El Norte de Castilla

«Hay pobrezas como la soledad o la falta de sentido en la vida que no están en las estadísticas»

El obispo de la Diócesis de Ciudad Rodrigo firma uno de sus libros.
El obispo de la Diócesis de Ciudad Rodrigo firma uno de sus libros. / S.G.
  • Raúl Berzosa: Obispo de Ciudad Rodrigo, El prelado civitatense hace un repaso de la actualidad de la diócesis que el próximo domingo clausura el Año Jubilar de la Misericordia

Desde el año 2011 está al frente de una de las diócesis más pequeñas de España, al menos en lo que a población se refiere. Este burgalés, arandino para más señas, se muestra «muy contento» de su presencia en la diócesis civitatense al tiempo que se siete «agradecido» de esos colaboradores más cercanos con los que cuenta y pide «saber servir a aquellos que más lo necesitan».

–El próximo domingo se celebra el Día de la Iglesia Diocesana y es un momento en el que desde la diócesis presentan sus cuentas, pero también dan a conocer su memoria de actividades. ¿Qué valoración hace de esas cifras en las que se habla del número de bautizos o de la acción caritativa?

–Las cifras, en relación a años pasados, no han variado mucho. Tenemos un problema serio de despoblación y de baja natalidad, por eso cuando se dice que baja el número de bautizos no quiere decir que la gente no practique sino que hay menos niños en la diócesis y eso se nota. Apesar de esta circunstancia, las cifras se van manteniendo y son superiores si se compara con la media de las diócesis pero eso no es un consuelo, que un joven no haya descubierto esa alegría.

-Hablando de jóvenes, ¿cómo se trabaja con ellos en la diócesis?

-Queremos trabajar con ellos y es un gran campo en el que hay mucho que hacer. En el caso de la Diócesis de Ciudad Rodrigo ese trabajo ha venido de la tradición de grupos juveniles como El Manantial o en las parroquias, ahí es donde se cultiva. Se va trabajando pero estamos muy verdes en ese campo. Hay tres caminos para trabajar con ellos y es rezar, pidiendo para que Dios trabaje en su corazón. Además hay que ser testigos, personas creíbles y coherentes y comunidades de referencia; y por último está el camino del corazón, para ser cristianos con una relación de tú a tú con Jesús, para cambiar tu vida, construir una comunidad y estar comprometidos con los más pobres.

-Las cifras de Cáritas siempre suelen llamar la atención, el año pasado dentro de esa acción caritativa atendieron a 1.428 personas.

-Sí, pero las cifras casi siempre hablan de lo material, de ayudas cuantificables pero hay otras personas con otras pobrezas: como la pobreza de la falta de sentido en la vida, de la falta de fe, la pobreza de la soledad y en los pueblos hay mucha gente sola; la pobreza de la falta de cultura, el paro. Lo que se refleja en Cáritas es cantidad pero hay otras pobrezas que no aparecen en las estadísticas.

-También el próximo domingo se clausura en las diócesis el Año Jubilar de la Misericordia. ¿Cómo se ha vivido en Ciudad Rodrigo?

-Creo que ha sido una de las diócesis donde se ha vivido más intensamente. Se ha sabido aunar lo territorial y además la pastoral sectorial y de encuentro, por ejemplo, de la familia, de los jóvenes, de los mayores, de los profesores. Ha sido un año muy bonito. A nivel de participación, se ha practicado más el sacramento de la penitencia y la reconciliación y ahora me preocupa la herencia, se nos ha pedido no solo practicar las obras de misericordia sino, sobre todo, tener un corazón misericordioso.

-Haciendo repaso de actividades, también hay que hablar de la exposición ‘Cervantes, lengua del alma’, que todavía se puede ver hasta el 11 de diciembre en el Seminario de San Cayetano.

-Esa ampliación ha sido una noticia bonita. Es una iniciativa en la que se ve cómo fe y cultura son compatibles, van muy unidas y en el futuro hay que tender puentes. Yo le estoy dando guerra a uno de los comisarios de la exposición, a Juan Carlos Sánchez, para que lo mejor de esa exposición quede como algo permanente y el problema es el lugar. Hago una llamada al Ayuntamiento, a la Fundación Ciudad Rodrigo para que lo tengan en cuenta. Ojalá que el Palacio de Cartago se convirtiera en casa cervantina. Es un edificio del obispado pero se pueden alcanzar convenios, aunque la propiedad no se puede perder, para el uso del palacio, todas las facilidades.

-En ese plano cultural y de las exposiciones, especialmente, la diócesis siempre se muestra sumamente activa.

