El Norte de Castilla

Rosa Martín, Lourdes Berrocal, Victoria Pérez, Raquel Amigo y Mercedes Herrero.
Rosa Martín, Lourdes Berrocal, Victoria Pérez, Raquel Amigo y Mercedes Herrero. / RUBÉN RAMOS

La primera Aula de Paz llega a clase con las virtudes de la inteligencia emocional

  • El Colegio Maestro Ávila tiene un espacio dedicado para que la comunidad educativa, respire y fluya para adquirir plena consciencia del «aquí y ahora»

El Colegio Maestro Ávila de Salamanca acaba de estrenar la denominada Aula de Paz. Se trata de una iniciativa implantada por profesoras comprometidas de este centro educativo. Mercedes Herrero, Lourdes Berrocal, Raquel Amigo, Victoria Pérez, Rosa Martín, Teresa Velasco y María Vicente se decidieron a poner en marcha esta iniciativa, tras ser animadas por Julio de la Torre, y sobre todo convencidas por la experiencia propia y los beneficios que en ellas produce el «estar presente y tener conciencia del aquí y el ahora», en palabras de Rosa Martín, quien lleva más de 20 años probando diferentes técnicas de relajación, meditación y que conducen al desarrollo de la inteligencia emocional.

La idea es tener un lugar en el que, tal y como pone en la puerta de entrada, se invita a que quién entre «respire, fluya y pase». La entrada misma del espacio invita a entrar a todo aquel que lo precise. Este lugar está concebido como un paso previo a la mediación, es decir para evitar esos conflictos que requieren un buen arreglo antes de llegar a problemas mayores, pero también para enseñar ciertas habilidades, como que dedicar unos minutos a respirar relaja y ayuda a calmar en casos especiales.

Las profesoras que han dado vida esta novedad son de diferentes materias, todas ellas participaron en un curso de Mindfulness impartido por Julio de la Torre, quien las dio la idea. La iniciativa echó a andar gracias a un convenio con la Universidad de Salamanca. El Aula de Paz del colegio Maestro Ávila es pionero en Salamanca, en Castilla y León y quizá en España, según explica Victoria Pérez.

Se trata de una propuesta a base de «cariño que hemos puesto todas, vamos a hacer algo para que los chavales aprendan a gestionar sus emociones, aprendan a respirar ante un examen», relata Victoria Pérez.

Esta dinámica del autocontrol tiene como epicentro el Aula de Paz, pero también llega a las clases. Un ejemplo es la forma de comenzar alguna de las clases, «con música». Algo que funciona, pero también «hay que tener actitud», anotan las profesoras que han impulsado esta iniciativa. Otra de ellas deja caer la experiencia con un gong tibetano, que dice, es muy efectivo para hacer que la clase sea más llevadera. «Parece que no pero funciona». Sirva de ejemplo que «hay alumnos que lo mismo vienen un poco alterados, entonces los cinco minutos de relajación y respiración, tanto con música, como sin música les beneficia muchísimo, de hecho, el transcurso de la clase se desarrolla de otra manera», explica Rosa Martín.

En los colegios, como en la vida misma, se producen conflictos, se sufren decepciones tras los exámenes, «se quiere llorar», y otras serie de situaciones, en las que a veces ayuda más un momento de reflexión. En esos casos, este aula ofrece el calor y el acogimiento que no brinda el frío pasillo o un rincón cualquiera del centro escolar.

La profesora Raquel Amigo pone como ejemplo el tema del bulling, que para descubrirlo, muchas veces es necesario «escarbar», es decir, hay que dialogar con el alumno que lo sufre a solas, y hasta que no se pasan 20 minutos, el joven no comienza a tomar confianza para abrirse y mostrar esa realidad. Para casos así, ayuda mucho salir de la fría clase donde se imparten las lecciones.

Pero para llegar a estos términos también hay que encontrarse en centros dotados de esa sensibilidad por parte de sus docentes. Eso es patente en el Maestro Ávila, donde las profesoras, entre ellas, sienten un vínculo más fuerte que el de compañeras de profesión.

El Aula de Paz también es un lugar para padres, el resto de personal del centro y los propios docentes. En el caso del grupo de mujeres fundadoras de esta iniciativa se reúnen frecuentemente para hacer meditación o entrenar sus emociones de la forma apropiada.

En cuanto a sí estas habilidades deberían estar integradas en el currículo escolar, estas profesora consideran que sí debería haber una asignatura de inteligencia emocional, «para enseñar a tratar las emociones», señala Rosa Martín. Dentro de las habilidades a tratar, subrayan la empatía, porque «es muy importante conectar con los alumnos, si nosotros no sabemos conectar, no podemos transmitir», considera la profesora Raquel Amigo.