El Norte de Castilla

El paro golpea a los extranjeros con una tasa de desempleo del 27%

Ciudadanos de otros países asisten a una asamblea informativa del Centro de Información de Trabajadores Extranjeros de CCOO.
Ciudadanos de otros países asisten a una asamblea informativa del Centro de Información de Trabajadores Extranjeros de CCOO. / WORD
  • La media provincial se sitúa diez puntos por debajo, con un 17%, y los trabajadores foráneos únicamente representan el 4,1% de la población activa de la provincia

Derribar los mitos y los prejuicios dominantes en la sociedad salmantina sobre los extranjeros. Éste ha sido el principal propósito que se marcó CC OO a la hora de confeccionar un detallado y jugoso estudio sobre las vicisitudes que rodean a los 12.168 personas procedentes de otros países que residen en la provincia de Salamanca, una franja poblacional que representa el 3,62% del total, lo que desbarata el estereotipo generalizado de que los extranjeros nos están invadiendo. Así lo puso de manifiesto ayer la responsable del departamento de migraciones de Comisiones Obreras, Angélica Gutiérrez Díaz, quien desglosó el extenso elenco de datos y porcentajes que se recogen en el estudio, acompañada en todo momento, durante su comparecencia ante los periodistas, por el secretario provincial del sindicato, Emilio Pérez Prieto. El informe ha sido elaborado a partir de datos y estadísticas oficiales extraídas de la Encuesta de Población Activa, la Seguridad Social, los registros de empadronamientos de los diferentes ayuntamientos de la provincia y la Subdelegación del Gobierno, entre otras entidades.

La mitad de los 12.168 extranjeros que viven en Salamanca se asientan en el medio rural especialmente. Su presencia se siente sobre todo en los municipios del alfoz y aquellos que cuentan con mayor población, como son Béjar, Ciudad Rodrigo, Peñaranda de Bracamonte y Guijuelo. Además, la edad media de esta población foránea refresca y rejuvenece considerablemente la envejecida pirámide poblacional salmantina, dado que la media de edad de los extranjeros se sitúa en 34,4 años, cuando la media salmantina se coloca en los 47,9 años. Todo ello supone una importante revitalización en los pueblos de acogida, sobre todo si se tiene en cuenta el alarmante envejecimiento y la progresiva despoblación de la provincia.

Desde el punto de vista estrictamente laboral, los extranjeros representan únicamente un minoritario 4,1%, apenas 6.154 ciudadanos del total de 149.788 personas que conforman la población activa de Salamanca. Es decir, los españoles suponen un abrumador 95,9% de dicho porcentaje.

El desempleo se ceba con virulencia con los trabajadores foráneos, dado que la tasa de paro entre este colectivo se eleva hasta el 27%, nada más y nada menos que diez puntos por encima de la media provincial, claramente inferior con un 17%. Las tasas de paro femeninas son más altas y los contratos temporales suponen el 91%, pero nada tienen que ver con el número de personas contratadas. Lo habitual es que una misma persona encadene varios contratos temporales y de corta duración.

La mayoría de las personas extranjeras están dadas de alta en la Seguridad Social –exactamente 2.636–, sobre todo en los sectores de la hostelería (555) y el comercio, con 328, según subrayó CC OO.

Frente a los tópicos imperantes entre la opinión pública y en el seno de la propia sociedad salmantina, el predominio foráneo no proviene e los países de África e Iberoamérica. Esta imagen preconcebida obedece, probablemente, a que «los rasgos físicos de estas personas nos resultan más llamativos y no nos pasan desapercibidos», según puntualizó Angélica Gutiérrez Díaz. Precisamente, los listados más numerosos provienen de los Estados miembros de la Unión Europea junto con Islandia, Noruega, Suiza y Liechtenstein, que representan un total de 7.088 personas.

Las naciones que más población aportan son los limítrofes, como sucede con Francia, con 1.990 extranjeros en Salamanca, seguida de Marruecos (1.779) y Portugal (1.698). En el caso del vecino luso, se nota especialmente la influencia en los pueblos situados cerca de la frontera y alrededor de la autovía que comunica con Salamanca.

En relación a la situación administrativa, el informe redactado por Comisiones Obreras pone de relieve que las personas con certificado de registro son el 65,54%, que corresponde con los ciudadanos comunitarios, sus cónyuges, ascendientes y descendientes, aunque no pertenezcan a la Unión Europea. El resto cuenta con una autorización de residencia en forma de tarjeta y, de estos, el 85,11% dispone de una autorización de residencia de larga duración, concretamente 5.109 personas.

El particular perfil de Salamanca propicia una situación especial que la hace distinta del resto de provincias de Castilla y León. No en vano, en el año 2015 había 875 estudiantes con tarjeta de estancia para estudios, mientras que en la Universidad de Salamanca se contabilizaban 4.394 estudiantes extranjeros matriculados.

Capítulo aparte son los procesos de obtención de la nacionalidad española. Lógicamente, los países que aportan el mayor número de solicitantes son los iberoamericanos, siendo el motivo más importante la residencia legal y continuada en España. En el año 2015 se concedieron en la provincia de Salamanca un total de 343 adquisiciones de la nacionalidad española por residencia. En el primer puesto aparecen los ciudadanos marroquíes, con 74 casos en los que se obtuvo la nacionalidad española, seguidos de Bolivia (59), Perú (49) y Colombia (44). No conviene olvidar que los ciudadanos de estos países pueden acogerse a la doble nacionalidad, con convenios que acortan el tiempo de residencia exigido para solicitar la nacionalidad española, sin renunciar nunca a la de su origen.

Angélica Gutiérrez Díaz también se refirió a otra doble tendencia que resulta especialmente significativa, dado que «si hablamos de las entradas y las salidas de la población, las primeras no dejan de disminuir y las segundas no dejan de aumentar». Frente a todo ello, las personas con nacionalidad española, bien de origen o adquirida, se caracterizan «por salir más», en virtud de la libertad de movimiento que otorga la libre circulación dentro de los límites territoriales de la Unión Europea.