El Norte de Castilla

«Es un año muy malo para la micología»

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    José Ignacio Gómez, veterinario mirobrigense y experto en setas. / S. G.

    • José Ignacio Gómez - Micólogo

    • Asume cómo el cambio climático ha modificado los comportamientos de algunas especies

    «Hay años muy buenos como hace dos años; hay años regulares, como el año pasado; hay años malos como alguno atrás y hay años como este 2016, fatal, nefasto, no solo en Salamanca sino con carácter prácticamente general en toda España».

    Ese es el resumen que hace de la campaña de recogida de setas el veterinario mirobrigense y experto en micología, José Ignacio Gómez Risueño, a quien, verdaderamente, lo que le interesan de las setas es su constante estudio.

    A la hora de analizar las causas, parece que «un verano excepcionalmente cálido» ha contribuido de manera directa para que no surjan las diferentes especies. «No llovió cuando tenía que llover, cayó un poquitín de agua un día en septiembre pero los micelios no se enteraron de eso, y después arrancó a llover el 12 de octubre y después tuvimos unas temperaturas excepcionalmente altas», recuerda. Gómez identifica tres variables: «la luz, que es la misma de un año a otro; la temperatura, este año excepcionalmente alta; y la lluvia, y aunque llovió y debería haber salido algo, no ha sido así, el campo no echó las setas fuera, por decirlo de una manera coloquial».

    Es verdad que una vez que llueve se confía en que aparezcan las especies, «algo ha salido», matiza, «pero muy poquito», a pesar de identificar dos zonas excepcionales en la provincia de Salamanca como son El Rebollar y la zona de la Sierra de Francia. Su resumen y por las referencias que tiene de otros compañeros es que «es un año muy malo, tan malo como el peor».

    Para el experto, el cambio climático es un hecho, y pone como ejemplo la situación que se vivió hace dos años, «hubo una gran proliferación de especies, no se tenía referencia de que hubieran salido aquí antes, que eran más propias de zonas más meridionales y que vamos encontrando aquí también, esto no es de ahora». Otro caso es el de los gurumelos, «ya no es solo algo propio de la Sierra de Aracena, va subiendo y se va encontrando ya en Salamanca, Zamora e incluso Galicia, por lo tanto, sí que estamos observando que las especies termófilas, amantes de temperaturas más altas, están saliendo cada vez en zonas más septentrionales».

    Sin mostrar demasiado optimismo, comenta que pasado algún tiempo, «hay años que parece como si despertaran algunas especies, como los boletos, a los que está más aficionada la gente y este año no sabemos que hará, pero hay muy pocas especies».

    El próximo sábado, día 19, la Mancomunidad Alto Águeda organiza una jornada micológica en la que participará José Ignacio Gómez y está pendiente de la celebración de otra a finales de mes en la localidad de Sancti Spíritus. Reconoce la labor de las asociaciones micológicas y todavía está esperanzado de que la de Ciudad Rodrigo llegue a revitalizarse. «Estamos muy pocos socios ,pues muchos de los que más aportaban se han marchado a Salamanca y somos muy poca gente pero procuraremos, si es posible, revitalizarla».

    Intoxicaciones

    Una vez más, vuelve a alertar sobre el consumo de setas y sus peligros: «Por favor, mucha precaución, todos los años hay alguna intoxicación, alguna muerte, por lo que si no tiene perfecto conocimiento, si existe la más mínima duda, no se come y punto; se sale al campo, se da un paseo, se disfruta y ya está».

    Este sector de la micología, desde el punto de vista comercial, está pendiente de la nueva regulación de los cotos micológicos, ya que la percepción del experto es que «se va a complicar la recogida y comercialización un poco» pues parece que el punto de partida es que tan solo se podrá comercializar lo que provenga de esos cotos micológicos.

    José Ignacio Gómez se mantiene al margen de todo lo que tenga que ver con la comercialización de las especies pero apuesta por la creación de las lonjas micológicas para centralizar la comercialización de todas las setas de una comarca determinada en un punto. «Ahí van los señores que se dedican a la comercialización de setas y se solventan dos problemas: uno, el sanitario, la garantía de que las setas son aptas para el consumo; y dos, el tema fiscal porque hasta ahora las setas es como si surgieran en la industria por arte de ‘bóbilis bóbilis’».

    Tampoco se deja de avanzar, aunque a paso lento, en otras cuestiones que tienen que ver con la micología y uno de esos experimentos es el del micorrizado de trufas y a pesar de que algo se va consiguiendo y «Soria va por delante», queda mucho por hacer.

    «El avance ahora mismo es que hasta ahora esa micorriza se hacía con avellano o encina y ya se está consiguiendo con jara». Esto supone ganar bastante tiempo y «antes, con una plantación de encinas o avellanos había que esperar 12 ó 15 años para que hubiera una producción relativamente importante de trufas; haciéndose con jara se adelantan muchos años». Independientemente de los avances, «es algo que está en mantillas».