que echará a andar la nueva Iglesia de Salamanca. Tomás Durán, vicario de Pastoral, reflexiona sobre el nuevo tiempo que está a punto de iniciarse.

-La Asamblea llegó a su fin, ¿cómo ha sido este tiempo y qué conclusiones se han extraído?

Las sesiones finales han sido toda una experiencia, eclesial y participativa, en las que se reunieron 230 personas, más de la mitad laicos, dialogando, contrastando y aportando ideas. Ha sido muy bonito, un gran ejercicio de comunión diocesana, fruto del Concilio Vaticano II, porque hace 50 años algo así hubiera sido impensable. Siempre hemos tenido tres grandes aspectos sobre los que trabajar: la renovación espiritual, la renovación pastoral y la renovación estructural.

Necesitamos un enamoramiento nuevo de Jesucristo, y tenemos que soñar con una Iglesia más misionera, más a pie de calle. Hemos de abandonar despachos, salas de reuniones, sacristías para salir y estar con la gente. Hay que tocar los sufrimientos de la gente, las preguntas, su vida. Y, finalmente, necesitamos unas estructuras nuevas porque estos últimos 50 años han sido un tiempo de muchos cambios y tenemos que adaptarnos, pero siempre para que sirvan a nuestra misión, no para mirarnos a nosotros mismos. Tenemos que estar más a pie de calle.

-¿Se va a tomar alguna decisión sobre la renovación de estructuras?

La reorganización de los arciprestazgos es muy necesaria. Por ejemplo, Valladolid tiene nueve arciprestazgos y nosotros tenemos doce. Y también las delegaciones diocesanas, que tenemos 27, y hay que reagruparlas, ya se verá cómo. Y con la misma finalidad, la de animar la Pastoral diocesana y la de mantener un diálogo con el mundo, con la sociedad. Hay delegación de apostolado seglar, familia, presos, jóvenes… y tienen que servir para crear y sostener ese diálogo, en la línea de lo que se hizo con aquella actividad que llevamos a cabo, ‘La Iglesia quiere escucharte’. Tenemos que proseguir en ese camino.

-¿Cuándo se van a ir tomando esos pasos?

En pocos días comienza a reunirse la Comisión de Aplicación de la Asamblea, y ahí se empezarán a dar los primeros pasos. Habrá decisiones que pasarán más desapercibidas pero otras serán visibles. Por ejemplo, se piensa dedicar una iglesia a la oración, un centro luminoso que siempre esté abierto y dedicado a diversas formas de orar. Es lo que pide el Papa Francisco, que las iglesias estén siempre abiertas y sean lugares de encuentro, diálogo y apertura a la oración. Ha sido una de las peticiones de la Asamblea. También deberíamos aprovechar más los conventos de clausura, que son sitios excepcionales para potenciar la interioridad, que cada vez es más necesaria.

-¿Cuántos conventos de clausura hay en la Diócesis?

Existían 23 hasta la desaparición de las Bernardas, que ha sido una gran pérdida porque el Císter es una orden de gran espiritualidad. En general, hay que agradecer la labor callada que realizan, en tiempos que no son fáciles por la falta de vocaciones.

-Hablando de sectores concretos, ¿va a variar la relación con, por ejemplo, el mundo cofrade?

Hay que reconocer el trabajo de la delegación de Apostolado Seglar en estos años, en los que ha habido un acercamiento grande entre Diócesis y cofradías y hermandades. Eso ya es un avance. Y se debe progresar en una mayor inserción eclesial y en el desarrollo de su verdadero cometido, que es la celebración del culto además del ejercicio de la caridad. La Asamblea ha propuesto dotar a las cofradías y hermandades de un marco normativo diocesano, que ayude a la renovación y a la inserción eclesial, que es una de las cosas más importantes. No es quererlas controlar, es procurar que tengan ese sentido eclesial, combinado con su sentido público de manifestación de la fe. Es que en Salamanca, en la ciudad, hay mucha proliferación de actividades pastorales y eclesiales. Tenemos una presencia religiosa muy rica, con 90 instituciones, 26 colegios y esos 22 monasterios de clausura. Y sin quitar la independencia de cada cual, deberíamos remar todos en la misma barca, en vez de ir cada uno en una. Es una de las cosas que más han pedido los grupos de la Asamblea: comunión y coordinación. Que estemos más unidos y trabajemos más en común, que no significa que queramos anular los carismas, todo lo contrario.

-Hace pocos meses la Diócesis sufrió la pérdida de Marcelino Legido, al que ahora se está homenajeando, ¿quién fue este sacerdote?

Fue un hombre que dio mucha luz a la Iglesia en Castilla y en España. Muy conocido aunque en sus últimos años la enfermedad lo mantuvo en un segundo plano. Pero viajó por todas las diócesis de España. Era un hombre que quiso vivir según la forma del Evangelio, esa fue su principal característica. Vivía cerca de los pobres y además era un gran teólogo y filósofo. La Diócesis de Salamanca quiere acoger su legado, de hecho tenemos materiales y escritos suyos que queremos guardar y conservar para poder ponerlo al servicio de todos. Fue una luz para la Iglesia española que pasó desapercibido porque nunca quiso aparecer y siempre buscaba el último lugar. Pero fue un gran apóstol, que vivió 25 años en los pueblos del Campo Charro, y que ha dejado una marca enorme en la gente.

-¿El proyecto Ranquines es la gran obra que va a dejar la Asamblea Diocesana?

Ranquines toca una fibra muy importante, toca el dolor de muchas familias y personas afectadas por la enfermedad mental y que no encuentran un lugar para ser atendidas. Por eso ha sido acogido tan bien. Y eso nos indica el camino: debemos estar en los problemas reales de la gente.

-¿Cómo va el proyecto?

Cáritas y los Paúles están avanzando. Además se está elaborando un convenio entre las diferentes instituciones implicadas para que todas tengan claro su parte a cumplir.