-Es curioso y una paradoja que Ciudad Rodrigo siendo una diócesis pequeña, culturalmente es muy imaginativa y rica. Hay algunas actividades muy consolidadas como el teatro o el cine y otras que van naciendo pero siempre hay personas con creatividad, empuje y una de esas personas es Juan Carlos Sánchez, que es una maravilla.

-Precisamente, hasta el próximo sábado se celebra el Festival Internacional de Cine Educativo y Espiritual de CiudadRodrigo en el que colabora la diócesis.

-Aunque no sea cuantitativamente algo masivo, el hecho de celebrarlo, darlo a conocer por las redes sociales, el éxito dentro del sector es una realidad que va creciendo, se va consolidando y da nombre a CiudadRodrigo y a la diócesis en lo que le corresponde.

-¿Qué retos tiene la diócesis de CiudadRodrigo para los próximos meses dentro de lo que es el curso pastoral?

-Estamos inmersos en el tercer objetivo de pastoral de los cinco que surgieron de la Asamblea Diocesana y es la celebración. Queremos que esa celebración sea de mejor calidad en las comunidades; que no se quede en la iglesia y se proyecte al exterior y que el cristianismo eres tú, la celebración viva, cada uno somos sacerdotes, templos vivos, somos eucaristía.

-¿Qué quiere decir exactamente cuando habla de calidad?

-Que dentro de cada comunidad se tome conciencia del ministerio, que se mejore la participación y no solo sea cosa del cura; que el sacerdote ponga más empeño e interés, que la celebración no esté solo y exclusivamente centrada en algunos sacramentos.

-En la diócesis han puesto en práctica, desde hace algún tiempo, las celebraciones en ausencia de presbíteros.

-Aquí hay que reconocer que hemos sido pioneros y que se está consolidando esta realidad. Creemos en los equipos apostólicos; los laicos se van formando más y mejor en pastoral y liturgia y es desde la vicaría de pastoral desde donde se están haciendo grandes esfuerzos.

-Si no existiera esa necesidad, ¿el planteamiento sería el mismo?

-Hay necesidad desde el mismo bautismo, los curas no le tienen que decir al cristiano lo que tiene que hacer, es un camino sinodal y activo. Los curas no podemos apagar la vocación hay que promocionarlo.

-Aunque no sea algo que afecte de manera directa ahora mismo a la Diócesis de Ciudad Rodrigo, ¿cómo están resultando las Edades del Hombre de Toro que se clausurarán en tan solo unos días?

-Hace 10 años tuvimos esas gran ocasión en Ciudad Rodrigo y supuso un antes y un después en muchas cosas. Eso se repite en todas las ciudades donde se celebra, no es solo un fenómeno turístico y económico, es social, cultural y religioso, de una envergadura enorme. Es la muestra de lo que hemos sido, estamos siendo y queremos ser.

-¿Qué retos tiene la diócesis?

-Quiero que la delegación de Familia se ponga en marcha, se promueva por los propios matrimonios con representación de cada arciprestazgo y se reactive. En la delegación de Juventud, que también haya uno o dos jóvenes por arciprestazgo y empiece a funcionar; y que el señor nos regale vocaciones a la vida sacerdotal, este año contamos con tres sacerdotes que nos están echando una mano.

-¿El Seminario sigue cumpliendo con esa función de ayudar a las vocaciones?

-El Seminario también es una gran alegría, contamos con 35 seminaristas menores y dos mayores que están a punto de ordenarse.

-¿Tiene alguna preocupación, en especial, en estos momentos?

-Me preocupa muchísimo la formación de las monjas de clausura. Pido también nuevas vocaciones porque es una de las instituciones que más peligra en la diócesis tanto por el número de vocaciones, tenemos monasterios minoritarios, y también por la edad, porque se van haciendo mayores. Junto con el delegado de Vida Religiosa hemos trazado un plan de formación serio.

-¿Cuándo van a comenzar esas obras del plan director de la Catedral de Santa María?

-Me gustaría que cuanto antes y que también que la catedral fuera más conocida y que uno de los proyectos en los que estamos trabajando cogiera cuerpo y pudiéramos tener en el presbiterio un gran retablo. Estamos en ello y se está en contacto con otras diócesis para que fuera un retablo ya hecho; pero podemos pensar en hacer un retablo contemporáneo en consenso con el Cabildo, hablando con la Junta de Castilla y León y siempre dentro de nuestras posibilidades. Si fuera uno nuevo, con artistas contemporáneos, serían artistas ligados a las Edades del Hombre. En noviembre comenzarán la mejoras previstas a través de la Fundación Santa María, que consistirán sobre todo en la medición de humedades y afectarán al Pórtico del Perdón.